China y la India: ¿son oportunidad o amenaza?
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Ahora bien, también hay que reconocer que estos beneficios no han estado exentos de cierto sufrimiento. Algunas industrias, en particular en México y América Central se han visto afectadas negativamente. Entre ellas, las de maquinaria industrial y eléctrica, productos electrónicos y textiles y confecciones.
Aun así, no debemos perder de vista las diferentes maneras con las cuales los países se están enfrentando el desafío asiático. Costa Rica y República Dominicana, por ejemplo, se están especializando en la producción de textiles y vestimentas de mejor calidad y mayores precios. En contraste, Haití y Nicaragua están siendo desplazados hacia una producción de mano de obra poco calificada con salarios más bajos. Por su parte, la situación de México es especial, ya que es el único país de América latina cuyas ventajas comparativas se han movido en la misma dirección que las dos economías asiáticas, por lo que ha sido el más afectado por el surgimiento de China e India.
Los países latinoamericanos no han sabido aprovechar plenamente las nuevas oportunidades ofrecidas por estas dos nuevas potencias. En vez de responder con políticas proteccionistas, la región debería adoptar estrategias agresivas para aumentar su participación en los mercados de estos países. Asimismo, consolidar su propia capacidad de competir a nivel mundial -aprovechando insumos baratos provenientes de estas naciones e integrándose en las redes de producción asiáticas- y fortalecer su agenda interna de desarrollo.
Es fundamental que haya mejores políticas de innovación y educación para ayudar a empresas y trabajadores a mejorar su competitividad y adquirir las habilidades necesarias para avanzar hacia productos de mayor calidad y mano de obra calificada. Es vital contar con políticas que faciliten el desarrollo rural, la conservación de los recursos y la creación de industrias basadas en recursos naturales, para así ayudar a las economías a responder positivamente a la mayor demanda y precios de los productos básicos. También es necesario apoyar la reestructuración en industrias afectadas y el entrenamiento y reubicación de algunos trabajadores.
En suma, China e India no deben ser vistas como amenaza sino como una oportunidad que, bien aprovechada, podría ayudar a acelerar el crecimiento económico en América latina y a fortalecer su lucha contra la pobreza y la desigualdad.
(*) Vicepresidenta y economista jefe del Banco Mundial para la región América latina y el Caribe, respectivamente.




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