7 de agosto 2007 - 00:00

Alberto Fernández a la defensiva

Alberto Fernández dio una prueba ayer por radio de cómo debate el gobierno algunos asuntos. Sobre la puja con el sector del campo, redujo todo a una rabieta del presidente de la Sociedad Rural. Acerca de la manipulación que hace el gobierno de los índices de precios que publica el INDEC, detectó una conspiración del público para reclamar, imaginó, un índice más alto que el oficial. Lo ayudó la precariedad de algunas preguntas de sus entrevistadores de radio « Continental» que, por ejemplo, confundieron en el diálogo indicadores de precios con los del desempleo. Veamos una síntesis.

Alberto Fernández
Alberto Fernández
PERIODISTA: La situación entre el gobierno y un sector del campo es muy áspera...

Alberto Fernández: Si le tengo que ser franco, no es muy distinto de lo que pasó en los últimos 4 años. Cuando uno intenta ponerse de acuerdo con el sector del campo, siempre a uno le depara este tipo de actitudes que son muy injustas. El campo ha crecido enormemente. Es indudable también que quedarán cosas por hacer.

P.: Le preguntaba del acto en la Rural...

A.F.: Yo lo escuchaba renegar a Luciano Miguens el otro día en su discurso, y la verdad que rememoraba las cosas que él dice cuando estamos debatiendo en la mesa de discusión con el gobierno. Una de las cosas que vamos a empezar a revisar es esta idea de los dobles discursos, un discurso en los despachos y un discurso en las tribunas.

P.: El ciudadano común se pregunta: «¿Será posible que no paren de pelearse»?

A.F.: En el mes de enero particularmente me involucré en el sector como consecuencia de los problemas que había con la carne. Trabajamos 6 meses y sacamos un acuerdo, muy provisorio, que inclusive fue la puesta en marcha el Plan Ganadero. El Presidente cerró esa mesa, y terminamos poco tiempo después con esta actitud.

P.: ¿Qué actitud?

A.F.: Una opinión desmedida de Miguens que no refleja la realidad. Cuando nosotros llegamos todos los pequeños productores estaban endeudados, a punto de entrar en quiebra, de perder sus campos por las deudas que tenían con el Banco Nación. Y esto no es la realidad del presente donde quedan menos de 3 mil productores y todos a la entrada de un plan de regularización. Antes que nosotros llegáramos había una propuesta sobre la cartera de morosos que podía haber significado una pérdida de todos esos campos. Y sin embargo, el Estado argentino lo impidió para que todos esos productores puedan recomponerse. Hoy todos ellos se han recompuesto, han recuperado su inversión. Es una enormidadel discurso de Miguens.

P.: No es sólo Miguens, tampoco la Federación Agraria está de acuerdo con ustedes...

A.F.:
Por eso le digo que muchas cosas están pendientes y están por resolverse. Pero hemos avanzado muchísimo. Han ganado mucho dinero en estos años.

P.: ¿Usted lo llamó al secretario de Agricultura y le dijo que se fuera de la tribuna?

A.F.: No, yo no llamé a nadie. (Ríe.) Y no sé si alguien lo llamó a Urquiza...

P.: El Presidente, vamos Fernández...

A.F.: El periodismo ha hecho una asociación con un llamado telefónico y que se levantó y se fue. No sé si lo llamó alguien, y en todo caso ese alguien no soy yo...

P.: Me parece que le está creciendo la nariz, Fernández...

A.F.: Es un invento eso del llamado, pero tampoco nadie está obligado a soportar la cantidad de improperios que dijeron en un discurso; y la cantidad de barbaridades que se dijeron en las tribunas. Y de eso Miguens no puede desentenderse.

P.: ¿Por qué?

A.F.:
Porque él es el organizador del acto.

P.: ¿Con las retenciones no suben los precios en la verdulería y en la carnicería?

A.F.: No es el gobierno el que se beneficia con las retenciones. Las retenciones son los impuestos más contributivos que existen. Ustedes deben pensar que en el gobierno nacional son todos una banda de ogros y en la Rural son todas Heidi.

P.: ¿Usted cree que somos tan tontos, Fernández?

A.F.: Es que hay sectores económicos que cada vez quieren más. Y el Estado trata de presionar, como puede, y utilizando las reglas que puede, para poder controlar esto.

P.: Por ejemplo, alterando el costo de vida del INDEC...

A.F.: Bueno, eso es un tema ya bastante más delicado.

P.: Ah... ¿qué le parece?

A.F.:
Los hábitos de consumo de la Argentina son totalmente distintos de los de hace diez años. Los especialistas son muy críticos sobre cómo se contabiliza el aumento en turismo y en esparcimiento. Precisamente, porque en el 96 los argentinos viajaban al exterior, se tomaban en cuenta los precios del turismo en Cancún, en Europa y en Miami.

P.: Mire Fernández, el tendal de funcionarios de carreraque ustedes dejaron por el camino con el tema del índice de costo de vida es notable...

A.F.: Perdóneme, Magdalena, no me quiero callar porque quiere decir que el que calla otorga. Y no es un tendal, le digo. Ni de casualidad es un tendal.

P.: Bevacqua, Tabucchi, Mármora, Kriger, Pou y Barrios. ¿Qué le parece? Todos históricos de carrera del INDEC.

A.F.: ... de los mil y pico de empleados, nada. Así de claro se lo digo. Mire, ésta es la primera vez en la Argentina donde veo a todo mundo reclamar que el índice sea más alto.

P.: Usted no va al supermercado, Fernández...

A.F.: En verdad, el índice siempre fue poco creíble, porque el siempre toma ciertos productos. Cuando el consumo mejora, cosa que ha ocurrido en la Argentina, mucho de estos precios no son tomados. La gente compra carne más cara, mejores productos, porque han mejorado sus condiciones de consumo, y esos valores no son reflejados en el índice. Y esos valores sí se pueden haber visto alterados.

P.: La discusión salarial se da sobre la base del índice de inflación.

A.F.: Eso es falso.

P.: No, no es falso.

A.F.:
Los que se benefician con un índice más alto son los derechos de los acreedores. Aquí el que tiene una casa tiene el alquiler indexado por costo de vida. Si pidió un préstamo hipotecario, indexa ese crédito por costo de vida. El que va al banco indexa ese préstamo por costo de vida. Y el que compró bonos, indexa esos bonos por costo de vida.

P.: ¿Los salarios también?

A.F.: Yo quiero preguntarles a los argentinos si en verdad realmente quieren un índice más alto que sólo beneficia a los acreedores. Segundo, el aumento de 16% en salarios cubre perfectamente aun esa hipótesis de inflación alta. En la Argentina los salarios no se indexan, por lo tanto, por costo de vida. Antes de repetir estas cosas habría que informarse.

P.: Yo no dije que se indexaba con la inflación como parámetro.

A.F.: Usted no tiene que saberlo porque no es especialista en el tema. Pero sí debiera haber reparado en eso.
Técnicamente, aumentar el salario por el costo de vida es indexación.

P.: Pero la doble indemnización que tanto a usted le preocupa, y que incluso usted tiene sus dudas, necesita una inflación de menos de dos dígitos...

A.F.: No, perdón. No tiene nada que ver, Magdalena. La doble indemnización lo que necesita es un dígito de desocupación, no de costo de vida, Magdalena. No tiene nada que ver eso.

P.: Pero no me diga que una cosa está divorciada de la otra.

A.F.: Se lo digo; una cosa no tiene nada que ver con la otra. No lo tome a mal. Pero son cosas absolutamente distintas.

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