(Crece la discusión sobre las papeleras mientras se suman nuevos cortes de ruta. El profesor y ex asesor del programa de Naciones Unidas para el medio ambiente, Héctor Sejenovich habló sobre la situación en radio «América». Veamos.)
PERIODISTA: Ahora se amenaza con cortar todos los puentes con el Uruguay, mientras que Kirchner hace un rato decía «que continuará reclamando la detención de las obras de la pastera Botnia». ¿Por qué llegamos tan lejos, a una situación tan difícil?
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Héctor Sejenovich: Creo que lo que ha pasado es una demostración más de la característica que ha regido en estos últimos años en nuestros gobiernos, que han permitido a la actividad privada crecer sin una orientación.
P.: Sin embargo, en un programa muy importante de televisión se hablaba de comisiones y jugosos rendimientos.
H.S.: Exactamente, pero esos jugosos rendimientos son mucho mayores si usted utiliza toda la actividad forestal en relación con el aserradero, en relación con el tablero, en relación con muchísimas otras cosas, que los países forestales lo hacen, además de hacer papel. Por supuesto que cuando hacen papel se cuidan muy bien de no generar una contaminación muy terrible, por lo tanto no tienen gigantes enormes que le brindan una enorme cantidad de economía de escala, y con ello un costo más bajo para ganar mucho más.
P.: ¿Qué falló entonces en la Comisión del Río Uruguay?
H.S.: En definitiva, esto es un club, donde uno de los socios decidió hacer una cantidad de cosas sin consultar al otro, y el otro no tuvo la fuerza como para decir «usted no siga haciendo estas cosas».
P.: Claro, pero ahora el banco pone el dinero necesario como para que la empresa empiece a funcionar.
H.S.: Sí, el banco está demostrando la esencia de lo que es: el Banco Mundial es, ante todo, un banco que presta dinero, así dice el diccionario. Lógicamente, presta dinero en 2006, 2007, cuando la opinión mundial es sumamente negativa a que se preste dinero para destruir el ambiente.
P.: Presta dinero a quien puede devolverlo, y presta dinero a los amigos poderosos que además son los que fijan las políticas junto con el Fondo Monetario.
H.S.: Exactamente, y ahora un pueblo de 80.000 habitantes, ayudado por todo otro pueblo de 30 millones de habitantes, está demostrando que no es suficiente argumento como para no perder un negocio de 200 millones de dólares de préstamo.
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