17 de junio 2024 - 08:28

Estos son los primeros indicios del nuevo rumbo económico de Argentina

Junto con la Ley Bases, se comenzará a negociar un nuevo programa con el FMI, mientras que el RIGI atraerá inversiones por decenas de miles de millones de dólares durante esta década, principalmente en los sectores de petróleo, gas y minería.

Con la aprobación de la ley Bases, podemos esperar una fuerte baja del riesgo país, el cual se podría reducir aún más cuando haya un nuevo programa con el FMI y se clarifique la salida del cepo.

Con la aprobación de la ley Bases, podemos esperar una fuerte baja del riesgo país, el cual se podría reducir aún más cuando haya un nuevo programa con el FMI y se clarifique la salida del cepo.

Desde hace 50 años, nuestro país no tiene un motor de crecimiento. Lo único que creció fue el Estado y, para financiar a este Leviatán, los sucesivos gobiernos recurrieron a impuestos confiscatorios, emisión monetaria, endeudamiento en dólares, confiscación de depósitos bancarios y ahorros jubilatorios. Argentina fue, durante décadas, un país sin rumbo, sin nada que traccionara su economía. Esto comenzó a cambiar durante los últimos meses.

Las medidas tomadas por el gobierno desde el comienzo de la gestión liberaria sentaron las bases para una macroeconomía estable y la baja de la inflación. El superávit fiscal es la base del programa. El mismo produjo no sólo una fuerte baja de la inflación, sino también un fuerte reacomodamiento de la cuenta capital del país y superávits gemelos (fiscal, comercial y de cuenta corriente).

Estas medidas iniciales duras comenzaron a producir resultados, y la Ley Bases los potenciará. El mes de mayo tuvo una serie de indicadores económicos entre los que destacan ventas minoristas, de automóviles, despachos de cemento, inflación del 4,2% y otros indicadores que permiten ser optimista, a lo que se suma una fuerte recuperación de los salarios reales en el mes de abril. Para muchos aún no es perceptible por la fuerte caída que tuvo la economía en los últimos meses, pero la reactivación comenzó. La Ley Bases no hace más que consolidar este proceso.

La aprobación de la ley es un enorme triunfo para un gobierno que cuenta con solo 7 senadores, 38 diputados y que no hizo concesiones económicas significativas. Junto con la Ley Bases, se comenzará a negociar un nuevo programa con el FMI que se rumorea podría implicar desembolsos cercanos a los u$s8.000 millones que, junto con fondos o garantías que podrían aportar otros multilaterales, alcanzarían la cifra de entre u$s12.000 y u$s15.000 millones y permitirían levantar el cepo cambiario.

El RIGI atraerá inversiones por decenas de miles de millones de dólares durante esta década, principalmente en los sectores de petróleo, gas y minería. Detrás de estos proyectos habrá miles de pymes que serán proveedoras en muchísimos rubros. Esta ley es un pilar fundamental para que, en pocos años, se puedan duplicar las exportaciones argentinas y generar los dólares necesarios para una macroeconomía estable. Por el lado laboral, la ley trae beneficios que reducen el costo laboral para las empresas.

Sin embargo, la reactivación de la microeconomía viene por otro lado. La baja de la inflación y la estabilidad cambiaria están trayendo un retorno del crédito, al mismo tiempo que el gobierno confía en poder reducir impuestos y regulaciones en los próximos años. Por otro lado, para bajar el costo argentino también es necesaria una mejora de la infraestructura mediante un shock de inversiones privadas. Los salarios aún tienen margen para aumentar sin provocar presiones inflacionarias significativas, aunque este reacomodamiento volverá un poco más lenta la baja de la inflación del 4% a niveles inferiores al 1%.

Con la aprobación de la ley, podemos esperar una fuerte baja del riesgo país, el cual se podría reducir aún más cuando haya un nuevo programa con el FMI y se clarifique la salida del cepo.

Sin dudas, con la ley el crecimiento económico se acelerará, beneficiando a todos los argentinos. Lo peor de la crisis ya pasó y todo indica que Argentina podría aprovechar la enorme oportunidad histórica que tiene para hacer las cosas bien y terminar con casi dos décadas de estancamiento económico.

Con la ley de bases se despejó la principal duda respecto al gobierno liberal, que era su capacidad para llevar adelante reformas significativas.

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