Para Tyler Cowen, la crisis financiera mundial se extenderá por dos o tres años.
«No se puede basar el crecimiento económico en el precio de la soja.» Así lo afirmó el economista norteamericano Tyler Cowen, luego de casi seis semanas de caídas (que suman más de 26%) de la oleaginosa desde su récord de u$s 609 de principios de julio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De visita en el país para dar una conferencia en la universidad ESEADE, este economista doctorado en Harvard y autor de la columna «Economic Scene» en «The New York Times», recibió a este diario antes de su disertación. Además, Cowen escribe con frecuencia en su blog (www.marginalrevolution.com), en el que hasta recomienda lugares para visitar en Buenos Aires.
«La inflación y la situación fiscal son muy malas. Esto hace que la actual tasa de crecimiento no sea sostenible», aseguró.
Periodista: ¿Qué opina de la decisión de recomprar bonos por parte del gobierno argentino?
Tyler Cowen: No conozco la operación al detalle. Pero cualquier medida que no se oriente a resolver las causas de los problemas de fondo del país hoy puede no funcionar. La inflación y la situación fiscal son muy malas. Y esto hace que la actual tasa de crecimiento no sea sostenible. Son problemas de larga data en la Argentina que vuelven una y otra vez. Si bien el alto precio de la soja es una muy buena noticia, no se puede basar en eso para el crecimiento.
P.: ¿Qué opina del reciente intento de aumentar las retenciones?
T.C.: Fue una muy mala idea. No deberían poner ningún impuesto a las exportaciones porque detienen el crecimiento.
P.: Pero sin los derechos de exportación, se perdería el superávit fiscal...
T.C.: Cuando los gobiernos dependen de impuestos a los ingresos, la gente tiende a demandar de ellos más cosas. En el largo plazo se vuelve muy malo para el país. El sistema impositivo debe abarcar de manera similar a los distintos sectores, que mucha gente pague un monto justo. Entonces, se da un diálogo democrático, pero de otra manera esto no se da.
P.: Luego de las caídas en los precios de los granos de las últimas semanas, ¿cuánto más cree que pueden bajar?
T.C.: Si lo supiera, estaría operando con granos. Con el crecimiento chino, aumentó la demanda, pero más gente está ofreciendo granos y la soja es algo relativamente fácil de producir. Es por esto que los precios van a caer incluso más, no sé cuándo, pero no van a permanecer altos para siempre.
P.: Algunos argumentan que la inflación afecta a todo el mundo hoy y que Brasil, por ejemplo, no podrá cumplir con sus metas de subas de precios ese año. ¿Qué piensa?
T.C.: El problema es que acá mienten con los números. Y además, hasta la inflación oficial es mayor que en Brasil y no existe voluntad del gobierno de frenarla. Brasil en los últimos años tomó decisiones difíciles que los benefició. Lula es mejor de lo que se creía como líder.
P.: ¿Y los Kirchner resultaron ser mejores o peores?
T.C.: No creo que lo principal sean los mandatarios, sino lo que la gente espera del gobierno. Acá no hay expectativaslo suficientemente sofisticadas. Buscan a los líderes para encontrar la salvación; en mi país también, es un problema universal. La solución ideal es cuando éstos no importan.
P.: Respecto de la nueva compra por parte de Venezuela de los bonos de la Argentina la semana pasada, ¿qué opina?
T.C.: La Argentina debería ser un país más rico que Venezuela y los fondos deberían dirigirse de manera inversa. Cuando ocurre lo contrario, me preocupa. En México, por ejemplo, no se podía conseguir financiación hace 30 años y ahora sí pueden hacerlo a una tasa de interés razonable. La Argentina no debería ubicarse tras México en este sentido, pero actualmente lo está.
P.: ¿Qué debería hacer la Argentina entonces?
T.C.: Debería haber un cambio de mentalidad en la población, como un acuerdo económico y un consenso social para hacer cosas de una manera diferente.
P.: Usted vino hace dos años y medio al país por última vez; ¿qué cambios observa hoy?
T.C.: A fines de 2005, se sentía mucho más como una fiesta. Todos sentían la recuperación de la crisis, pero en algún punto la celebración era prematura. Y ahora se está empezando a pagar las cuentas por esa fiesta. Nunca se corrigieron las cosas básicas. Pero soy optimista, creo que las cosas pueden cambiar.
P.: Acerca de la crisis financiera internacional, ¿cuánto más cree que durará?
T.C.: Entre dos y tres años, aunque estimo que lo peor ya pasó. Estados Unidos está pasando ya por una recesión, aunque no en el sentido técnico. Si bien hay muchas noticias en los medios de comunicación, no se siente tan grave en mi país.
Dejá tu comentario