Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de octubre 2026 - 18:46

Tabaco: la industria impulsa la innovación tecnológica para acelerar la adopción de alternativas al cigarrillo

Durante el encuentro Technovation, Smoke Free by PMI, organizado por Philip Morris International en Buenos Aires, expertos debatieron sobre la reducción del daño asociado al tabaquismo. Las regulaciones, la evidencia científica y el rol del Estado formaron parte de los debates sobre cómo avanzar hacia un escenario con menos fumadores.

ver más

Technovation es el evento insignia de Philip Morris International. Llegó este año a Buenos Aires, tras las ediciones en Washington DC y Estocolmo.

El desarrollo de productos alternativos al cigarrillo tradicional constituye un nuevo capítulo en el debate histórico sobre el tabaquismo. Mientras las políticas sanitarias históricamente se concentraron en desalentar el consumo mediante restricciones, impuestos y campañas de prevención, la aparición de tecnologías que buscan reemplazar la combustión del tabaco plantea nuevos interrogantes sobre el papel de la innovación, la regulación y la información a los consumidores.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Esa discusión atravesó los distintos paneles de la primera jornada del encuentro Technovation, Smoke Free by PMI, organizado por Philip Morris International (PMI) en Buenos Aires.

Los expositores coincidieron en señalar la necesidad de revisar las herramientas disponibles frente a la persistencia del tabaquismo, aunque desde perspectivas diferentes: la industria puso el acento en el desarrollo tecnológico y las condiciones regulatorias para facilitar la sustitución del cigarrillo y los especialistas en políticas públicas discutieron el rol del Estado.

Las exposiciones también anlizaron la percepción social de estas alternativas y las condiciones necesarias para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas.

Uno de los datos que se repitieron durante las presentaciones fue la dimensión del problema en América Latina. Según señalaron ejecutivos de PMI, la región todavía cuenta con alrededor de 60 millones de fumadores adultos, una cifra que, a su juicio, obliga a evaluar si las estrategias aplicadas hasta el momento resultaron suficientes para reducir el consumo.

Cómo acelerar la transición en América latina

En el panel Impulsando las oportunidades para un futuro sin humo en América Latina y más allá, Christos Harpantidis, Group Chief Corporate Affairs Officer de PMI, y Can Kuterdem, presidente de PMI para América Latina y Canadá (LA&C), plantearon la necesidad de combinar evidencia científica, diálogo entre los distintos actores y marcos regulatorios que contemplen las nuevas tecnologías.

Harpantidis sostuvo que América Latina y la Argentina están acostumbradas a desenvolverse en contextos de incertidumbre y consideró que esa experiencia puede convertirse en una oportunidad para avanzar en la búsqueda de soluciones al tabaquismo.

“América Latina en general y Argentina en particular está acostumbrada a operar en condiciones de incertidumbre. Es una oportunidad para ser pioneros en este espacio. Por alguna razón, siento que la región quedó rezagada a la hora de encontrar una solución al problema del tabaquismo. El problema no está resuelto, pero tiene solución, y esa solución pasa por una receta sencilla: sentarse alrededor de la misma mesa con transparencia, revisar la evidencia y la ciencia, y mantener un diálogo realmente abierto y sincero”, afirmó.

El ejecutivo describió un escenario en el que la educación, la información y la regulación tendrían que actuar de manera complementaria. En primer lugar, señaló que la mejor alternativa es que los consumidores abandonen completamente el consumo de nicotina. Al mismo tiempo, consideró que existen adultos que no pueden o no quieren dejarla y para quienes las alternativas al cigarrillo podrían cumplir una función.

“Al mismo tiempo, hay personas que no pueden o no quieren abandonar la nicotina y, para ellas, las mejores alternativas tienen un sentido”, sostuvo.

Harpantidis también mencionó la necesidad de establecer políticas fiscales razonables, controles sobre las ventas y medidas para combatir el comercio ilícito. De esa manera, vinculó la posibilidad de avanzar hacia un escenario con menos humo con la construcción de un marco normativo que contemple tanto los riesgos sanitarios como las condiciones de comercialización.

Kuterdem, por su parte, cuestionó que la respuesta al tabaquismo se limite a incrementar impuestos, ampliar las restricciones o prohibir productos. Para el ejecutivo, la persistencia de millones de fumadores después de años de políticas de control obliga a revisar los instrumentos utilizados. “Podemos resolver este problema y la solución no es simplemente aumentar los impuestos, sumar más regulación o prohibir”, afirmó.

