El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El eje del pensamiento de Rubin es lo que estima como la cualidad esencial de un gobernante para tener éxito en su labor, o al menos para equivocarse lo menos posible, que denomina en su libro «probabilistic thinking», concepto bajo el que involucra preguntas tan importantes como: ¿Qué podría suceder con determinada situación? ¿Qué pasaría si la presunción aceptada fuese errónea y no se diese en la realidad? ¿Qué consecuencias podrían producirse en esta eventualidad?
El gobernante y los analistas en función de gobierno o toda persona en puestos de responsabilidad, sean públicos o privados, tienen que examinar el rango completo de escenarios posibles, así como los costos y beneficios de cada una de las medidas que se consideran, dejando a un lado los favoritismos ideológicos o las modas intelectuales que puedan estar vigentes.
Para Rubin, la realidad del mundo actual es un rompecabezas muy complicado, pobremente entendido incluso por los mejores analistas, en el cual puede suceder y seguramente sucederá una gran cantidad de hechos impensados, sorprendentes, imprevistos, para enfrentar los cuales con probabilidades de éxito sirven muy poco las recetas de los grandes economistas o los modelos matemáticos construidos sobre supuestos distintos de los que marcan el surgimiento de una realidad objetiva diferente de la pensada.
Para Rubin, el actual gran déficit fiscal de la economía estadounidense va a hacer subir las tasas de interés en los títulos a 10 años de 4,4% a 7,3% en un futuro cercano, dado que, según estimaciones, por cada 1% de incremento del déficit en relación con el producto interno bruto, las tasas a largo plazo se incrementarían en 0,4%. A estos cálculos les caben las mismas reservas intelectuales que son propias de su pensamiento probabilístico, al igual que su convicción de que cuando el valor de capitalización total de las cotizaciones bursátiles supera 50% del PBI, es hora de que los inversores comiencen a sentirse preocupados.
El libro de Rubin puntualiza que la columna vertebral de su labor como secretario del Tesoro y la clave para despertar un fenomenal crecimiento económico como sucedió y para lograrun récord histórico de empleo sin ninguna amenaza inflacionaria radicó en el firme control que se logró en el gasto público y en la reducción y posterior eliminación del déficit, permitiendo una sustancial reducción de las tasas largas, lo que posibilitó financiar y hacer lucrativa la explosión de inversiones del sector privado que se produjo.
Todo libro notable deja una estela de enseñanzas del mismo tenor y tal vez la más remarcable es que nada sustituye al análisis sistemático de la realidad practicado con seriedad y humildad como guía para una acción de gobierno que, como el mismo Rubin señala, permita que de cada 4 decisiones sólo 1 se muestre errónea, en cuyo caso el éxito está presto a ser logrado.
Dejá tu comentario