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5 de noviembre 2020 - 08:18

Pandemia verde: dólar, como el "sube y baja"

Los que salieron del "blue" el lunes 26 de octubre y regresaron hoy, ganaron 16% en dólares en 7 días hábiles. En EE.UU.se necesita-en el mejor de los casos- 8 años para ganar lo mismo con un certificado de depósito.

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Pixabay

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Esta semana se viralizó el video de un grupo de periodistas que mientras almorzaban repetía el mismo nombre propio con las mismas adjetivaciones, alrededor de 50 veces en un compacto de 2 minutos. Cualquier estudiante de periodismo sabe dos cosas: no es provechoso mencionar constantemente un nombre y menos adjetivar sin límites. En otro video, una competencia entre dos glorias del rating, competían repitiendo un nombre. Uno remachó 39 veces en su programa y le ganó a otro que solo llegó a 19 sucesiones. Es que cuanto más se usa un nombre o una palabra, mas fácil resulta recurrirlo, así el nombre de la ex presidenta y el léxico que se ha escogido para demonizarla. Sigue siendo rentable utilizar el nombre de la ex mandataria y las palabras que lograron imponerse como verdades en función del uso pasado.

Carencia

Si uno mira la televisión española, comprueba la abundancia de la lengua y, si la compara con los comunicadores argentinos que utilizan unas centenas en los textos y unas decenas en las informaciones cotidianas, no puede dejar de sorprenderse. Dicen que lo grande se hace más grande y lo pequeño se hace menor. Especialmente las palabras relacionadas con el dólar. Generan propagación y, como existe un ejército que utiliza el mismo limitado lenguaje, crea rutina, naturaliza y estimula acciones en la audiencia. Hemos notado aun en carreras de posgrado, como los maestrandos frecuentan palabras y frases hechas de TV. En las escuelas de negocios se usan palabras que están de moda, e incluso se repiten en pésimo inglés.

Pandemia verde

Las palabras y las acciones tienen el modelo reproductivo del Covid-19. Ese patrón puede contagiar latiguillos por todas partes. Del mismo modo que tendemos a escuchar ciertas cosas, no deberían contaminar sus oídos con otras que cuestan $30 por dólar. Algunos perdieron para que otros ganen. No podemos ignorar que existen órbitas de atracción que dirigen los estándares hacia determinadas creencias. Algunas ideas acaban siendo contagiosas, como las que hicieron que el “blue” toque $195. Se han perdido miles de millones de pesos en “futuros”. Las creencias se extienden porque independientemente de las razones objetivas, militan agentes portadores de subjetividades, intereses comprometidos en que se propaguen falsedades, dedicados a deformar los procesos de análisis.

Prevenir

Mientras la imaginación es receptiva, el entendimiento es un poder para formar conceptos. El entendimiento sabe todo lo que sabe, solo por conceptos que representan y ordenan los datos por la imaginación. Kant enumeró diez categorías Aristotélicas para definir toda forma posible de afirmación. Sustancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, posesión, acción y pasividad. El entendimiento se produce en la diferencia entre proceso y conocimiento. Cabe preguntarse entonces:

-¿Sobre qué se despliega el entendimiento de la evolución del dólar?-

El entendimiento no puede hallarse en un estado de sujeción a la imaginación externa. Los académicos y profesionales no hacemos nuestro trabajo con el propósito de repetir letanías hipnóticas. Eso es tarea del correvedile de una redacción, un trol, un fanático sin fundamentos. Nosotros intentamos realizar aportes empleando ideas de autores, enmarcadas teóricamente, para mejorar los conocimientos. Los profesionales y estudiantes prudentes no deberían dejarse influenciar con tanta facilidad. No es justo que hayan comprado dólares a $195, ni tampoco que le echen la culpa a Martin Guzmán.

De ahí el proyecto de la categoría “contagio”, esta que no debería torcer nuestra formación. Los individuos que compran y venden dólares suponen un mínimo de formación. Pero a veces sucede que la dinámica de concentración informativa alcanza a la vulnerabilidad cultural.

Lecciones

En 2 semanas pudimos examinar las prácticas para recopilar, procesar, y extraer lecciones para asegurarse de que cosa necesitamos ver y escuchar cuando se produce una corrida. Hagámonos preguntas. - ¿Qué podemos saber ahora? - ¿Cómo ha influido la retroalimentación de expectativas en el proceso? - ¿Hay algún punto particular que hayamos identificado?-

Los medios nos llamaban y requerían nuestro veredicto. Pero por muchas razones los profesores nos mostramos reacios a exponer en 5 minutos, a mitad de una escalada. No así los comentaristas gaseosos que escriben o dan aseveraciones inconmovibles un día y contradictorias al día siguiente.

El analista agropecuario más importante de la city nos comento esta semana que a un economista que patea todos los penales afuera no lo llaman como disertante por sus aciertos. Los empresarios del sector lo contratan porque se matan de risa con sus salidas humorísticas.