En ese contexto, mencionó a Canadá, Estados Unidos y México como mercados en los que las autoridades evaluaron evidencia y habilitaron determinadas alternativas. También se refirió a los cambios regulatorios en Brasil y la Argentina, con especial atención a las modificaciones recientes en el mercado local.

“Argentina representa un punto de inflexión en esta parte del mundo. Revisaron la evidencia científica y no solo introdujeron las bolsas de nicotina el año pasado, sino que también cambiaron la regulación para introducir tecnologías de tabaco calentado que esperamos poder comercializar y poner a disposición de los fumadores adultos”, señaló.

Innovación tecnológica: calentar en lugar de quemar

La innovación aplicada al tabaquismo fue el eje de la exposición de Tommaso Di Giovanni, vicepresidente de Communications and Engagement de PMI, en el panel Reducción de daños a través de la innovación para lograr mejores resultados en salud pública.

Tommaso Di Giovani, VP Communications and Engagement de PMI.

El ejecutivo partió de una premisa: fumar provoca enfermedades y el funcionamiento básico del cigarrillo permaneció prácticamente sin cambios durante décadas. La combustión del tabaco es el mecanismo que genera humo y expone al consumidor a numerosas sustancias nocivas. Frente a ese esquema, explicó, el desarrollo de productos que calientan el tabaco en lugar de quemarlo constituye una modificación tecnológica relevante para la industria.

Di Giovanni sostuvo que estas alternativas permiten reducir significativamente los niveles de determinados compuestos nocivos respecto del cigarrillo convencional. Sin embargo, aclaró que la reducción de la exposición a esas sustancias no equivale a eliminar los riesgos para la salud.

“La innovación siempre nos lleva a algo mejor, no a algo perfecto. Ninguno de estos productos está libre de riesgos. Pero están muy lejos de los cigarrillos y, por eso, pueden contribuir a mejorar la salud pública”, afirmó.

El planteo del ejecutivo se centró en la diferencia entre eliminar los riesgos y reducirlos. Desde esa perspectiva, la innovación puede ofrecer opciones a los fumadores adultos que no abandonan el consumo, aunque su incorporación a las estrategias sanitarias depende también de la participación de otros sectores.

“Podemos aportar la innovación, pero para que la curva se acelere necesitamos que los gobiernos, la sociedad, la salud pública y la academia se involucren”, concluyó.

Alternativas libres de humo: qué opinan los consumidores

La percepción social y las expectativas de la población fueron abordadas por Simone Gianetto, de Povaddo, firma internacional especializada en investigación de opinión pública, durante la presentación Perspectivas latinoamericanas sobre el tabaquismo y los productos libres de humo.

El expositor presentó resultados de encuestas que, según indicó, muestran un respaldo significativo a la reducción de daños como enfoque para abordar el tabaquismo. De acuerdo con las mediciones mencionadas, desde 2023 alrededor de dos tercios de la población general respaldan ese enfoque, mientras que más del 75% considera que los gobiernos tienen la responsabilidad de evaluar objetivamente la evidencia científica sobre las alternativas libres de humo.

Gianetto identificó tres líneas de acción que cuentan con apoyo ciudadano: regulaciones capaces de adaptarse a los avances tecnológicos, esquemas impositivos diferenciados según el riesgo de los productos y acceso a información transparente sobre las opciones disponibles.

En materia fiscal, el planteo consiste en que los productos de mayor riesgo tributen a tasas superiores a las de aquellos que, de acuerdo con la evidencia, presentan un perfil de riesgo menor. La propuesta forma parte de una discusión más amplia sobre cómo las políticas tributarias pueden influir en las decisiones de los consumidores y en la sustitución del cigarrillo convencional.

El ejecutivo también destacó que los fumadores deben tener participación en la elaboración de las regulaciones. Según su exposición, entre las principales barreras para cambiar de producto aparecen la falta de claridad sobre las diferencias relativas de riesgo, la necesidad de contar con más información en los puntos de venta y la ausencia de mensajes oficiales suficientemente claros por parte de los gobiernos.

