Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

21 de septiembre 2026 - 17:35

Supermercados Toledo busca comprador: negocia con dos cadenas mientras vende inmuebles para sostenerse

La empresa analiza vender la totalidad del negocio o alquilar su fondo de comercio. La definición llega mientras enfrenta cheques rechazados por más de $3.400 millones y mantiene atrasos en los pagos de salarios. Está en concurso de acreedores desde 2006.

ver más
La empresa está en concurso de acreedores desde 2006 y actualmente emplea a alrededor de 1.500 personas. 

Supermercados Toledo atraviesa una crisis que ya dejó de estar concentrada en el pago de salarios o en la venta de algunas sucursales para conseguir oxígeno. La histórica empresa marplatense analiza una operación que podría cambiar por completo el control y la explotación de su negocio: según reconoció ante la Justicia, mantiene negociaciones con dos importantes cadenas de supermercados para avanzar en una operación de mayor alcance.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Entre las alternativas que puso sobre la mesa la propia compañía aparecen la venta de la totalidad de la empresa o el alquiler de su fondo de comercio. La definición todavía no está cerrada, pero la posibilidad ya forma parte de las presentaciones realizadas en el concurso preventivo que Toledo arrastra desde 2006.

Si bien la compañía omitió el nombre de las dos cadenas en su presentación judicial, según fuentes del sector, La Anónima sería uno de los grupos con mayor interés en quedarse con una parte importante de la operatoria.

La situación se da mientras la compañía enfrenta una fuerte presión financiera. Según los registros del BCRA, Toledo acumula 344 cheques rechazados por más de $3.400 millones, mientras que la empresa también comenzó a desprenderse de activos inmobiliarios para conseguir liquidez y sostener la operación.

De un autoservicio de 300 metros cuadrados a una empresa integrada de alimentos

La historia de Supermercados Toledo comenzó en 1966, cuando la familia Toledo compró un pequeño autoservicio de apenas 300 metros cuadrados en la esquina de avenida Colón y Sarmiento, en Mar del Plata. Antes de ingresar al supermercadismo, la familia se dedicaba al negocio de la carne y tenía tres carnicerías distribuidas en distintos puntos de la ciudad.

El crecimiento de la cadena acompañó el avance del supermercadismo y los cambios en los hábitos de compra. Desde Mar del Plata, Toledo puso en marcha una política de expansión hacia otras ciudades de la región y llegó a desarrollar una estructura de 44.000 metros cuadrados de superficie de venta y más de 300 cajas registradoras.

La compañía también fue construyendo una estructura propia para producir parte de los alimentos que comercializa. En 1987 inauguró su planta panificadora en el Parque Industrial General Savio, donde produce desde discos para empanadas y panes hasta pastelería, pan rallado, budines y pan dulce.

A esa planta se sumó el negocio avícola, que incluye la producción de pollitos BB, granjas de engorde, elaboración de alimentos, faena y procesamiento de productos derivados del pollo. Según la propia empresa, esta estructura le permite abastecer a sus locales y también vender a clientes nacionales y extranjeros.

Toledo desarrolló además una planta de chacinados en Mar del Plata, donde produce fiambres, embutidos y otros productos elaborados, junto con un secadero para jamón crudo y bondiola y una planta de feteado y envasado al vacío.

El negocio de alimentos se completa con un criadero y frigorífico de cerdos en Coronel Vidal. El criadero tiene una capacidad de producción de 8.000 capones anuales, cuenta con 190 hectáreas destinadas a la producción de alimentos y una planta de molino. El frigorífico, por su parte, tiene una capacidad anual de faena declarada de 66.000 cerdos, 52.800 lechones y 52.800 corderos.

Así, el negocio que comenzó con un autoservicio de 300 metros cuadrados terminó convertido en una empresa integrada que combina supermercados, producción de panificados, actividad avícola, elaboración de chacinados y producción y faena de cerdos.

En la actualidad, la compañía señala que opera 29 locales, 23 de ellos en Mar del Plata y el resto en Necochea, Miramar, Pinamar y Balcarce. En el expediente concursal vigente, sin embargo, la Justicia identifica 33 locales de venta, mientras que Toledo declaró ante los tribunales que emplea aproximadamente 1.500 personas.

El concurso preventivo tampoco es reciente: la empresa está bajo este proceso judicial desde agosto de 2006, pero durante estas casi dos décadas continuó expandiendo y sosteniendo una estructura productiva y comercial propia.

Las ventas de inmuebles para ganar liquidez

En paralelo con las conversaciones por el futuro del negocio, Toledo comenzó a vender activos inmobiliarios. La Justicia autorizó primero la venta del inmueble ubicado en Estrada 5537, por u$s1,5 millones, y posteriormente habilitó la operación sobre el predio de Avenida Libertad 5750, por u$s3,85 millones.

En el caso de Libertad, el comprador ofrecido es un ciudadano de origen chino, quien actúa en comisión, y la propuesta contempla u$s3 millones al momento de la escritura y otros u$s850.000 dentro de los 24 meses posteriores.

La venta de estos inmuebles forma parte de la estrategia de Toledo para conseguir fondos y mantener la actividad mientras intenta definir una salida para el negocio. La Sindicatura también consideró que evitar una paralización podía permitir preservar el valor de la compañía y los puestos de trabajo.

Los números de la empresa ayudan a entender la presión financiera. Al 30 de septiembre de 2025, las ventas de mercadería habían caído 14,3% interanual, hasta $146.433 millones, y la compañía cerró con un resultado operativo negativo de unos $3.716 millones. En ese período también tuvo un flujo de fondos operativo negativo de aproximadamente $1.667 millones.

El problema también aparece en la proyección presentada ante la Justicia para los seis meses siguientes. Toledo calcula que entre septiembre de 2026 y febrero de 2027 tendrá ingresos por ventas y cobranzas de unos $76.877 millones. Pero para mantener en funcionamiento el negocio prevé gastos por alrededor de $83.472 millones.

La diferencia deja un faltante de unos $9.037 millones durante el semestre. En ese cálculo, la compañía contempla ingresos por $6.750 millones provenientes de las dos operaciones inmobiliarias, tomando un tipo de cambio de $1.500 por dólar. Aun con esos fondos, la proyección muestra que en febrero de 2027 quedaría un déficit de aproximadamente $2.287 millones.

Por eso, la venta de propiedades permite sostener la operación en el corto plazo, pero no resuelve por sí sola la situación financiera. En el expediente, Toledo planteó que necesita continuar funcionando como una unidad económica mientras avanzan las conversaciones con las dos cadenas.

La Justicia tuvo en cuenta ese punto al autorizar las operaciones. La jueza consideró que la venta de dos inmuebles no implica el vaciamiento patrimonial de la compañía y que conseguir fondos puede ayudar a preservar la continuidad de la actividad y el cumplimiento del acuerdo concursal.

En este marco, el margen de maniobra de Toledo, por ahora, pasa por conseguir fondos para seguir operando mientras define qué hacer con el negocio. La venta de los inmuebles puede darle aire en los próximos meses, pero la propia proyección financiera muestra que no alcanza para cerrar el desequilibrio.

Por eso, la negociación con dos grandes cadenas cobra especial relevancia, porque ya no está en discusión solo la venta de una propiedad o de algunos locales, sino qué empresa quedará al frente de una estructura de 33 sucursales, cinco unidades de negocio y unos 1.500 trabajadores.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias