5 de mayo 2006 - 00:00

"Los dirigentes reaccionaron tarde"

El intendente de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen, reveló quevoceros de la empresa Botnia admitieron que Uruguay notiene equipo técnico que pueda controlar las plantas de celulosaque se construyen sobre el río del mismo nombre.
El intendente de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen, reveló que voceros de la empresa Botnia admitieron que Uruguay no tiene equipo técnico que pueda controlar las plantas de celulosa que se construyen sobre el río del mismo nombre.
Gualeguaychú (enviado especial) - El intendente de la ciudad, Daniel Irigoyen, defendió la postura de los ambientalistas y aclaró que no tienen una actitud «fundamentalista» ni «inexplicable», pero aclara que están en una situación que podría ocasionar un daño irreversible en el medioambiente.

Periodista: Acá se percibe que para la gente de Gualeguaychú se trata de una cuestión innegociable: que no se aceptará bajo ningún concepto que se instalen las papeleras.

Daniel Irigoyen: Es así. La gente llegó a la conclusión de que estas empresas instaladas a la orilla del río Uruguay nos van a provocar un daño irreversible. No es una actitud fundamentalista ni inexplicable la nuestra. A lo largo de los años, los que vivieron acá han ido experimentando desengaños, han buscado posibilidades de diálogo para resolver y no lo han conseguido, entonces se preguntan por qué. Vea las diferencias: cuando se produce el encuentro de presidentes en Chile, y se intenta una nueva posibilidad de diálogo, Gualeguaychú respondió en seguida y con generosidad. De parte de Uruguay, no ocurrió lo mismo. Nosotros no queremos conflicto, para nosotros, la hipótesis de controversia es la peor.

P.: Gualeguaychú dice: «no papeleras», mientras el gobierno nacional dice papeleras sí, pero con mucho control.

D.I.: Lo que se puso en evidencia es que las intenciones de estas empresas no son las de hacer bien las cosas. Por ejemplo, en Chile se dieron las posibilidades de diálogo, la gente salió enseguida de la ruta para mostrar su buena voluntad y las empresas dijeron que sí, y en un determinado momento se volvió atrás. Cuando Cancillería dijo: «estas son las condiciones que deben reunir para instalarse» fue cuando la empresa dijo que no. Entonces, no hay buena intención en todo esto; cuando lo escuchás al Presidente mismo que dice que la política del BM es que lo que esconden estas inversiones, traer las industrias sucias al Hemisferio Sur, todo eso te da que pensar que la gente tiene razón.

  • Estudios

    P.: Pero parece que no hubiese salida...

    D.I.: Nosotros no estamos diciendo que no se fabrique papel, sólo que se lo haga en el lugar adecuado y con la tecnología adecuada. Cuando fui a Uruguay en marzo del año pasado cuando asumió el Frente Amplio, una de las cosas que nos dijeron es que estas empresas se ubicaron en el peor lugar. En aquel momento también nos dijeron que no tienen la gente capacitada para ejercer el control, pero nos faltan 2 o 3 años para que esto se dé y ahí vamos a formar la gente, esto lo coronó el gerente de Botnia cuando vino acá, el señor (Carlos) Faropa, que admitió que es cierto que Uruguay no tiene cómo controlar, pero nosotros le vamos a formar a la gente. Y los especialistas nos decían que no existen en Uruguay laboratorios para controlar esta empresa y en la Argentina hay uno solo y es privado. Es decir: estamos a merced de estas empresas y por eso se pide un estudio de impacto ambiental hecho por científicos y que nos diga qué sucede con esto y que nos dé la tranquilidad de qué hay que hacer para que no nos impacte de forma negativa ni a nosotros ni a los uruguayos.

    P.: ¿Qué implica la llegada del Presidente? En su momento, hubo reproche o queja por la tardanza en la reacción.

    D.I.: Yo creo, y me incluyo, que todos los dirigentes reaccionamos tarde. Hay que reconocer que el espíritu de la gente, tanto del pueblo de Gualeguaychú como de la asamblea fue primero y muchas veces nosotros los dirigentes fuimos detrás. Es cierto que quizá se reaccionó tarde porque desde el punto de vista nuestro y de la gente se intentó todo lo posible por el diálogo. Cuando fuimos en octubre de 2003 a Fray Bentos a reclamar esto, la construcción de las plantas no había empezado todavía, y en ese momento era ENCE el problema, Botnia ni aparecía. Entonces se fue dando todo eso y no tuvimos posibilidades de dialogar y de zanjar esta situación. Ni desde la Cancillería, porque Jorge Batlle estaba en una posición en la que ni hablaba del tema; después pensamos que cuando asumía el Frente Amplio sería una situación distinta. Fuimos a Montevideo y nos recibieron de la mejor manera, Mariano Arana nos dijo que estaba a disposición y con el paso del tiempo nos dimos cuenta con mucho dolor de que no fue así.

    Entrevista de Lucas Lentini
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