El Departamento del Tesoro de EEUU confirmó oficialmente este viernes la activación del acuerdo de estabilización cambiaria con el Banco Central (BCRA), formalizando así un apoyo financiero clave a la Argentina. De acuerdo con el informe mensual del Exchange Stabilization Fund (ESF), la Hacienda estadounidense giró u$s2.500 millones al BCRA, en el primer uso efectivo de la línea bilateral que puede llegar hasta u$s20.000 millones.
Rescate silencioso: EEUU formalizó la activación del swap, crucial para sostener la estabilidad argentina
Se trata de un giro de u$s2.500 millones, en el primer uso de la línea bilateral que puede llegar hasta u$s20.000 millones. El efectivo inyectado otorga al BCRA la capacidad de operar en el mercado de divisas, gestionar pagos de importaciones o atender vencimientos de deuda externa.
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Archivo. Scott Bessent, junto a Javier Milei.
La operación, un swap de monedas, evidencia una compleja ingeniería financiera destinada a apuntalar las alicaídas reservas de la entidad monetaria local. Mediante este mecanismo, el Tesoro norteamericano entrega moneda dura (dólares) al BCRA y, a cambio, recibe una cantidad equivalente de pesos argentinos, tasada al tipo de cambio oficial vigente.
El efectivo inyectado otorga al Banco Central la capacidad de operar en el mercado de divisas, gestionar pagos de importaciones o atender vencimientos de deuda externa. Los pesos adquiridos por el Tesoro quedan registrados como un activo líquido en su balance, a la espera del vencimiento o reversión del pacto.
Impacto directo y posición crítica
El informe del ESF no solo confirma el monto, sino que también ofrece detalles sobre los motivos de esta transferencia. Los fondos habrían sido empleados para darle salida al propio Tesoro de EEUU en la colocación de dólares efectuada previa a las elecciones argentinas, una maniobra diseñada para auxiliar al BCRA en la contención del tipo de cambio dentro de las bandas preestablecidas.
Este traspaso llega en un momento de extrema fragilidad para las arcas nacionales, coincidiendo con la asunción del gobierno de Javier Milei. Si bien las reservas brutas del BCRA se mantienen cerca de los u$s40.000 millones, las reservas netas —la cifra verdaderamente relevante para los inversores, al descontar pasivos como swaps y encajes— persisten en territorio negativo.
En este contexto de déficit de divisas, la única vía para que la autoridad hacendaria estadounidense recuperara los dólares vendidos sin perturbar el mercado cambiario —lo que generaría una suba inmediata del tipo de cambio— era que esos mismos dólares fueran vendidos por el BCRA. No obstante, al encontrarse con un saldo neto negativo, el Banco Central argentino requirió inevitablemente la activación de la línea de intercambio bilateral.
Reflejo en el balance global del Tesoro de EEUU
La repercusión de la operación en las cuentas del ESF es significativa y fácilmente observable. Al cierre de octubre de 2025, el ítem “Moneda extranjera y activos denominados en moneda extranjera” (FCDAs) exhibía una posición de u$s2.541 millones exclusivamente en pesos argentinos líquidos. Dicha posición se erige como la más grande dentro de su categoría, ilustrando la magnitud del apoyo.
Esta adquisición de pesos sirvió, además, para contrarrestar parcialmente una disminución neta total de u$s7.400 millones en el conjunto de los FCDAs. Esta caída se explica principalmente por dos factores: la depreciación del euro y el yen, y la reinversión de vencimientos de bonos europeos y japoneses a más largo plazo. El movimiento en el balance subraya que, para el Tesoro de EE.UU., la posición en pesos argentinos no es meramente operativa, sino un activo financiero de peso dentro de su estrategia de estabilización global.
En una operación paralela y reflejada en el mismo documento, el Tesoro vendió a la entidad monetaria argentina 641 millones de Derechos Especiales de Giro (SDR) por un valor de u$s872 millones adicionales. Se presume que estos recursos fueron utilizados en los primeros días de noviembre para la cancelación del compromiso de Argentina con el FMI.
Términos implícitos y opacidad local
Si bien el reporte no divulga la fecha de vencimiento ni la tasa de interés implícita asociada al swap, los acuerdos históricos de este tipo con el Tesoro suelen tener plazos de 6 a 12 meses, y devengan una tasa basada en la SOFR, a la que se añade un spread por riesgo argentino.
La confirmación oficial por parte del ESF valida las declaraciones previas del Secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien había anunciado semanas atrás la activación de esta línea de crédito. Este reconocimiento contrasta con la política de comunicación del Banco Central argentino, que hasta el momento ha mantenido un hermetismo absoluto sobre los detalles de la operación. La falta de transparencia en el manejo de fondos públicos vuelve a encender interrogantes sobre la gestión de la entidad.
En resumen, los u$s2.500 millones inyectados en octubre representan apenas el 12,5% de la capacidad total de la línea disponible. Este amplio margen restante deja abierta la posibilidad de giros adicionales si el panorama macroeconómico continúa deteriorándose. Por el momento, la activación del swap posiciona al Tesoro de EEUU como el principal baluarte y sostén de la estabilidad macroeconómica que la nueva administración tiene la tarea de construir.
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