8 de abril 2024 - 00:00

Riesgo país: una mejora "fifty/fifty" o "Toto/Mundo"

La realidad es que la tasa de riesgo no estaría cayendo si los tenedores y compradores de bonos soberanos argentinos entendiesen que el gobierno está haciendo las cosas mal. La pregunta es hasta qué punto esta mejora es todo “obra y arte” de Luis “Toto” Caputo y su gente, o el resultado de otras circunstancias.

El ministro de Economía, Luis Caputo, en el Congreso. 

El ministro de Economía, Luis Caputo, en el Congreso. 

Reuters

Desde las PASO del 13 de agosto del año pasado el riesgo país argentino se redujo 29%; desde que Javier Milei se hiciera con la presidencia el 19 de noviembre, 44%, y desde que asumiera el 10 de diciembre, 29%. Sin dudas una mejora significativa del crédito que podemos achacar, en parte, al nuevo gobierno.

Lo de “en parte” viene a cuento porque el EMBIG, que engloba el riesgo de todos los países emergentes, se redujo 16%; 21% y 15% respectivamente, lo que sugiere que al menos la mitad de la mejora local se debe a un fenómeno global.

Afinando la puntería vemos que la tasa de riesgo de Ecuador disminuyó en los mismos periodos, 35%, 41% y 42%, es decir una caída mayor que la Argentina, pero sin un Javier Milei (allí contribuyó la suba del precio del petróleo y un efecto espejo con “el Salvador” -desde las PASO, su riesgo y el de Venezuela ha bajado algo más que el argentino-), con Nigeria, Turquía y Kenia pisando los talones de nuestro país.

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El mundo explica la mitad de la mejora de la deuda argentina, pero hay algo más…

El mundo explica la mitad de la mejora de la deuda argentina, pero hay algo más…

De todas formas, estar segundos en el podio, para lo que va del año no es nada para despreciar, aunque está lejos de significar que podamos cantar victoria.

De 1998 a esta parte la tasa de riesgo medio para argentina es de 814 puntos básicos frente a los 1302 p.b. actuales, lo que claramente grafica cuan alejados estamos de una situación “normal” (por ahora la gente de MSCI ni sugiere volver al país a estadio de “Fronterizo”). De hecho, en el mundo solo seis países pagan una sobretasa mayor por su deuda: Kenia, Nigeria, Zambia, Turquía, Egipto y desde ya, Venezuela.

Esto último nos revela la naturaleza del efecto global que mencionaba más arriba: que en los últimos siete meses los países que pagan la tasa más elevada del mundo sean al mismo tiempo los que más han visto reducir su riesgo (Kenia, Turquía, Nigeria, Egipto, Venezuela y… Argentina) evidencia que más que apuestas individuales, estamos frente a una jugada de los inversores globales a favor de “comprar riesgo paria”.

Eventualmente nuestro país podrá diferenciarse de sus “compañeros”, pero hasta entonces, no reconocer la realidad tras la mejora en el precio de la deuda, implica tomar una serie de riesgos que pueden ser ruinosos.

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