En lugar de un gasoducto ¿por qué no una hidrovía?
El gasoducto sudamericano que pretende construir Hugo Chávez con el apoyo entusiasta de Néstor Kirchner y de Lula da Silva, ha comenzado a recibir objeciones. En algunos casos, los reparos se basan también en comparaciones. Es decir, en objetivos más apreciables para aplicar los aproximadamente 20.000 millones de dólares que costaría la obra según quienes la proponen. Es el caso de la nota que publicamos aquí, cuyo autor es el embajador Helio de Macedo Soares. Se trata del titular del Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata (CIC). Este funcionario propone que mejor que el gasoducto (que objeta por varias razones, entre ellas de seguridad internacional) sería desarrollar la hidrovía que podría conectar toda Sudamérica. Aquí la opinión de este diplomático brasileño:
-
¿Libre albedrío? IA para condicionar y manipular
-
Más de un tercio de las empresas en Argentina ofrece beneficios para el retiro
Bolivia y Paraguay dependen, en su totalidad, de diesel importado. Ambos países son, en la actualidad, grandes productores de oleaginosas. Parte de ese producto podría aplicarse para la producción de combustibles alternativos, tales como el biodiesel y el alcohol que, en principio, podrían mezclarse con los importados. Asimismo, se generaría un amplio desarrollo de la actividad agrícola de estos países, incorporando nuevas áreas productivas y generando nuevos puestos de trabajo. Se encuentra disponible suficiente tecnología y hay capitales dispuestos a invertir en esa alternativa. Por otro lado pondría a disposición de los gobiernos una herramienta de intervención en los mercados en caso de superproducción local o baja de precios internacionales. El redireccionamiento de los productos a la producción de combustibles mantendría intacta la estructura existente, sin los altibajos a que los obliga la volatilidad o variación de los precios internacionales.
• La integración
Los objetivos tendientes a la integración sudamericana nunca serán demasiados. Pasamos demasiado tiempo dándonos la espalda los unos a los otros. La fortaleza que podría darnos la unión es notoriamente beneficiosa para todos los países de la región. Bolivia y Paraguay, que en el caso del gasoducto casi no resultarían beneficiados, quedarían, con la construcción de la hidrovía, altamente favorecidos. Del mismo modo, Colombia, Perú, Ecuador y Uruguay resultarían beneficiados. Las barcazas y sus empujadoras realizan su actividad durante el día (diario), pero, en el caso de una hidrovía moderna, esta actividad se lleva a cabo tanto de día como de noche (diuturno). A su vez, la generación de puertos adecuadamente planificados, así como la creación de puntos de apoyo a la navegación, conformaría la ocupación poblacional de la región.
• Conclusión
Resta señalar en qué se beneficiaría la República Bolivariana de Venezuela con todo esto. Inicialmente, Venezuela podría utilizar su parte de los recursos necesarios para la construcción del gasoducto en fortalecer los proyectos de combate a la pobreza, tan preciados para el presidente Chávez;en segundo lugar, la venta de gas en la Argentina y Brasil seguramente debería tener un costo poco diferenciado del precio internacional. Finalmente, Venezuela podría tener -y los tiene-otros mercados donde ubicar su producción a precios competitivos, y siempre contaría con la posibilidad de exportación vía fluvial a los usuarios aguas abajo, hecho que, de por sí, viabiliza la economía de la hidrovía.
(*) Titular del Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata.




Dejá tu comentario