La irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG por sus siglas) en el ámbito de la educación ha generado oleadas de promotores y detractores. Se han llegado a cuestionar sistemas educativos completos o a vaticinar la democratización de la educación, alcanzando niveles de accesibilidad cercanos a la totalidad de la población. La destrucción y educación total en manos de la misma tecnología.
La Inteligencia Artificial Generativa y el riesgo de aburguesamiento en la docencia
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En estos extremos andamos, polarizados como nuestra realidad argentina, buscando encontrar el equilibrio que surge del uso ético de cualquier tecnología, incluyendo la inteligencia artificial.
Después de haber hecho el ejercicio de utilizar ChatGPT para especificar programas académicos, escribir temarios de cursos y contenido para exposiciones o debates, me he dado cuenta de que es muy fácil acostumbrarse a la IAG. Habiendo visto que es capaz de hacer algunas tareas con mayor rapidez y precisión, y menos esfuerzo, comencé a incorporarla en mi trabajo diario.
Es cierto que la AIG tiene el potencial de transformar la educación de múltiples formas positivas, sin embargo, presenta desafíos y preocupaciones importantes. Desarrollando el concepto con ChatGPT, encontramos los siguientes:
- Sesgo en los datos: Si la inteligencia artificial se entrena con datos sesgados, esto puede conducir a resultados injustos y discriminatorios. Por ejemplo, si los datos de entrenamiento solo representan a una parte de la población, la IA generativa puede no ser efectiva en atender las necesidades y habilidades de otros grupos.
- Privacidad y seguridad de datos: La recopilación y el almacenamiento de grandes cantidades de datos de estudiantes y docentes pueden aumentar los riesgos de privacidad y seguridad. Es importante garantizar que se cumplan los estándares, que los usuarios sean informados y den su consentimiento.
- Dependencia excesiva de la tecnología: Puede reducir la creatividad y la habilidad de los docentes para adaptarse a las necesidades y estilos de aprendizaje individuales de los estudiantes.
- Falta de interacción humana: La IA generativa puede proporcionar retroalimentación y contenido personalizado, pero no puede reemplazar completamente la interacción humana y la atención individualizada que es crucial para la educación efectiva.
- Falta de comprensión: Su complejidad puede limitar la capacidad para utilizarla de manera efectiva.
- Costos: La implementación de tecnología avanzada, incluyendo la IA generativa, puede ser costosa y crear brechas de acceso en la educación para aquellos que no pueden permitirse el “lujo” de dicha tecnología.
- Impacto en el medio ambiente: La mayoría de los sistemas de inteligencia artificial requieren grandes cantidades de energía para funcionar, especialmente aquellos que utilizan “Deep learning” y otras técnicas intensivas en computación. El consumo de energía en la informática en general, y en la inteligencia artificial en particular, tiene un impacto directo en las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, los servidores y centros de cómputos que alojan los sistemas de IA requieren enfriamiento, lo que suele aumentar aún más esta problemática.
Pero mi preocupación específica era iluminada por mi relación con la herramienta. ¿La AIG está facilitando un aburguesamiento por parte de los docentes?
Primeramente, la respuesta del modelo no reveló un grado importante de compromiso. Luego, al insistir comenzamos a razonar que, si los docentes dependen demasiado de la tecnología para crear contenido de enseñanza y actividades de aprendizaje, podrían volverse menos creativos y comprometidos con la mejora continua de sus habilidades como educadores.
Veamos el caso de ChatGPT ¿En qué formas podría un docente depender de esta AI?
- Generación de contenido: De alta calidad, como lecciones, actividades y cuestionarios.
- Corrección gramatical: Ayudaría con la claridad y el estilo de escritura de los estudiantes.
- Asistente de enseñanza: Podría proporcionar respuestas a preguntas frecuentes o ayudar a los estudiantes a entender un tema en particular. Los docentes podrían hasta programarlo.
- Generación de feedback: De alta calidad y personalizado para los estudiantes, generando así, y de manera automática, sugerencias y comentarios que ayuden al estudiante a mejorar su trabajo.
Se entiende por aburguesamiento la “Adquisición de los hábitos de los burgueses”, sin entrar en acepciones políticas y/o procesos históricos. Más bien me ha recordado el concepto de facilismo o inclusive pereza que con frecuencia tientan a algunos educadores.
De esta forma ChatGPT se ha erguido como una alerta, que me recuerda salir de la mediocridad. Continuar siendo creativo, aunque a veces sea placentero o en ocasiones doloroso. Enseñar de manera creativa, que suele ser trabajoso. Desarrollar trabajos o ejercicios, imaginar la receptividad y participación de los alumnos, dejarles tomar la iniciativa, sintetizar e integrar sus aportes, gamificar y hacerlos simular para aprender... nada es fácil. Y ahí pega fuerte ChatGPT, diciéndome: no es el camino, es solo una herramienta más. Poderosa, pero una más.
Si la tecnología se utiliza de manera efectiva como una herramienta para apoyar y mejorar la enseñanza, los docentes podrían en realidad volverse más eficaces y accesibles para los estudiantes. Además de proporcionar retroalimentación inmediata y detallada sobre el desempeño de los estudiantes, lo que permite a los docentes ajustar su enseñanza en tiempo real.
“Sin embargo, es importante recordar que la tecnología no puede reemplazar completamente el papel de los docentes en la educación. Aunque la AI generativa puede ser una herramienta útil para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, todavía se requiere la habilidad humana para adaptarse a las necesidades emocionales y psicológicas de los estudiantes, y para motivar y comprometerlos en su educación.” - ChatGPT
Todavía, y es una palabra interesante, el modelo de ChatGPT escribe que en algún momento es posible que no se requiera habilidad humana para enseñar y aprender. El aburguesamiento de los propios docentes puede contribuir a que sea una realidad.
Mientras tanto, continuaré preparando mis clases para que la experiencia del aula sea humana, perfectible y participativa.
Director de la Licenciatura en Ingeniería Informática de UADE




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