18 de febrero 2026 - 15:46

Santiago Blaquier negocia la compra de otro ingenio y consolida un polo azucarero propio paralelo a Ledesma

Tras comprar Concepción, el empresario negocia quedarse con La Trinidad por unos u$s40 millones. Con ambos activos, su nueva sociedad concentraría 5,5 millones de toneladas de caña en el principal cluster del país, en paralelo a la histórica compañía familiar.

De concretarse, el nuevo holding integrará dos de los complejos sucroalcoholeros más relevantes de la provincia, con 5,5 millones de toneladas de molienda anual.

De concretarse, el nuevo holding integrará dos de los complejos sucroalcoholeros más relevantes de la provincia, con 5,5 millones de toneladas de molienda anual.

En menos de seis meses, Santiago Blaquier avanzó en una secuencia inédita en la historia reciente del negocio azucarero argentino: construir un polo productivo propio en Tucumán, la principal provincia cañera, en paralelo a Ledesma, la compañía que integra como accionista y cuya familia controla desde hace más de un siglo.

Tras la compra del Ingenio Concepción formalizada a fines del año pasado, el empresario negocia ahora la adquisición del Ingenio La Trinidad, en el sur tucumano, por un monto estimado en torno a u$s40 millones. La operación, con carta de intención firmada y due diligence en curso, se canaliza a través de Ingenios de Tucumán SA, la sociedad creada por Blaquier tras su renuncia al directorio del grupo jujeño en diciembre.

De concretarse, el nuevo holding integrará dos de los complejos sucroalcoholeros más relevantes de la provincia, con 5,5 millones de toneladas de molienda anual y unos 1.600 empleos directos, configurando un corredor industrial continuo en el corazón del principal cluster azucarero del país.

La magnitud no es menor: Tucumán explica más del 60% de la molienda argentina y concentra infraestructura, proveedores y logística especializada.

Un corredor industrial en el mayor polo cañero

El Ingenio La Trinidad, ubicado en Chicligasta y propiedad de Ricardo Sixto Ansonnaud, molió 1,82 millones de toneladas de caña en la campaña 2025 y produjo más de 35 millones de litros de alcohol hidratado, con destilería activa y reciente incorporación de generación solar para autoconsumo.

Concepción, adquirido meses antes, aporta entre 3,3 y 3,4 millones de toneladas y un complejo diversificado que incluye azúcar, alcohol, bioenergía y derivados. La proximidad geográfica entre ambos establecimientos, este y sur de Tucumán, permite integrar logística de caña, servicios industriales y abastecimiento energético, reduciendo costos estructurales.

La secuencia de compras muestra una lógica clara: consolidar oferta en origen más que expandirse en distintas provincias. A diferencia de los grandes grupos históricos, que distribuyen ingenios en varias regiones, el esquema de Blaquier apuesta a densidad territorial dentro del mayor polo productivo del país, replicando modelos de concentración vistos en Brasil o Centroamérica.

El armado societario refuerza el carácter personal del proyecto. Ingenios de Tucumán fue constituida sin vínculos con Ledesma y tiene como socio operativo y gerente general a Martín Franzini, ex director del negocio Azúcar y Alcohol del grupo jujeño. La separación formal evita conflictos de gobernanza y le permite expandirse en el mismo sector donde su familia mantiene liderazgo histórico.

El movimiento también consolida la transición iniciada con Desdelsur, la agroexportadora salteña de la que Blaquier es socio desde 2022, hacia un perfil inversor propio en agroindustria. Si Desdelsur le aportó base agrícola y exportadora, Ingenios de Tucumán suma ahora el eslabón industrial azucarero, completando una cadena que va de producción primaria a biocombustibles.

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Tras la compra del Ingenio Concepción formalizada a fines del año pasado, el empresario negocia ahora la adquisición del Ingenio La Trinidad, en el sur tucumano.

Tras la compra del Ingenio Concepción formalizada a fines del año pasado, el empresario negocia ahora la adquisición del Ingenio La Trinidad, en el sur tucumano.

Ledesma: pérdidas, ajuste y un negocio en transición

El despliegue inversor de Blaquier ocurre en paralelo a un momento económico adverso para Ledesma. En el semestre cerrado al 30 de noviembre de 2025, la compañía registró una pérdida neta de $24.943 millones, afectada principalmente por el resultado financiero negativo en un contexto de altas tasas y devaluación. Poco antes, en su ejercicio anual cerrado en mayo de 2025 había registrado una pérdida neta de $25.178 millones, en fuerte contraste con la ganancia de $56.186 millones del año anterior.

La compañía atraviesa además un proceso de ajuste operativo en su negocio azucarero, con recortes de costos y reordenamiento productivo tras varios años de márgenes comprimidos. En el sector señalan que el modelo histórico de ingenio integrado en Jujuy enfrenta mayores desafíos logísticos y de competitividad frente al cluster tucumano, más cercano a puertos y proveedores.

Aunque la empresa destacó mejoras de eficiencia y una incipiente recuperación de precios del azúcar hacia el cierre del período, el negocio sigue condicionado por el costo financiero y la volatilidad macroeconómica.

Ese contexto explica, en parte, la oportunidad que detectan nuevos inversores en Tucumán: activos disponibles, costos relativamente más bajos y potencial de recomposición de márgenes si el precio del azúcar y del bioetanol acompaña.

Un reordenamiento con lógica familiar y sectorial

La expansión de Blaquier introduce un factor singular en el mapa azucarero argentino: la coexistencia de dos plataformas industriales ligadas a la misma familia, pero societariamente independientes y geográficamente diferenciadas. Ledesma, anclada en Jujuy; Ingenios de Tucumán, concentrada en el principal polo cañero.

En términos de escala regional, el nuevo grupo podría ubicarse rápidamente entre los mayores jugadores del país por molienda, mientras Ledesma mantiene liderazgo histórico en integración vertical y diversificación (papel, frutas, energía). La diferencia radica en el modelo territorial: uno basado en un complejo integrado en el norte jujeño; el otro en la concentración dentro del cluster tucumano.

En el sector interpretan que el movimiento anticipa una etapa de consolidación: menos ingenios, más grandes y con mayor integración en bioetanol y energía.

Si la compra de La Trinidad se firma en las próximas semanas, Blaquier habrá construido en pocos meses un sistema azucarero propio con masa crítica en la principal región productora del país. Un polo territorialmente concentrado, industrialmente integrado y societariamente separado de la histórica empresa familiar.

La configuración no solo reordena el tablero sectorial. También marca un cambio generacional en la estrategia de uno de los clanes empresariales más influyentes del agro argentino: por primera vez, la expansión azucarera no se da dentro de Ledesma sino por fuera de ella. Un dato que, en un negocio donde la historia pesa tanto como la caña, redefine el equilibrio de poder en el Norte argentino.

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