“No hay un solo botón mágico que presionar; la educación, la ciencia, el progreso de la sociedad y las reflexiones actualizadas deben unirse para terminar con esto de una vez por todas”, sostuvo.

“Hoy no es un problema resuelto en América latina, pero es un problema solucionable, y el público nos mostrará el camino y la oportunidad nunca ha sido mayor”, afirmó.

La transformación empresarial y el peso de las regulaciones

La innovación y la adaptación a nuevos escenarios también fueron analizadas desde una perspectiva empresarial más amplia en el panel Impulsar el crecimiento a través de la transformación empresarial, que reunió a Andrés Carfagna, director comercial de General Motors para la Argentina, Uruguay y Paraguay; Diego Rivas, CEO de Banco Galicia; y Matías O’Farrell, vicepresidente de Asuntos Corporativos para LA&C de PMI.

O’Farrell explicó que la transformación de PMI comenzó hace más de una década, cuando la compañía identificó limitaciones en el sistema de administración de nicotina del cigarrillo convencional y comenzó a buscar alternativas tecnológicas.

Panel con directivos de Philip Morris International, Banco Galicia y General Motors.

“Nosotros como empresa arrancamos hace ya más de 10 años, encontramos que teníamos un pequeño problema en lo que era el delivery de nicotina, que es lo que el fumador adulto está buscando”, explicó.

El ejecutivo destacó la magnitud de las inversiones realizadas para desarrollar nuevos productos. “Invertimos aproximadamente 16.000 millones de dólares en innovación, en ciencia, pusimos un centro de I+D en Suiza y a partir de ahí buscamos alternativas a todo lo que era el cigarrillo”, señaló.

Desde su perspectiva, la transformación representó un cambio sustancial para una industria cuyo producto principal había mantenido durante décadas el mismo mecanismo de combustión. “Nuestra principal transformación, que suena como muy básica, pero para nuestra industria en los últimos 100 años fue el mayor logro de la historia”, afirmó.

O’Farrell también puso el foco en las diferencias regulatorias entre países y en las dificultades que enfrenta una compañía global cuando busca introducir tecnologías similares en mercados con marcos normativos distintos.

“Nosotros tenemos una visión global pero después nos encontramos con todo lo que son las regulaciones locales”, sostuvo.

Para el ejecutivo, la dimensión del mercado latinoamericano representa una oportunidad para ampliar la adopción de alternativas al cigarrillo. En ese sentido, volvió a mencionar que todavía existen entre 60 y 70 millones de fumadores en la región y destacó la apertura regulatoria argentina para la comercialización de nuevos productos.

El directivo consideró que el desarrollo de ese mercado requiere normas y estructuras impositivas que permitan diferenciar las alternativas y que, al mismo tiempo, faciliten decisiones informadas por parte de los consumidores. El objetivo, según planteó, es que la regulación acompañe la evolución tecnológica sin perder de vista las condiciones particulares de cada país.

Qué pueden aportar otros sectores a los procesos de innovación

Las intervenciones de los representantes de Banco Galicia y General Motors permitieron ampliar la discusión hacia las condiciones necesarias para transformar modelos de negocio en sectores con características muy diferentes.

Rivas describió a la Argentina como un mercado con avances en materia de transacciones digitales y servicios financieros, impulsados por bancos, billeteras virtuales y empresas de otras industrias. Sin embargo, señaló que el desarrollo del crédito continúa mostrando un rezago importante frente a otros países de la región.

“Argentina es un país con niveles estándares o superiores a lo que se termina viendo en términos de transaccionalidad, de innovación de digitalización donde participamos bancos y participan billeteras y participan players de distintas industrias”, afirmó.

En materia crediticia, sostuvo que el financiamiento representa alrededor del 12% en relación con el indicador utilizado para medirlo y que el nivel se había triplicado respecto del registrado tres años antes. Aun así, consideró que todavía debería multiplicarse por cuatro para alcanzar el promedio regional.

Al referirse a las condiciones necesarias para impulsar transformaciones empresariales, Rivas identificó tres factores: la disposición a cuestionar los modelos existentes, la inversión y la capacidad de ejecución.

“La primera tiene que ver con el apetito por disrupción”, explicó, antes de destacar la importancia de invertir para convertir las ideas en proyectos concretos y de contar con capacidad para implementarlos.

