Qué hacer si mi hijo sufre de bullying

Opiniones

Debemos a estar atentos a las señales que nos muestran que nuestros niños pueden estar atravesando situaciones de angustia y de estrés.

Puede pasar en cualquier lugar, en persona, por mensajes de texto, o en las redes sociales, en internet. Es un problema afrontado por todas las edades y niveles de educación.

El bullying no es una broma ni una etapa; puede ser perjudicial para la vida de una persona ya que atenta directamente contra la dignidad. El acoso escolar es un problema grave que ataca a niños y jóvenes minando su autoestima y confianza, provocando en muchos casos la ansiedad y depresión.

Sin embargo, no todas las acciones que pueden lastimar a un niño son casos de bullying. Para que sea acoso escolar debe cumplir con las siguientes características:

  • Debe tratarse de una acción agresiva e intencionalmente dañina.

  • Debe producirse de manera repetida.

  • Debe darse en una relación en la que haya un desequilibrio de poder.

  • Debe darse sin provocación a la víctima.

  • Debe producir un daño emocional.

Algunas señales del acoso escolar

Que pueden ver los padres cuando su hijo es la víctima:

  • Llegan a casa con su ropa/útiles escolares dañados

  • Dice que sus útiles escolares se le han perdido

  • Tiene heridas que no explica

  • Se queja mucho de malestares físicos

  • No duerme bien

  • Sus hábitos alimenticios cambian

  • Se hace daño a si mismo/a

  • Se mantiene alejado/a de sus compañeros de escuela

  • Baja sus calificaciones

  • Se ve triste o deprimido

  • Se culpa a sí mismo por sus problemas

  • Su comportamiento cambia

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Además, debemos a estar atentos a las señales que nos muestran que nuestros niños pueden estar atravesando situaciones de angustia y de estrés. Las manifestaciones pueden ser:

  • Emocionales. Se frustran, están ansiosos, tienen miedo, están nerviosos. Protagonizan rabietas, sienten una excesiva dependencia materna o paterna, tienen fobias.

  • Físicas. No duermen bien, tienen pesadillas, enuresis nocturna, cambios de conducta en la alimentación, dolores (de cabeza, de estómago), contracciones musculares, etcétera.

  • Mentales. Tienen olvidos, pensamientos rumiantes (piensan en lo mismo repetidamente), no se puede concentrar.

  • De conducta. Hay llanto, agresividad, bruxismo, tartamudez, sudor, baja del rendimiento escolar, no quieren jugar, quieren estar solos, o no pueden estar solos, comienzan a mentir, muestran reacciones desmedidas, etcétera.

¿Qué hacer si tu hijo sufre de bullying?

  • Consolarlo y escucharlo. Dejar que hable. Que haga catarsis. El hablar tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso. Si los chicos pueden hablar de lo que les pasa, van a poder manejar mejor lo que les pasa.

  • Escuchar con tranquilidad, para no contagiar ansiedades, miedos, frustraciones.

  • Nunca culpar a nuestro hijo (por ejemplo: “vos debés haber hecho algo…!”). ¡Ningún chico merece ser acosado!

  • Tratar de obtener la mayor cantidad de información posible (¿quién te dijo eso?, ¿dónde estaban?, ¿quién más vio/escuchó lo que te hicieron/dijeron?)

  • Tratar de hablar con otros compañeros (si fuese posible) para ver qué pueden aportar ellos.

  • No aconsejarle pelearse.

  • No alentar una venganza. Puede no terminar el problema y hacer que las consecuencias sean peores.

  • Aconsejarlo no estar solo e intentar sacarlo de la escena, cuando sea posible. (Si los episodios ocurren a la salida del colegio, tratar de ir a buscarlo).

  • Enseñale a pedir ayuda cuando la necesite.

  • Empezar a trabajar algunas estrategias y soluciones. Empezar por identificar y definir el problema. Por ejemplo: “vos vas caminando y Lucas te dice petiso”.

  • Se pueden dramatizar situaciones de acoso. Practiquen juntos cómo mantener la calma. Esto ayuda a adaptarse a la situación, entender las emociones que se generan, manejar esas emociones y evitar la violencia.

  • Practicar actuar despreocupado para poder “zafar” si hay riesgo de violencia.

  • Ayudarlo a visualizarse “sin miedo” y a responder con asertividad.

  • Avisar al colegio y exigir medidas para resolver la situación de manera positiva y a largo tiempo (no conformarse con “vamos a hablar con los chicos”). Exigir un plan de prevención y manejo del bullying. Hacer un seguimiento para ver cómo se está encaminando la situación.

  • Tratar que el hogar sea un lugar seguro y cálido en donde se sienta apoyado y escuchado.

  • Mantener la comunicación abierta con tu hijo.

  • Desaprobar cualquier intimidación o falta de respeto en la casa entre hermanos o adultos.

  • Alentar a su hijo a participar en actividades que fortalezcan la autoestima y la confianza en sí mismo. Tu hijo debe ayudar a elegir las actividades en las que le gustaría participar, como deportes, clubes, grupos musicales: una banda u orquesta o cualquier otro grupo en el que pueda crear nuevas conexiones sociales y aprender habilidades nuevas. También podríamos pensar en beneficiarse de una clase de defensa personal para elevar su autoconfianza.

  • Si la situación te excede, por favor, consultá con un especialista. Los problemas no desaparecen por sí mismos y nuestros hijos necesitan sentir que su familia los apoya y ayuda a resolver estas situaciones de la mejor manera posible.

Muchos chicos no avisan cuando son testigos de un hecho de acoso por miedo a que les pase a ellos por “buchonear”. Sin embargo, es importante que todos los chicos sepan la diferencia entre informar y buchonear. Informar y buchonear no es lo mismo. Veamos:

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Para ser niños respetuosos, primero deben ser niños respetados. La autoestima y la autoconfianza son habilidades esenciales para que los niños crezcan fuertes y felices. Como padres, debemos ayudarlos a desarrollar ambas.

Por un lado, podemos definir a la autoestima como la percepción o la autovaloración que tenemos sobre nosotros. Esta valoración personal puede cambiar en diferentes ámbitos. Es decir, un niño que sienta su valía en el campo de deportes puede no sentirla en la escuela o en su hogar, por ejemplo.

La autoconfianza, por otro lado, se refiere a las capacidades, se relaciona con todo aquello que creemos que podemos hacer. Los niños confían en que tienen las habilidades necesarias para realizar tal o cual cosa.

Dicho de otra forma, la autoestima está más relacionada con el ser (creo que soy valioso) y la autoconfianza con el hacer (puedo hacer esto que deseo).

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La autoestima de los niños suele ser muy frágil y hay que cuidarla. Un comentario negativo, la indiferencia, el rechazo o el acoso escolar pueden hacer que los niños tengan una baja estima. Si los ayudamos en el desarrollo de su autoestima y autoconfianza podrán manejar mejor las cosas que les pasan.

Debemos conversar con ellos acerca de la importancia de sentirse aceptados por ellos mismos, no por los demás. Es decir, hacerlos sentir su valía independientemente de la mirada del otro.

El respeto por ellos mismos y por los otros es clave para relacionarse bien internamente y con los demás.

Autora, consultora y especialista en educación. Es oradora TEDx y autora de numerosos libros. Su último trabajo es La Nueva Educación (Ed Santillana,2020). Facebook: LauraLewinOnline Instagram: lauralewinonline

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