Qué es el APE, la herramienta que evita el concurso preventivo, la quiebra y el cierre de persianas

Opiniones

El Acuerdo Preventivo Extrajudicial es una alternativa a los métodos de soluciones tradicionales (concurso preventivo), que permite diseñar mecanismos con acreedores para sacar a flote a la empresa.

Texto en co-autoría con Francisco Berdaguer, abogado (UCA), escribano, magister en Derecho Empresario, miembro del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.

No es ningún secreto que la industria y el comercio del sector pyme vienen efectuando desde hace tiempo malabares para sostener su actividad, intentando de algún modo sortear años de recesión económica. El 2020 no empezó de la mejor manera. Basta recordar los incrementos salariales mínimos de $4.000 mensuales dispuestos por el Gobierno (Decreto 14/2020) y los planteos -en algunos casos desmedidos-) que el sector sindical reclamó para las paritarias.

Al inicio del año había preocupación porque los comercios y las empresas admitían que no iban a poder hacer frente a esos mayores costos. Pero en marzo vino algo peor e imprevisto y los efectos perjudiciales que una pandemia trae -y traerá- aparejado.

En este contexto, algunos sectores encontraron en las medidas dispuestas por los Decretos 332/2020 y 376/2020 una simple bayaspirina para subsistir un tiempo más. Pero otras no llegaron, y ya están pensando en adoptar decisiones más extremas, como solicitar el concurso preventivo o directamente pedir la quiebra y “cerrar persianas”.

En este escenario, poco se habla de un instituto que fue de gran ayuda en un momento análogo a este como fue el corralito del 2002. Nos referimos al Acuerdo Preventivo Extrajudicial (“APE”), que fue una figura creada por la Ley 25.589 e introducida a la Ley de Concursos y Quiebras (“LCQ”).

En rigor de verdad, el APE sirvió a que muchas empresas pudieran lograr exitosas reestructuraciones de sus pasivos, superando la crisis económica financiera general o el estado de cesación de pagos de un modo menos costos, sencillo y práctico.

Cómo se instrumenta un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE)

El APE se inicia como una negociación privada del deudor con sus acreedores, en el cual los interesados libremente pueden convenir propuestas de pago para conseguir las mayorías que dispone la LCQ, similares a las de un concurso preventivo. Luego, ese acuerdo es presentado para su homologación judicial, previo cumplimiento del procedimiento de publicidad y posibilidad de oposiciones de quienes no hayan suscripto dicho acuerdo.

Qué beneficios tiene el Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE)

  • Suspensión de las acciones de contenido patrimonial desde que se ordena la publicación de edictos, excepto las de fuente laboral.
  • La homologación judicial del APE lo transforma en obligatorio respecto de los acreedores que no hayan participado suscribiendo el acuerdo. Y aunque no sea homologado, igualmente el mismo tiene validez entre las partes que lo suscribieron.
  • Presenta algunos beneficios que lo diferencian del concurso preventivo o la quiebra

¿Qué diferencia tiene el APE con el proceso de quiebra?

  • No se requiere que la empresa se encuentre en cesación de pagos para su empleo sino basta que se encuentre en dificultades económicas o financieras de carácter general;
  • Autoriza al deudor conservar la administración sin intervención de terceros (no existe en este proceso designación de un Síndico);
  • Facilita la continuación de la gestión corriente de la empresa, ya que brinda una capacidad de generar un flujo de caja con el cual los acreedores serán satisfechos;
  • Al no existir sindicatura, los costos son menores;
  • Mayor velocidad, ya que no existe el periodo de verificación de créditos ni hay un periodo para obtención de las mayorías al acuerdo que se proponga, toda vez que debe ser presentado judicialmente con esas mayorías obtenidas de antemano u obtenerlas hasta al momento de requerir su homologación.

Como contrapartida, el APE en principio no sería aplicable a acreedores privilegiados (por ejemplo, acreedores prendarios, hipotecarios y la parte privilegiada de los créditos fiscales y laborales).

No obstante, cabe destacar que la Resolución General de AFIP N° 4.341/2018, estableció la posibilidad que los deudores que tengan una APE homologado puedan acogerse a un plan de pagos de hasta 60 cuotas que establece la norma con una serie de requisitos. Sumando así un beneficio más a la elección de este subtipo concursal.

Atendiendo a la generalización de la insolvencia sin precedentes que afecta a la Argentina y al mundo, se advierte que el mecanismo que establece instituto legal del APE debería ser considerado como una herramienta de gran utilidad en base a los beneficios antes apuntados.

Asimismo, hay que tener en cuenta que el APE posee una etapa prejudicial de obtención de conformidades a una propuesta de pago, que puede sin costo llevar a las partes a diseñar un esquema de restructuración que pueda servir a todos los involucrados (deudor y acreedores).

En síntesis, el APE es una herramienta idónea y alternativa a los métodos de soluciones tradicionales (concurso preventivo), que permitirá diseñar a las empresas conjuntamente con sus acreedores, y de acuerdo a intereses y necesidades de ambos, los mecanismos adecuados que permitan sacar a flote a la empresa de una agobiante crisis económica.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario