Cuáles son los beneficios de la neurociencia y para qué sirve

Opiniones

Hoy en día el marketing, la economía, la informática y los recursos humanos, entre otras áreas, empezaron a hacer uso de los beneficios que provienen de esta ciencia que está en boca de todos.

La curiosidad sobre el funcionamiento del cerebro fue el puntapié inicial para el nacimiento de la Neurociencia. Tradicionalmente, las investigaciones se orientaron al diagnóstico y al tratamiento de enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Le tomó más de un siglo trascender las fronteras de la medicina y empezar a incursionar por otras disciplinas. Hoy en día el marketing, la economía, la informática y los recursos humanos, entre otras áreas, empezaron a hacer uso de los beneficios que provienen de esta ciencia que está en boca de todos.

Todo lo que tenga que ver con el estudio del sistema nervioso forma parte de la neurociencia. Es un crisol de disciplinas que estudia cómo se desarrolla este sistema, cómo funciona y cuáles son las estructuras que lo conforman. Desde cómo funcionan las neuronas y las sustancias químicas en juego, hasta la inteligencia artificial, el comportamiento y la vida en sociedad.

Esta ciencia, nos lleva por un camino que pasa por impulsos eléctricos, segregación de hormonas, motricidad, afectos, deseos, motivaciones, culturas y modos colectivos de ser. El conocimiento acerca de cómo funciona el cerebro nos permitió resolver situaciones muy diversas. Podemos entender, predecir, evaluar, controlar y mejorar el comportamiento de las personas.

La neurociencia social, una rama neurocientífica que generó un espacio de conciliación entre la ciencia y el espíritu, nos liberó de convertir nuestra existencia en meros procesos biológicos. Investiga la base biológica detrás de las estructuras y los procesos sociales y cómo la sociedad influye en la biología. La neurociencia comprendió que para entender al comportamiento humano hay que incluir necesariamente al contexto social. Ni el estudio del cerebro por sí solo, ni la psicología, serían suficientes para comprender la complejidad de la conducta.

Esta disciplina aspira a lograr una comprensión global del comportamiento. Busca establecer cómo la conducta surge a partir de la influencia mutua que hay entre los factores sociales y los biológicos. Considera que esta influencia se da en ambos sentidos, desde lo biológico hacia lo social y viceversa.

Cuestiones como la toma de decisiones, la moral, la reputación y la empatía, cayeron bajo la esfera de la neurociencia social. Todos los mecanismos del cerebro que se descifraron desde otras áreas neurocientíficas se aplicaron a la vida en sociedad generando una “neurociencia de la vida cotidiana” que incluye al ámbito familiar y al laboral.

Facilitar el pensamiento creativo, el rol de las emociones en la resolución de problemas, cómo se estructuran las recompensas y los pros y los contras del “multitasking”, son algunas de las posibilidades que se abren a partir del desarrollo de esta neurociencia social que abarca la vida diaria.

Hay cuatro modos de funcionamiento cerebral que son particularmente esclarecedores de cómo actuamos en casa, con amigos y en el trabajo. Estos modos son, la red por defecto, la red afectiva, la de recompensa y la de control.

  • La red por defecto es uno de los descubrimientos más excitantes. Se pone en marcha cuando no estamos concentrados en ninguna tarea. El cerebro se encuentra desconectado de su actividad habitual que consiste en procesar información que viene del exterior y se dedica a integrar información que ya contiene. Así aparecen las ideas nuevas y la creatividad se pone en marcha. Para dar lugar a la innovación es indispensable generar espacios sin actividades previstas en los que la mente fluya apartada de toda obligación. El descubrimiento de la red por defecto nos abre la posibilidad de estimular la creatividad tanto en el ámbito personal como en el laboral.

  • La red afectiva está muy involucrada en el proceso de toma de decisiones. Nuestro cerebro produce emociones que interpretamos como sentimientos y se supone que los dejemos de lado a la hora de decidir. Sin embargo, los sentimientos suelen ser de ayuda cuando tenemos que optar por una cosa u otra. Usar solamente la razón nos llevaría a un análisis constante y sin fin de las múltiples dimensiones de cada situación y no podríamos arribar a una decisión. Así, el sentimiento y el instinto son finalmente lo que nos define y lo hacen tomando atajos. Se basan en nuestra experiencia o en el aprendizaje a partir de lo que les pasa a otros y nos ayudan a decidir y avanzar sin quedar sumergidos en la duda. ¿Siempre debemos hacer caso a la emoción y al sentimiento? No necesariamente, pero conocer estos mecanismos nos permite saber cuándo confiar. Por ejemplo, el temor y la ansiedad son sentimientos que se suelen evitar frente a una decisión. Decidir sin tener en cuenta que los estamos sintiendo no nos permite evaluarlos correctamente y decidir de la mejor manera. Esta facultad del cerebro es la que nos permite la adaptación rápida a contextos cambiantes como el que nos toca vivir hoy.

  • La red de recompensa nos dice cuánto placer o desagrado nos produce cada situación o estímulo. Esta red se encuentra por detrás de la motivación y como todas las redes neuronales, es compleja. Los niveles de placer que sentimos pueden cambiar según el contexto y por la presencia de otros estímulos. Pero sin duda, el conocimiento y el manejo de esta red permite mantener la motivación y es fundamental a la hora de generar espacios de cooperación y libres de estrés en el ámbito laboral. La retención de talentos también se puede beneficiar de la adecuada estructuración de recompensas. Se sabe que esta red responde con más vigor a la recepción de recompensas inmateriales, por lo cual, el dinero resulta ser el incentivo más caro y el menos eficaz si se quiere retener y motivar. Esto refuerza la idea de que las empresas necesitan incluir el salario emocional como forma de retribución.

  • La red de control que es la responsable por la flexibilidad mental. Gracias a la activación de esta red podemos actuar de un modo y rápidamente modificar nuestro comportamiento si creemos que no nos conduce a la meta. Esta red es la que nos permite tener objetivos realistas y alinear la actividad cerebral con los mismos. También nos garantizamos concentrarnos y seguir los pasos necesarios para lograr lo que queremos. Esta red actúa mientras la red por defecto descansa y viceversa.

Podemos decir que planificamos y actuamos con eficacia y restringimos lo que nos conduce a la fatiga mental mediante la red de control, resolvemos problemas de manera creativa y generamos ideas con la activación de la red por defecto, nuestra red emocional nos ayuda a simplificar un entorno cambiante permitiéndonos decidir con rapidez, y la red de recompensa nos permite tener control sobre la motivación, que es el motor que nos mantiene en movimiento hacia el logro de nuestras metas. Conocer y manejar estas redes contribuye a la gestión del bienestar, de la productividad y del desarrollo social.

Sin dudas la neurociencia cambiará en el corto plazo nuestra forma de vivir y trabajar. Sus hallazgos pueden ayudarnos a ajustar las expectativas a la realidad, a identificar el costo de suprimir las emociones, a manejar el clima laboral, mejorar la productividad, cultivar la creatividad y sostener la motivación. Pero, sobre todo, puede ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida.

(*) Dra. en Genética del Comportamiento y fundadora de Brainpoints (MN 33343) Instagram: @brainpoints

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