A la pregunta del periodista que nos consulto ayer: - ¿Uds. ven una tendencia estos 6 días de baja? - La respuesta fue: - ¿Tendencia de 6 días? - Una tendencia existe desde el segundo trimestre de 2018 y, es la depreciación del peso o la suba del dólar por diez trimestres consecutivos.

Por lo general, los profesores nos preocupamos para que los estudiantes entiendan que no están en la mejor posición para juzgar en medio de un proceso especulativo, momento que se está desarrollando. No es buena idea invitar a identificar factores que pueden no estar funcionando bien, especialmente si existe la posibilidad de que puedan revertirse. Somos profesionales, no podemos exponer a un decisor directivo, puede tener consecuencias adversas en su empresa. Inclusive el mejor académico no calza en el ambo de un especulador insatisfecho.

Nuestras precauciones son comprensibles. Si el proceso de recopilación de “data” para el análisis economico financiero no se hace con contexto político internacional y local, no se justifica. No se puede siquiera mencionar probabilidades asociadas de ocurrencia, en medio de una suba del dólar. Tan luego en la Argentina.

En las corridas se mezclan muchas cosas, pero resumiendo podríamos extractar nuestra experiencia de directores de finanzas: Racionalidad, experiencia y sensación. Ahora como académicos e investigadores, aunque hayamos sido ejecutivos nos inclinamos a razonar. Esperamos hasta verificar la evidencia que no se opone al error, sino que desafía la conclusión emergente de las falsas expectativas. Como tal, no nos podemos sujetar a la entelequia de animadores de fiestas, vendedores de conferencias e informes.

La mentira, la verdad y el "dólar blue"

La predisposición de la mente a aceptar una idea repetida, incluso si es errónea o falsa es extraordinaria. Solo hace falta una foto como en la serie “GossipGirl”, o una frase dicha con brío para torcer la realidad a beneficio de afirmar algo. En nuestros días, con una idea simple se puede generar un fenómeno viral de magnitud.

La apariencia de sinceridad del expositor es más perjudicial que la fabula que nos cuenta, aunque ambos oficios actúan juntos. Encaminan erróneas visiones de la realidad y por consiguiente en la articulación de remates posibles. A veces la operación es relativamente fácil de desbaratar, otras tantas no.

“La corrida” necesita realidad para perdurar-llevamos 10 trimestres de corrida-, el aspecto “verdad” le concedió a una eventual farsa un rasgo verosímil que la hizo difícil de descubrir. Recuerde que estamos hablando de los últimos 7 días.

Mártires

En el medio de todo, el que invirtió $95.000 para comprar USD 500, obtenía solo $80.000 si los vendía ayer. Para hacer posible el gran negocio se necesitaba la colaboración de muchas víctimas. Hacia la escalada hay que hacerlos cómplices del engaño con su propio dinero, profundizando las perdidas por no asumir-me embaucaron-y cortar perdidas vendiendo antes, a $185, $180, $170, $175. Así se alimenta un ardid financiero, con sus propios mártires que compran y perpetuán el deterioro de su inversión. El stop-loss está diseñado para limitar la pérdida de un inversor en una posición. Ejemplo: se establece una limitación de pérdidas en 5% por debajo del precio al que se compró circunscribiendo el quebranto al 5%.

Por último, a los creyentes nos sobrepasan los agnósticos que en algún modo creen y confían en lo que dice un portal o sus columnistas. Ejercen su escepticismo sobre la existencia de Dios, pero no contra las seguridades de los economistas que siempre fallan, los pseudo científicos y los que falsean estadísticas o series. Eso sí, les hacen reír en el coloquio.

Ya habíamos hablado del sesgo de la confirmación, y las personas que dicen que el peronismo fue terrible para el país, mostrando series falsas. Son los que le adjudican a Perón llegar a presidente a través de un golpe de Estado y, justo cuando teníamos el mismo PBI que Alemania, omitiendo que Alemania había quedado devastada y dividida porque era el fin de la segunda guerra mundial. A Perón los dictadores del golpe de 1943 lo metieron preso. En fin. Curiosamente los mismos presentadores no nos relatan cuantas han sido las víctimas y las consecuencias del partido que armaron con el mejor equipo de los últimos 50 años que gobernó la Argentina 2015-2019. Y, si bien no es creíble la infalibilidad del papa, tampoco la clarividencia de un gurú de la city con mil pronósticos desacertados. ¿Los contratan para divertir a una audiencia? Entonces, - ¿Por qué repiten sus rosarios soporíferos? - ¿En qué quedamos? -

Lo más graves

En realidad, el riesgo es mucho peor que la disparada y caída del dólar. Es posible que tengamos inconvenientes mayores si no ejercemos un sano escepticismo, si no reflexionamos.

No podremos hacer mucho para ayudar a Martin Guzmán y Alberto Fernandez, aunque su éxito o fracaso puede afectar a propios y ajenos; pero hay muchas formas de poder evitar ser, el que paga la fiesta del dólar. Es algo que solo requiere proponérselo. El antídoto es no permitir la construcción impida nuestro pensamiento. Prescindir de la influencia interesada en nuestras decisiones financieras es una actitud que además aprovecha para no ser un zonzo.

(*) Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. Investigador del Doctorado. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani

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