16 de mayo 2022 - 13:12

Choque en Palermo: la muerte al volante, ¿se puede evitar?

Mi hipótesis es que esto es parte de una cultura, no es un hecho aislado. Una manera de entender la vida y la sociedad. Se maneja como se vive.

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Un choque destruye varias vidas. Nos despertamos con la noticia que un hombre manejando un auto de alta gama produce una tragedia en plena ciudad de Buenos Aires. El tema merece una reflexión comprometida.

Cuando alguien maneja desaprensivamente, a alta velocidad, seguramente va a provocar una tragedia. Mi hipótesis es que esto es parte de una cultura, no es un hecho aislado. Una manera de entender la vida y la sociedad. Se maneja como se vive.

Alguna vez un empresario dijo que el poder es impunidad. Esta frase encierra todos los males que una convivencia puede tener.

La impunidad es “yo soy la ley”, “nada ni nadie me va a decir cómo debo proceder”.

Existe una cultura de la frivolidad de características narcisistas, “donde solo importo yo”.

Para estos narcisistas la sociedad esta para servirlos.

Esta cultura se forma a través del tiempo, desde los medios de comunicación, mediante propuestas individualistas y de los famosos con su imagen donde la felicidad radica simplemente en hacer “lo que se me canta”.

Todos los halagos y reconocimientos que se muestran a través de los medios son personas que triunfan sobre el resto de la sociedad. Nada por hacer algo por alguien.

Las consecuencias de esta cultura de la frivolidad y el individualismo son actuar sin tener en consideración al resto de la sociedad.

Esta filosofía al derramarse sobre la sociedad produce “el todo vale si me beneficia”.

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El manejar sin pensar en que puedo matar a alguien, el no vacunarse, el desprecio por los que piensan distinto, el desear la muerte, todo forma parte de lo mismo. “Primero yo, segundo yo y tercero yo”, por lo tanto, “soy el dueño de la verdad”.

Vivir sin pensar en los demás, esas parece ser la consigna. A lo sumo, si conviene, fingir que me importan. Mientras tanto manejo borracho, insulto y maldigo a todo aquel que se cruce en mi camino.

Debemos identificar esta cultura individualista, narcisista, frívola que provoca tragedias y confrontarla con una cultura solidaria, comprensiva donde la felicidad radique en sentirse bien porque nos reconocemos como parte de una misma sociedad.

Hoy lloran varias familias, mañana otros volverán a sufrir lo mismo, mientras tanto seguiremos escuchando discursos de desprecio y descalificación por la televisión.

Psicólogo (M.N 2666)

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