El ejecutivo también hizo hincapié en la necesidad de revisar los proyectos y aceptar los errores durante los procesos de innovación. “Siempre decimos no te enamores de la solución, enamorate del problema”, sostuvo. La frase sintetizó su planteo sobre la importancia de identificar necesidades reales antes de comprometer recursos con una tecnología o un producto determinado.

Carfagna, por su parte, expuso las diferencias que existen entre los mercados automotores de la región en el proceso de transición hacia vehículos con menores emisiones. El directivo explicó que General Motors trabaja con objetivos globales vinculados con cero emisiones, cero congestiones y cero accidentes, aunque advirtió que el camino para alcanzarlos no puede ser idéntico en todos los países.

“El camino para llegar ahí es distinto en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en Chile; no hay forma de agregar valor para nuestros clientes queriendo hacer lo mismo en todos lados”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó que en Uruguay los vehículos totalmente eléctricos representan entre el 42% y el 43% de las ventas, mientras que en la Argentina la incorporación de tecnologías alternativas comenzó más recientemente y representa entre el 15% y el 17%, con predominio de los híbridos.

“Sabemos hacia dónde vamos, pero necesitamos soluciones distintas porque las necesidades o las miradas de los consumidores hoy en los distintos países están en momentos distintos también”, concluyó.

El Estado, entre el acompañamiento y el liderazgo

El papel de las autoridades en la transición hacia alternativas al cigarrillo fue el eje del panel El rol de las políticas públicas para promover la reducción de daños y la transición de los consumidores, que reunió a Andrea Falcone, cofundadora y responsable regional de The Shift; Juan Facundo Teme, especialista en Políticas Públicas y Asuntos Regulatorios, y el médico Hernán Seoane.

Falcone planteó que el Estado debe generar entornos que permitan a las personas tomar decisiones relacionadas con su salud, la prevención y la autonomía. En ese marco, señaló que existe una brecha entre la velocidad con la que avanzan la innovación empresarial y organizacional y la capacidad de respuesta de las instituciones públicas.

El panel que debatió cuál debe ser el rol del Estado en las políticas de reducción de daños.

“Las organizaciones van a ir innovando más rápidamente y el rol del Estado va a ser por lo menos ir acompañando esa innovación, con normativa y especialmente acompañando a los sectores más vulnerables”, afirmó.

Su planteo puso el acento en la necesidad de que las regulaciones se adapten a los cambios tecnológicos, pero también contemplen las diferencias de acceso a la información y los recursos entre distintos grupos de la población.

Seoane propuso una intervención estatal más activa. A su entender, las autoridades no deberían limitarse a acompañar los procesos de innovación, sino que tendrían que asumir un papel de liderazgo en las transformaciones del sistema sanitario. “El Estado debe liderar estos procesos”, sostuvo.

El médico vinculó ese liderazgo con la capacidad de anticipar necesidades, facilitar la interacción entre distintos actores y planificar respuestas a largo plazo. Para ilustrar la importancia de esa anticipación, señaló que la formación de un profesional de la salud puede demandar entre 10 y 15 años, mientras que las necesidades del sistema sanitario están cambiando.

Desde esa perspectiva, la transformación de las políticas de salud exige algo más que una adaptación normativa a los nuevos productos: también requiere planificación institucional y preparación de los recursos humanos para responder a escenarios diferentes.

Teme, en tanto, destacó la incorporación de nuevos enfoques a las políticas públicas sobre tabaquismo y señaló que la Argentina comenzó a modificar su marco regulatorio durante 2026. Para el especialista, la reducción de daños puede ampliar las herramientas disponibles para abordar el consumo, en lugar de concentrar toda la estrategia en un único tipo de intervención.

“Por suerte, Argentina ya está cambiando de mentalidad, porque dejar el paternalismo de lado nos ofrece un abanico de herramientas”, afirmó.

A su turno, Falcone señaló que el Estado debe generar “entornos habilitantes” para que las personas puedan tomar decisiones vinculadas con su salud, prevención y autonomía. A su vez, planteó que existe una brecha entre la velocidad con la que innovan las empresas y organizaciones y la capacidad de adaptación estatal.

“Las organizaciones van a ir innovando más rápidamente y el rol del Estado va a ser por lo menos ir acompañando esa innovación, con normativa y especialmente acompañando a los sectores más vulnerables”, señaló.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias