Un proyecto de reforma tributaria que aún no ha sido tratado en el Congreso trae consigo una trascendente reparación histórica. Se trata de un reconocimiento a la idoneidad e incumbencias de los profesionales en Ciencias Económicas, pues consiste en la incorporación de los Contadores y Doctores en Ciencias Económicas como Vocales del Tribunal Fiscal de la Nación (TFN) en materia aduanera, y la posibilidad que estos puedan litigar ante el Organismo, situación que hoy está vedada por disposición del Código Aduanero.
Tal como se propone, a través de la modificación de varios artículos de la Ley 11.683 (de Procedimientos Tributarios) todas las salas del TFN serán integradas por dos abogados y un contador público.
1|Breve historia
Para comprender la importancia de esta decisión es necesario recordar que esta instancia jurisdiccional fue creada en 1959 y comenzó a funcionar en 1960. En su origen, era exclusivamente de competencia impositiva. En 1963 tuvieron lugar importantes modificaciones, como el decreto Ley 6.660, a través del cual se delimitaron las jurisdicciones y la competencia en causas de contrabando. A su vez, se extendió la competencia a determinados asuntos aduaneros. Otra modificación importante tuvo lugar en 1972, a través de la cual se distinguió la competencia de los vocales entre asuntos impositivos y aduaneros. Y a partir de 1981, mediante los artículos 1030, 1034 y 1141 de la Ley 22.415 (Código Aduanero), se excluyó al profesional en Ciencias Económicas de su competencia para actuar en salas aduaneras.
Por este motivo, la sanción de la ley proyectada restituiría una facultad que fuera arrebatada en el pasado, decisión que no hace más que reconocer la importancia de los profesionales en Ciencias Económicas en la obtención de Justicia.
2|Idoneidad profesional
Los Contadores están capacitados para entender sobre los derechos aduaneros, que son una referencia implícita al derecho fiscal. Asimismo, tengamos en cuenta que la doctrina mayoritaria es conteste en considerar a los tributos aduaneros como impuestos e, inclusive, la Corte Suprema de Justicia superó hace años la dicotomía antagónica y también lo hizo hace poco en la causa Camaronera Patagónica SA c/Ministerio de Economía y otros s/amparo, sentencia del 15/4/2014, al sostener que los derechos de importación y exportación son tributos, dejando en claro la indudable naturaleza tributaria de los derechos de exportación.
No hay que perder de vista que, lejos de representar un conflicto futuro con otras profesiones, la incorporación de los graduados en Ciencias Económicas debe verse como un paso adelante en la contribución al equilibrio que todos como sociedad le exigimos a la Justicia.
Como sostuviera en algunas conferencias, la formación de los graduados en Ciencias Económicas habilita plenamente al ejercicio de la función de vocal aduanero, pues la búsqueda de miembros altamente especializados en materia tributaria, asegurada a través de rigurosos concursos para su selección, siempre debe tener por objeto la especialización del tribunal y su carácter de magistratura técnica. Justamente, ese trabajo interdisciplinario (contador/abogado), permitió llevar al Tribunal Fiscal de la Nación al reconocimiento y prestigio indiscutido que tiene y supo tener.
3|Reflexiones finales
En conclusión, reiteramos que la colaboración que pueden realizar los matriculados en Ciencias Económicas arriba citados no debe ser considerado como una afrenta a otras profesiones, sino como un aporte que busca un bien común para la sociedad toda: llegar a la obtención de Verdad y de Justicia.
(*) Ex Vocal del Tribunal
Fiscal de la Nación
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