ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

4 de julio 2008 - 00:00

''Las tasas van a bajar, pero no volverán al 8,5% anterior''

ver más
Marcelo Nicoletti defiende la política oficialista de aplicar retenciones a las exportaciones de granos, al mismo tiempo que apoya la opción de mantener un tipo de cambio devaluado.
«La Argentina no es el único país que aplica retenciones». Esta afirmación pertenece a Marcelo Nicoletti, vicepresidente de Asset Managment del Banco Itaú, quien agrega que aún es temprano para afirmar que la economía argentina se está enfriando, «aunque existen algunos signos». En diálogo con Ambito Financiero, este contador público recibido en la Universidad Nacional de La Plata, con un master en Finanzas y Economía de la Universita degli Studi di Siena, pronostica para el año que viene un crecimiento de entre 4,5%-5%, que a su vez «va a ayudar a mitigar las presiones inflacionarias».

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Periodista: ¿Es cierto que la economía argentina se está enfriando?

Marcelo Nicoletti: Es un tema difícil y aún no se puede afirmar, pero es cierto que existen algunos signos de enfriamiento. Una economía que viene creciendo a 8% como en el primer trimestre no se desacelera ni en dos días ni en un mes.

P.: ¿Por qué sucede esto?

M.N.: Hay dos razones. Con el conflicto del campo se cortó un circuito que venía funcionando muy bien en la Argentina durante los últimos años: el ingreso de dólares por superávit comercial, que se transformaban en pesos porque los compraba el BCRA y una parte de éstos se esterilizaba. En definitiva, quedan pesos en el sistema que hacían que la tasa de interés fuese bien baja, negativa en términos reales. Esta política contribuyó a los niveles de actividad. Pero este circuito se cortó con el conflicto agrario y se sospecha que algunas consecuencias tendrá sobre la economía real. Por otro lado, están las expectativas. Cuando la sociedad percibe un conflicto extenso como es el del campo, que no llega a una solución, se fomentan las expectativas negativas.

P.: ¿Cuáles serían los signos que se están registrando?

M.N.: Algunos indicadores aislados de actividad, de ventas en los shopping, al desagregar la última recaudación fiscal, entre otros. Sin embargo, si se miran los patentamientos de autos en mayo fueron récords. Esto quiere decir que aún no se puede asegurar que se enfrió la economía, pero si mes tras mes se van sumando indicadores que muestren signos de enfriamiento, entonces la conclusión será diferente y la desaceleración será un hecho. Luego habrá que ver cuánto será la caída.

P.: ¿Cuál es el pronóstico del banco respecto de los niveles de actividad?

M.N.: Con la disputa entre el gobierno y el campo es lógico que se desacelere la actividad, de hecho nuestro pronóstico para el segundo semestre es de menor crecimiento. Pero en general, este año está jugado porque la economía ha crecido mucho en el primer trimestre y por eso prevemos un crecimiento de 6,8%-7%.

P.: Más allá del conflicto en sí, ¿cree que las retenciones son una buena política para combatir la inflación?

M.N.: Es difícil de afirmar, pero hay una realidad, la Argentina no es el único país que aplica retenciones y la situación de los alimentos a nivel internacional es inusual. Particularmente soy una persona que está a favor de la redistribución del ingreso y me parece que está bien aplicar retenciones, aunque no soy un experto para decir si tienen que ser de 35%, 40% o 45%. Pero, la realidad es que las retenciones funcionan como un techo, como una contención al alza de los precios y es una forma de utilizar una parte de las rentas extraordinarias de un sector para aplicar como lo hace el gobierno, en subsidios al transporte, a los combustibles, a la energía, algún tipo de servicios, un millón de jubilados nuevos.

P.: ¿Cree que la inflación es uno de los principales problemas que tiene el gobierno?

M.N.: La inflación es un problema muy serio y es lo que puede de alguna manera a cortar el proceso de fuerte crecimiento. Pero, también hay una realidad, la Argentina tiene un fuerte nivel de inversiones. Es cierto que la Inversión Extranjera Directa está cayendo y está en niveles bastante bajos, pero se invierte internamentey el país recibe más de 22 o 23 puntos de inversión respecto del PBI, que es más que en los mejores años de la convertibilidad.

P.: ¿Y eso mantiene la expansión por ahora?

M.N.: Eso contribuye a que la Argentina pueda sostener un crecimiento alto, aunque no de 7%-8%, pero sí de 4,5%-5% para poder crecer sin grandes presiones inflacionarias. Por encima de este nivel, la demanda agregada comienza a crecer a una tasa superior a la de la oferta potencial y ahí surge la presión sobre los precios.

Independientemente de eso, la inflación de alimentos es un problema puntual a nivel mundial, y la Argentina no es la excepción. Además, cuando aumentan los alimentos por sobre el promedio del resto de los bienes y servicios, los que más sufren son las clases bajas, por eso es un problema serio.

P.: ¿Cómo recomendaría mitigarla?

M.N.: Las retenciones son una alternativa y alguna otra medida sería subsidiar la demanda, como es algún tipo de tarjeta social para que las personas puedan comprar pura y exclusivamente alimentos. Es muy difícil manejar este tema. pero el camino de las retenciones es totalmente acertado.

P.: ¿Cuál es el pronóstico de inflación del Itaú para este año?

M.N.: Estamos esperando niveles de 20%-22% para todo 2008. La explicación está en que vivimos una desaceleración de la economía y no un freno. De alguna manera esto juega a favor porque el crecimiento va a ejercer menor presión sobre los precios. En ese sentido, para el año que viene esperamos un crecimiento de entre 4,5% y 5%.

P.: ¿No cree que mantener un tipo de cambio alto respecto de una moneda que se está devaluando no es un condimento adicional en la suba de precios?

M.N.: Ciertamente, mantener un peso devaluado es un portador de inflación. No obstante, creemos que ha sido una correcta política del gobierno. Es verdad que importaste algo de inflación, pero te permitió tener un nivel de actividad y crecimiento que hizo colapsar la cantidad de desocupación que había en la Argentina. Ahora hay que discutir cómo se logra que todas las personas que tienen trabajo perciban un ingreso menor en términos reales.

P.: ¿La política del BCRA de salir a vender reservas para bajar el tipo de cambio fue buena?

M.N.: Sí, porque se enfrió la corrida y el mensaje que está mandando es que si te querés comprar un seguro contra una devaluación no te va a salir gratis. Subieron las tasas de interés y bajo el tipo de cambio. De otra forma se hubiese financiado la corrida.

P.: ¿Qué va a pasar con las tasas?

M.N.: Probablemente tengamos un período de tasas altas, más ahora que se paga aguinaldo e Impuesto a las ganancias. Pero, la vemos cayendo para la segunda mitad del año, no a 8,5% como estaba inicialmente, probablemente lleguen a un nivel de entre 12% y 14%. Y el tipo de cambio va a mantenerse entre $ 3 y $ 3,10, y cuando se controle la situación puede llegar hasta $ 3,20. Si las condiciones macroeconómicas e internacionales se mantienen, el tipo de cambio puede tener una devaluación de hasta 2,5% y 3,5% anual.

Entrevista de Laura Costa

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias