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27 de diciembre 2020 - 13:45

S.O.S. turismo: la industria, en busca de una salida a la crisis

Si bien el sector inició una crisis en 2018 con una caída mundial del negocio y el 2019 resultó igualmente de malo; este año hubo un golpe muy fuerte que será difícil de revertir.

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Las agencias de viaje online nos encontramos en una encrucijada. Evaluando si esperamos alguna señal superadora de la crisis en la que estamos navegando o seguir perdiendo todo el terreno que durante años ganamos a fuerza de la innovación. Desde Argentina contribuimos durante años a generar un cambio histórico en la región al crear un nuevo contrato entre los proveedores de servicios de turismo y los viajeros pero hoy nos estamos quedando sin combustible para seguir volando alto.

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El 2020 marcó un año bisagra para la industria. Claramente no podremos seguir adelante con las mismas reglas de juego que nos trajeron al presente. Si vamos a ser parte de la reactivación del país tendremos que rever las condiciones del sector.

Dos años de recesión

Si bien el turismo inició una crisis en 2018 con una caída mundial del negocio y el 2019 resultó igualmente de malo; este año hubo un golpe muy fuerte para todos. Empezamos el mes de enero con un impacto notable de la mano del impuesto PAIS que precipitó las ventas al exterior de una manera que jamás se volvieron a recuperar. Es decir, meses antes de la llegada de la cuarentena ya recibimos un fuerte golpe. No conduce a ningún lugar repasar en detalle lo que implicó la cancelación y reprogramación de viajes por la continua postergación de fechas para el inicio de vuelos como consecuencia de un plan poco claro para salir de la cuarentena.

Fue lo más parecido a un infierno en la tierra para quienes desde un call center o un escritorio tuvieron que responder a los viajeros por medidas improvisadas. La sucesión de incertidumbres vividas ya llevó a varias empresas del sector a cerrar o quebrar.

El 2020 no fue solo un año de pérdidas económicas. Durante la pandemia, las OTAs perdimos un porcentaje importantísimo de lo que históricamente nos diferenció del mercado tradicional: el capital humano y en particular los recursos humanos tecnológicos, que ahora migraron hacia industrias más competitivas y que en el futuro serán difíciles de reincorporar y remunerar.

Perdimos ese lugar privilegiado de ser de las primeras empresas modelo en industria tecnológica en donde un universitario podía elegirnos como “empresa escuela” para probar y formar todo su potencial como profesional. Vamos a recordar con pesar en unos años que todo lo nuevo en tecnología llegaba primero a las agencias de viajes online y luego lo imitaban o incorporaban otras industrias.

Lo más positivo del año fue la respuesta de los argentinos a las oportunidades que se presentaron para viajar. A pesar de la casi nula operación de las aerolíneas y la constante reprogramación, los eventos institucionales del sector como el Cybermonday, Hot Sale y Travel Sale, organizados por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) contribuyeron a exponer las super ofertas y arrojaron resultados inesperados para el sector. En medio de una calma inusitada y sin novedades de apertura de vuelos, hubo un segmento de argentinos, tal vez los más jóvenes con menos riesgos ante la pandemia, que no pararon de planear a futuro un viaje y compraron al menos solo vuelos. No salvó el sector pero es cierto que esto ayudó a que no se hundiera más.

Previaje, una oportunidad

Y oportunamente, ante esta reactivación incipiente, llegó el plan Previaje para tentar con destinos argentinos a muchos que están comprando a último momento. Previaje puede contribuir más allá de 2020 a reparar las pérdidas registradas. El plan ya demostró en una primera etapa que tiene potencial para beneficiar una industria golpeada.

Y 2021 continúa siendo, sobretodo, una incógnita. Sigue sin haber un panorama claro en la toma de decisiones respecto a alguna medida o mejora en favor del sector del turismo. Entendemos la dificultad y limitaciones que presentó la pandemia y las urgencias que demanda atenderla.

Pero cuando este período concluya, desde el turismo surgirán las mismas preguntas que venimos arrastrando desde 2019. Perdimos un tiempo preciado para tratarlos y se resumen en pocas cuestiones: ¿El turismo puede soportar semejante nivel de impuestos distorsivos? ¿Continuarán los mismos costos en las transacciones de tarjeta de crédito? ¿Sirve todavía el impuesto PAIS o conviene desactivarlo en el contexto actual?

Lo mejor que se puede esperar para 2021 es que empiece con Previaje estimulando la actividad turística en los destinos locales. Y sería una picardía desentenderse del turismo internacional, porque en definitiva, con menos impuestos y costos para operar, las agencias de viaje podríamos ser grandes reactivadoras en nuestra economía.

Por Cristian Adamo, CEO de Bibam Group

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