El mercado estima que el Gobierno podría considerar el plan exitoso si se exteriorizan entre US$20.000 millones y US$30.000 millones. De ese total, una cuarta parte podría consistir en dólares que reingresen al país, lo que podría ayudar al BCRA a incrementar sus reservas. No es una cifra significativa si la comparamos con el blanqueo de la gestión de Mauricio Macri en el 2016, cuando se exteriorizaron US$116.800 millones.
En este contexto, con el objetivo de hacer del blanqueo una oportunidad más atractiva, la estrategia viró hacia incluir más y mejores beneficios e incentivos en pos de seducir a aquellos quienes aún no están convencidos. Quizás lo más tentador y protagonista, es que la tasa para blanquear es del 5%, es decir, la mitad de lo que se pagó en la primera etapa del plan lanzado por Macri (10%). A está alícuota más baja, se le suma una generosa posibilidad de ingresar sin pagar impuestos.
Blanqueo: ¿por qué no va a tener más éxito que el anterior?
Si este blanqueo es más atractivo, ¿por qué no va a tener más éxito que el anterior? La mala experiencia de muchos que participaron en el plan de regularización de activos pasado pone a prueba la posibilidad de alcanzar un buen resultado y cumplir con las expectativas actuales. En su programa de blanqueo, el ex-presidente Mauricio Macri había prometido reducir gradualmente el Impuesto a Bienes Personales hasta el 0,25%, pero finalmente dejó la alícuota en el 0,75%.
Luego, Alberto Fernández le dio el golpe de gracia al elevar ese nivel hasta el 1,50% y hasta el 2,25% en caso de cuentas en el exterior. Redobló la apuesta con el denominado "Impuesto a la Riqueza" a fines del 2020, durante la pandemia. Así, muchos de quienes habían ingresado en el blanqueo 2016 bajo la promesa de pagar el 0,75% por Bienes Personales, se encontraron pagando entre el 5% y el 7% de su patrimonio, en el 2021. Algunos, directamente, optaron por emigrar para dejar de tributar.
Por otro lado, cabe destacar que un incentivo indirecto es que el tratado de intercambio automático de información con los Estados Unidos -firmado por el ex Ministro de Economía, Sergio Massa- ya está vigente, lo cual significa que en septiembre de este año llegará el primer reporte, con la información del año anterior. En este contexto, aquellos quienes tienen cuentas no declaradas en los Estados Unidos, quedarán muy expuestos: el miedo a aparecer en una lista podría motivar a muchos a declarar activos que actualmente están ocultos.
Entonces, si bien una tasa un 50% más baja que en el 2016 muestra, sin dudas, un panorama más atractivo para quienes consideren blanquear su capital y el tratado con EE.UU. hace que sea estratégico blanquear, el desafío de la seducción estará en que el Gobierno genere la confianza necesaria para que quienes tropezaron con las promesas impositivas del pasado, ahora se animen a apostar una vez más.
Para quienes sean conquistados y decidan involucrarse en el Régimen de Regularización de Activos de la gestión Milei, lo fundamental para aprovechar esta oportunidad será saber qué activos adquirir para evitar sanciones. Dentro de estos activos están incluidos Obligaciones Negociables, Cuotapartes de Fondos Comunes de Inversión, Acciones y Fideicomisos.
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