Opiniones

Detengamos la decadencia generando un círculo virtuoso

El PBI de Argentina cayó en los últimos 25 años respecto al de América Latina y al del mundo. Es obvio que Argentina viene haciendo las cosas mal como país para que nos hallemos inmersos en semejante decadencia.

El PBI de Argentina representa hoy solo el 8.0% del PBI de América Latina y el 0.6% del PBI del mundo, en 1994 representaba el 15.7% y el 0.9%, estábamos en la posición 20 en el mundo y hoy estamos en la 31.

Es obvio que Argentina viene haciendo las cosas mal como país para que nos hallemos inmersos en semejante decadencia. El sistema ha generado un marco de ineficiencia donde algunos por instinto de supervivencia protegen su capital en el exterior descapitalizando al país y privándolo de inversiones por un monto superior a los 400.000 millones de dólares, y todos incluyéndolos a ellos mismos se ven inmersos en un entorno cada vez menos productivo, donde por falta de capital de trabajo el esfuerzo de todos genera rendimientos prehistóricos, potenciando día a día la pobreza y el desempleo.

Aplaudimos en 2001 un default y una pesificación que llevó el PBI del país a caer algo más de una tercera parte y después festejamos porque a partir de allí crecimos algunos años a tasas de más del 5% anual, como si eso en pocos años pudiera compensar la destrucción de riqueza y huida de capitales. La dura negociación e impresionante quita de la deuda del año 2005 no bastó para compensar el hundimiento ni para generar un entorno de progreso.

En 25 años la caída del PBI per capita comparado con nuestros vecinos latinoamericanos nos condena. En 1994 nuestro PBI per capita era de U$S 8.094,5, al día de hoy está en el orden de U$S 7.835,0.

Brasil tenía en 1994 PBI per capita de U$S 3.633,8 y hoy de U$S 7.888,

Uruguay, 1994 PBI per capita de U$S 5.702,3 y hoy de U$S 15.480,

Paraguay, 1994 PBI per capita de U$S 2.247,5 y hoy de U$S 5.448,

Bolivia, 1994 PBI per capita de U$S 812,8 y hoy de U$S 3.758,

Chile, 1994 PBI per capita de U$S 4.096 y hoy de U$S 14.323.

Deberíamos avergonzarnos y dar gracias a Dios de que todavía haya paz social.

El pueblo todo se esperanzó al comienzo del actual gobierno pero terminamos con más pobres que antes.

El 10 de diciembre nace una nueva esperanza. No podemos defraudarla una vez más. Debemos cambiar el rumbo hacia un proyecto de Nación que se mantenga a través del tiempo. Proyecto generador de riqueza, unidad y sueños para todos los habitantes de Argentina.

El inicio del nuevo gobierno está marcado por la coyuntura como lo estuvo el anterior. Una mala decisión inicial puede condenar al fracaso toda la gestión. La Argentina no tiene crédito, como no lo tenía al final de 2015 y además debe resolver el tema de la deuda que creció de cerca del 40% del PBI a valores del orden de más de 70% del PBI, y además con un gran porcentaje en moneda extranjera. Un facilismo o un error de diagnóstico podrían ser irreparables en los 4 años que tenemos por delante. Tenemos que ser suficientemente hábiles para sacar ventaja de la coyuntura buscando el bien común.

Si la deuda es hoy algo inferior a los 300.000 millones de dólares, 30% de ella es interestatal, 15% corresponde al FMI (U$S 44.000 Millones) y 55% bonistas de los cuales estimamos que al menos 40% son tenedores argentinos: ¿es inteligente generar una nueva destrucción de riqueza buscando solucionar el problema juntándole la cabeza a todos e imponiéndoles una quita con el lastre que ello generará para el futuro desarrollo de Argentina?

¿No sería mejor negociar con el FMI extendiendo el plazo para cancelar la deuda a los 10 años con un período de gracia y acordando una tasa de interés más baja, más cercana la tasa americana aprovechando el contexto internacional?

Con los bonos soberanos podrían generarse mecanismos que agreguen valor aprovechando las actuales cotizaciones menores al 50% del valor nominal; hoy hay figuras legales como los fideicomisos y los fondos de inversión para hacerlo. Si tenemos en cuenta que esa generación de valor podría ser del orden de más de 77.000 millones de dólares ya que la apreciación de los bonos y la renta quedarían o dentro del Estado o en bonistas argentinos. Esa riqueza se puede derivar a proyectos y procesos consistentes con el progreso y reactivación del país. En este esquema prorrogar los bonos cortos (de 5 a 7 años) con una adecuación de las tasas sería suficiente para generar un entorno financiero que le permitiera al nuevo gobierno dedicarse a restablecer las reglas de juego que permitan poner de pie al país y generar riquezas para todos los argentinos.

Generemos un círculo virtuoso y no ingresemos en una nueva etapa de destrucción de riqueza y bienestar del país, la sociedad toda ya no lo soportaría.

*Empresario - presidente Sir Home SA.

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