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16 de abril 2026 - 12:05

Narrativas en tensión: de Buenos Aires a Montevideo, la disputa por el sentido

La comunicación política dejó de ser un complemento para convertirse en un eje central del poder: en un contexto de fragmentación, hiperconectividad y desconfianza, el desafío pasa por construir sentido, sostener la complejidad y fortalecer la calidad del debate democrático.

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La cumbre de comunicación política se llevará a cabo entre el 21 y el 23 de abril en Montevideo.

En un contexto donde la política ya no se define únicamente en el territorio de la gestión sino en el de la interpretación, la discusión sobre comunicación dejó de ser accesoria para convertirse en estructural. Gobernar es, también, construir sentido. Y hoy ese sentido está en disputa permanente.

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El conversatorio “Narrativas en Tensión: política, medios y ciudadanía”, realizado en la Sindicatura General de la Nación con la Cumbre Mundial de Comunicación Política es una expresión clara de esa transformación. No se trata solamente de un encuentro académico o institucional: es la evidencia de que incluso los organismos más tradicionales comienzan a comprender que la legitimidad no se agota en la eficacia técnica, sino que también se juega en el plano simbólico.

La política contemporánea enfrenta una paradoja. Nunca hubo tantos canales para comunicar y, sin embargo, nunca fue tan difícil construir mensajes que atraviesen la fragmentación. Las audiencias ya no son masas homogéneas sino comunidades dispersas, atravesadas por lógicas algorítmicas que refuerzan creencias previas y reducen la posibilidad de contraste.

En ese escenario, los medios tradicionales han perdido centralidad relativa frente a plataformas que privilegian la velocidad, la emocionalidad y la simplificación. La política, muchas veces, reacciona adaptándose a esos códigos. Pero en ese intento, corre el riesgo de resignar densidad, profundidad y, en última instancia, credibilidad.

El desafío no es menor: cómo sostener la complejidad en un ecosistema que premia lo inmediato. Cómo construir confianza en sociedades donde el descreimiento se volvió un dato estructural. Cómo evitar que la comunicación se reduzca a un ejercicio de impacto efímero.

Lo discutido en el conversatorio de SIGEN en la inauguración de la muestra “El arte de la comunicación política” no es ajeno a lo que se debatirá la próxima semana en la XXIV Cumbre mundial, que se desarrollará entre el 21 y el 23 de abril en Montevideo. Lejos de ser instancias desconectadas, ambos espacios forman parte de una misma conversación global: cómo reconfigurar la relación entre política, medios y ciudadanía en un mundo atravesado por la hiperconectividad y la desconfianza.

La Cumbre, que reúne a consultores, estrategas, académicos y decisores públicos de distintos países, pondrá en agenda los mismos interrogantes que ya empiezan a emerger con fuerza en el ámbito local. La diferencia es de escala, no de naturaleza. Lo que ocurre en Argentina no es una excepción, sino un caso dentro de una tendencia más amplia.

En ambos espacios subyace una certeza: la narrativa no es un complemento del poder, sino una de sus dimensiones centrales. No alcanza con hacer; hay que poder explicar, contextualizar y, sobre todo, generar identificación. Porque en un ecosistema saturado de información, lo que no logra conectar emocionalmente tiende a desaparecer.

Ahora bien, sería un error reducir este fenómeno a una lógica meramente instrumental. La comunicación política no puede limitarse a técnicas de persuasión. Requiere, también, de una ética del discurso, de una responsabilidad en la construcción de lo público. De lo contrario, la fragmentación se profundiza y el debate se empobrece.

De Buenos Aires a Montevideo, lo que está en juego no es solamente la eficacia de los mensajes, sino la calidad de la conversación democrática. Y en esa discusión, todos los actores —políticos, medios, instituciones y ciudadanía— tienen un rol que asumir.

Porque, en definitiva, no se trata sólo de quién comunica mejor, sino de qué tipo de sociedad se construye a partir de esas narrativas.

Consultor Político – Presidente de la Cumbre Mundial de Comunicación Política

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