¿Qué se puede esperarse del Programa Económico Plurianual?

Opiniones

Con el anuncio del plan ya realizado, vale la pena comenzar a imaginarse posibles pilares de un potencial programa con el FMI, contemplando los principales desequilibrios macroeconómicos.

Tal como sugerían distintos relevamientos de intención de voto, el oficialismo sufrió una derrota en las elecciones legislativas a nivel nacional, manteniéndose estable la diferencia con la principal fuerza opositora respecto a las PASO. Así, el oficialismo perderá peso tanto en la Cámara de Diputados como de Senadores, donde el peronismo perdió el quorum propio por primea vez desde 1983.

No obstante, el foco del mercado estuvo puesto en el mensaje del presidente Alberto Fernández luego de difundidos los primeros resultados. Fernández anunció que enviará al Congreso “en los primeros días de diciembre” un proyecto en el que se detalle un “programa económico plurianual”, que “cuenta con el pleno aval del Frente de todos” y que “contemplará los mejores entendimientos” con el staff del FMI. Además, Fernández ratificó al ministro de Economía Martín Guzmán como interlocutor ante el Fondo.

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Este anuncio fue inicialmente bien recibido por los inversores en el mercado de bonos el lunes post elección, donde los Globales experimentaron subas interesantes ante la expectativa de comenzar a definir un programa económico que apunte a corregir los desequilibrios macroeconómicos. Consideramos positivo el hecho de que se envíe finalmente el programa económico, condición necesaria para comenzar a pensar en un acuerdo con el FMI. Remarcamos que el acuerdo debería cerrarse durante el primer trimestre del 2022 dados los abultados vencimientos por u$s19 millones que deben abonarse en 2022.

Asimismo, nos mantenemos constructivos en cuanto a que se alcance finalmente un acuerdo sobre la base principalmente de que un “no acuerdo” implicaría exacerbar los desequilibrios macroeconómicos actuales, en especial aquellos asociados a la nominalidad. dado que no acordar conllevaría tanto una caída en la demanda de pesos así como notables dificultades para conseguir un adecuado rollover de la deuda en pesos, con un primer semestre del 2022 desafiante en materia de vencimientos.

Con el anuncio ya realizado, vale la pena comenzar a imaginarse posibles pilares de un potencial programa con el FMI, contemplando los principales desequilibrios macroeconómicos y teniendo en cuenta la situación social actual del país. En ese sentido, el sendero de consolidación fiscal probablemente carezca de medidas estructurales a nivel tributario y previsional y posiblemente se enfoque en reducciones de subsidios vía segmentación de tarifas y en un incremento de la presión tributaria, aunque el margen es acotado dados los elevados impuestos actuales.

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Por su parte, la inflación dejaría de ser abordada mediante un ancla cambiaria por lo que límites a las transferencias del Tesoro al BCRA, tasas reales positivas y metas de agregados podrían ser parte del menú. Finalmente, en el plano cambiario seguramente se busque una reducción de la brecha entre los distintos tipos de cambio, con una aceleración del tipo de cambio mayorista junto a menores restricciones en la operatoria de los tipos de cambio alternativos. Además, probablemente existan metas de acumulación de reservas.

Creemos que la implementación de un programa requerirá consensos: tanto dentro de la coalición oficialista, como con el FMI y con las distintas fuerzas de la oposición. Así, y con el primer trimestre del 2022 como el período en el que debería cerrarse el acuerdo, consideramos que podría verse un incremento en la volatilidad, ante la incertidumbre con respecto tanto al contenido del programa como a su viabilidad para ser cumplido a lo largo de los años, algo que se evidenció durante la semana con caídas fuertes en equity y bonos que corrigieron la suba del lunes.

En esta línea, creemos que opciones de inversión que resguarden el capital ante tensiones nominales (inflación y tipo de cambio) podrían ser una buena alternativa a la vez que perfiles más arriesgados podrían ver valor en las castigadas valuaciones de los bonos en dólares y acciones, que deberían verse favorecidas en el caso de concretarse un acuerdo que permita iniciar un sendero de estabilización de las variables macroeconómicas.

Economista Grupo SBS.

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