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Fundándose en esta idea, la Secretaría de Industria redactó un proyecto de resolución -que beneficiaría a todas las manufacturas de origen industrial- por el cual se propiciaba tomar como base las exportaciones de las empresas registradas en 2003 y no cobrar las retenciones a los montos exportados por encima de dicho límite.
Esta buena idea, que no se opone a lo dispuesto por la OMC y a la vez genera una expectativa a futuro de eliminación de este impuesto distorsivo, duerme en un cajón del Ministerio de Economía.
Esto demuestra que es muy difícil en la Argentina promocionar las exportaciones. Y quita esperanzas a los sectores productivos locales de que puedan recibir incentivos similares a los que logra la industria brasileña. Esto justo en un momento en que la Cancillería se encuentra abocada a negociar acuerdos de libre comercio en varios frentes y a profundizar el Mercosur, mediante propuestas de integración productiva y de armado de cadenas de valor.
Es muy complicado ser exitosos en comercio exterior, cuando subsisten dentro de la administración áreas que traban la implementación de las medidas más elementales.