El diálogo comenzó de manera amena y terminó de forma abrupta. Es que Hebe de Bonafini se mostró distendida mientras, por «Radio Continental», revelaba a los periodistas que la entrevistaban detalles de sus dotes culinarias. El clima cambió cuando le preguntaron sobre los fondos para la construcción de viviendas otorgados a la entidad que preside. La titular de Madres de Plaza de Mayo se enojó y cortó.
PERIODISTA: ¿Qué es esto que va a dar clases de cocina?
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Hebe de Bonafini: Voy a enseñar a cocinar «política». La gente no se da cuenta cuando se te meten en la cocina, en tu casa y en tus costumbres. Lo fueron cambiando y lo fueron modificando de una manera insólita, el capitalismo, la globalización y los pueblos tenemos que mantener nuestras costumbres y nuestras formas de comer que es más sano y más económico, hablando de la política, hasta dónde llega, ¿no?
P.: ¿Qué es una comida capitalista y qué es una comida socialista?
H. de B.: Una comida capitalista es por ejemplo un peceto relleno con jamón y ciruela, y una comida socialista es lo que hacíamos antes cuando teníamos un gallinerito y teníamos un pollo y le retorcíamos el cogote y hacíamos pollo al horno con papas; que era lo que comíamos en Navidad. Y ahora en la Navidad parece que si no comés pavo o no comés cosas extravagantes no sirve. Antes teníamos un chanchito que lo comprábamos, lo criábamos y lo hacíamos a la parrilla con un montón de ensaladas. Ahora tiene que ser con manzana.
P.: ¿Quién come pavo en la Argentina?
H. de B.: Muchísima gente compra en los supermercados. Te estoy hablando del pavo de fin de año, no te hablo de todos los días. La carnicería es la carnicería de todos los días, el carnicero del barrio, pero para fin de año ¡los pavos se agotan!
P.: Estoy viendo por acá que va a enseñar a socializar un pollo y a plantar tomates cherry.
H. de B.: Es una cosa graciosa que me pasó porque yo hacía pollo cuando éramos medianamente pobres y mi hijo me decía «Mami, cuatro días pollo y nunca comemos pollo», porque yo lo dividía y hacía guisito con riñones, con menudo y, con las partes más tiernas, unas milanesitas, y entonces cuando él se casó y también estuvo pobre me dijo: «Hay viejita, ¿me socializás el pollo?», y yo se lo dividí para que haga cuatro comidas de pollo aunque él creyera que nunca comía pollo.
P.: Tenemos preguntas que no son tan dulces porque en estos días estuvimos tratando un tema bastante espinoso vinculado con la entidad que usted preside que tiene que ver con la cifra de 70 millones de pesos para la construcción de viviendas. Las viviendas todavía no están.
H. de B.: No, pero no es así. El gobierno nacional firma un convenio, deposita una cantidad de dinero, de a 2 o 3 millones, en el banco y nosotros lo vamos retirando del banco a medida que vamos construyendo, si vos no construís no podés retirar nada porque lo tenés que retirar con certificado de construcción. Si no fuera así Macri no hubiera pagado. Te podés imaginar que lo que menos quería Macri es dar una mano a las Madres.
P.: Hay un caso que a mí me preocupa puntualmente. Es un contrato en la zona de los Piletones por 32 millones de pesos.
H. de B.: Están adelantadísimas, espectaculares, las fueron a ver la Presidente, el ex presidente, menos ustedes...
P.: Espere, espere.
H. de B.: ¡Yo no quiero hablar de lo de Macri!
P.: Yo voy al barrio.
H. de B.: Que primero vaya todo el programa y después hablamos. Mientras no vayan, yo no voy a discutir.
P.: Yo no fui una vez, fui muchísimas veces porque trabajo temas sociales, y sobre todo déficit habitacional en esa zona, con lo cual yo he ido, y he visto las casas construidas, lo que le quiero preguntar puntualmente es lo siguiente: la información que yo tengo es que de esta construcción se entregó 80 por ciento de esos $ 32 millones y que no se pudo certificar.
H. de B.: ¿Quién te lo dijo?
P.: Eh... Fuentes.
H. de B.: Bueno, entonces preguntale a tus fuentes, a mí no. (Cortó el teléfono.)
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