24 de enero 2006 - 00:00

En lugar de un gasoducto ¿por qué no una hidrovía?

El gasoducto sudamericano que pretende construir Hugo Chávez con el apoyo entusiasta de Néstor Kirchner y de Lula da Silva, ha comenzado a recibir objeciones. En algunos casos, los reparos se basan también en comparaciones. Es decir, en objetivos más apreciables para aplicar los aproximadamente 20.000 millones de dólares que costaría la obra según quienes la proponen. Es el caso de la nota que publicamos aquí, cuyo autor es el embajador Helio de Macedo Soares. Se trata del titular del Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata (CIC). Este funcionario propone que mejor que el gasoducto (que objeta por varias razones, entre ellas de seguridad internacional) sería desarrollar la hidrovía que podría conectar toda Sudamérica. Aquí la opinión de este diplomático brasileño:

Los presidentes de la Argentina, Brasil y Venezuela, los tres países económicamente más fuertes de Sudamérica, se reunieron el jueves pasado en la ciudad de Brasilia. El propósito substancial de este encuentro trilateral fue la cuestión energética. Se proyecta la construcción de un macrogasoducto continental, con el objeto del abastecimiento de gas de Venezuela hacia Brasil y la Argentina. Todas las acciones tendientes a la integración sudamericana resultan dignas de elogio. Los periódicos pregonan un costo que rondará los 18 mil millones de dólares. Ahora bien. La pregunta que no puedo dejar de formularme es: ¿Por qué no se construye la hidrovía Paraná/Paraguay/ Orinoco que, con toda seguridad, tendría un costo sumamente inferior e irrisorio frente al del gasoducto? Asimismo, una mínima porción de esa fortuna podría ser aplicada por los países de la región para el incentivo a la producción de energía alternativa y renovable. Menos de 20% de esos 18 mil millones sería suficiente para ejecutar los dos proyectos que, en términos de integración, generación de puestos de trabajo y generación de desarrollo y riquezaserían, a mi entender, mucho más productivos y duraderos para la región. Para evaluar esta idea, conviene tomar en cuenta algunos datos y reflexiones adicionales:

• El gasoducto

Se trata de una obra ciclópea. Son alrededor de 9.000 kilómetros de infraestructura, que recorrerán regiones inhóspitas, cruzarán áreas ambientalmente protegidas, solamente para proveer de gas a la Argentina y Brasil. Tanto el impacto ambiental como el riesgo de sabotaje, derrumbes y accidentes son potencialmente innumerables. Y el coeficiente de desarrollosostenible, escaso. La ocupación de mano de obra «in situ» y su relación con la creación de puestos de trabajo permanentes no es significativa y los mercados que se propone atender son, tal vez, transitorios. Brasil ya ha comenzado a invertir enérgicamente en la prospección y explotación del producto y la Argentina empieza a retomar las tareas ineludibles para recomponer sus reservas y su producción. Ambos, hoy, son clientes de Bolivia a precios favorecidos. Bajo estas premisas, ¿por cuánto tiempo tendrá el gasoducto un provecho fundamental para las economías de la Argentina y Brasil? ¿Y a qué precio? Al mismo tiempo, se está hablando de una inversión que podría llegar a los 20 mil millones de dólares. ¿Esta inversión sería financiada por el mercado? En este caso, ¿a qué costo? ¿Cuál sería la relación costo/beneficio? Otro tema crítico es el de la « seguridad». ¿Cómo evitar sabotajes y accidentes en 9.000 kilómetros de tubería?

• La hidrovía

Se convertiría en la espina dorsal de Sudamérica. Cruzaría, asimismo, áreas protegidas ambientalmente y de muy bajo desarrollo. El trabajo de ingeniería debería realizarse teniendo en cuenta el ambiente y el desarrollo de comunidades permanentes de apoyo a la navegación. Probablemente, en algunos tramos, el transporte debería hacerse por tierra, utilizando el ferrocarril o la rodovía. En términos de generación de desarrollo sería infinitamente más eficaz. El gas no queda excluido en el transporte por barcazas. ¿Será el costo del transporte del gas por la Hidrovía más caro que el transportado por gasoducto? Es probable, pero podría compensarse con el transporte de otros bienes que de ningún modo podrían ser trasladados por un gasoducto. Y además estaríamos generando un desarrollo permanente y sostenible. La hidrovía podría conllevar al despertar de una región que hoy se encuentra totalmente olvidada...

• Combustibles alternativos

Bolivia y Paraguay dependen, en su totalidad, de diesel importado. Ambos países son, en la actualidad, grandes productores de oleaginosas. Parte de ese producto podría aplicarse para la producción de combustibles alternativos, tales como el biodiesel y el alcohol que, en principio, podrían mezclarse con los importados. Asimismo, se generaría un amplio desarrollo de la actividad agrícola de estos países, incorporando nuevas áreas productivas y generando nuevos puestos de trabajo. Se encuentra disponible suficiente tecnología y hay capitales dispuestos a invertir en esa alternativa. Por otro lado pondría a disposición de los gobiernos una herramienta de intervención en los mercados en caso de superproducción local o baja de precios internacionales. El redireccionamiento de los productos a la producción de combustibles mantendría intacta la estructura existente, sin los altibajos a que los obliga la volatilidad o variación de los precios internacionales.

• La integración

Los objetivos tendientes a la integración sudamericana nunca serán demasiados. Pasamos demasiado tiempo dándonos la espalda los unos a los otros. La fortaleza que podría darnos la unión es notoriamente beneficiosa para todos los países de la región. Bolivia y Paraguay, que en el caso del gasoducto casi no resultarían beneficiados, quedarían, con la construcción de la hidrovía, altamente favorecidos. Del mismo modo, Colombia, Perú, Ecuador y Uruguay resultarían beneficiados. Las barcazas y sus empujadoras realizan su actividad durante el día (diario), pero, en el caso de una hidrovía moderna, esta actividad se lleva a cabo tanto de día como de noche (diuturno). A su vez, la generación de puertos adecuadamente planificados, así como la creación de puntos de apoyo a la navegación, conformaría la ocupación poblacional de la región.

• Conclusión

Resta señalar en qué se beneficiaría la República Bolivariana de Venezuela con todo esto. Inicialmente, Venezuela podría utilizar su parte de los recursos necesarios para la construcción del gasoducto en fortalecer los proyectos de combate a la pobreza, tan preciados para el presidente Chávez;en segundo lugar, la venta de gas en la Argentina y Brasil seguramente debería tener un costo poco diferenciado del precio internacional. Finalmente, Venezuela podría tener -y los tiene-otros mercados donde ubicar su producción a precios competitivos, y siempre contaría con la posibilidad de exportación vía fluvial a los usuarios aguas abajo, hecho que, de por sí, viabiliza la economía de la hidrovía.

(*) Titular del Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata.

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