(Casi a reglamento Aníbal Fernández dedicó ayer parte de la jornada a entonar los funerales del peronismo en Santiago del Estero. Resignado -no le podía pedir tampoco que estuviera para ningún festejo-, explicó que había tomado la campaña como una obligación de la militancia, que cumplió con la orden presidencial de despegarlo a Néstor Kirchner de la mala noticia y hasta hizo un frustrado ensayo de contraataque. Fue cuando insinuó que la UCR podría haber volcado urnas en un departamento como Termas de Río Hondo, donde nunca había ganado, usando medios que no le supo explicar a su interlocutora de radio «Mitre». El ministro del Interior eludió las denuncias sobre la sobredosis de ayudas con que contó, en vano, el derrotado José Figueroa. Menos creíble fue cuando insinuó una manipulación de la Justicia en la libertad que se ordenó del matrimonio de Carlos Juárez y Mercedes Aragonés, una resolución de un sistema judicial que instauró la propia intervención enviada desde Buenos Aires por el actual gobierno y cuya vigilancia ejerció el propio Aníbal Fernández como ministro del Interior.) Veamos las explicaciones que le dio a Magdalena Ruiz Guiñazú.
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