10 de enero 2007 - 00:00

Salarios 2007: las ingenuidades de la puja por aumentos

Está lanzada ya la discusión por el ajuste a convalidarse este año con el gobierno en el medio de las metas entre empresas y sindicatos. Juan Luis Bour describe características propias del mercado laboral, ajustado ahora, que pone restricciones a cualquier intento. Los salarios en negro están creciendo fuerte, lo que es un fenómeno inédito desde la salida de la convertibilidad. Sólo 16% de los desocupados tiene experiencia previa. Advertencia: una política salarial general expansiva en el sector público no hará más que alentar más ajustes de salarios privados y mayores desequilibrios en las provincias.

La discusión en materia de ajustes salariales en 2007 parece dominada por la cuestión de saber quién tiene el mayor poder relativo: las cámaras empresariales, que pretenden un ajuste bajo, pero en lo posible uniforme del orden de 10% a 12%, los sindicatos, que prefieren repetir los niveles de 2006 (19%), o el gobierno, que estaría conforme con algún nivel intermedio. Todo esto, como si se tratara sólo de un proceso de determinación exógeno al mercado de trabajo.

En esta mirada «política» de la cuestión salarial, todo pasa por la fuerza de presión que tienen uno u otro grupo, y el mercado simplemente se ajusta a esos nuevos precios. Esta visión -útil en momentos de desequilibrio- se vuelve ingenua cuando el mercado pasó a una situación más ajustada, como la que se vive desde algún momento de 2006. El objeto de esta nota es recordar que hay desarrollos propios del mercado laboral que ya se están dando, y que no se requiere una visión manipuladora del mundo (quién tiene más fuerza) para evaluar escenarios posibles.

Vamos a destacar cinco dimensiones para tener en cuenta:   

  • Un mercado más ajustado. La primera cuestión para tener en cuenta es que existen indicios de que el mercado laboral está mucho más ajustado desde la segunda mitad de 2006, lo que se manifiesta en que por primera vez desde la salida de la convertibilidad los salarios informales podrían estar creciendo a una tasa anual mayor que los salarios formales. En el tercer trimestre, los aumentos fueron de 19% (informales) y 21,1% (formales), pero en el cuarto trimestre serían de poco más de 22% frente a 19,5%, respectivamente. Las variaciones de los salarios informales tienen que ver con la reducción del desempleo y, particularmente, con la caída de la desocupación masculina (frente a una todavía elevada desocupación de mujeres), en el contexto de una fuerte demanda de diversos sectores (construcción, comercio y servicios).

  • Evolución   

  • Arbitraje de los rezagados. No hay indicios de que esta evolución reciente vaya a cambiar en 2007, por lo que debería esperarse una presión a la suba de los salarios informales, aun cuando

    se moderen los ajustes en el sector formal. Pero aquí interviene un segundo factor: los salarios informales han crecido mucho menos que los formales (123% desde el cuarto trimestre de 2001, frente a 58%, de acuerdo con el INDEC), por lo que debería comenzar a operar algún arbitraje entre ambos salarios en las categorías más demandadas, incluso cuando la relación informal/formal no retorne a los niveles prevalecientes en la década previa.

  • Escasez   

  • Mismatch entre oferta y demanda. En el mercado privado formal, los síntomas de escasez se manifiestan en que todos los meses se incrementa la proporción de búsquedas de personal que no pueden ser cubiertas. Aun cuando la tasa de desempleo todavía se encontraba en el tercer trimestre de 2006 entre 10,2% y 12,1% de acuerdo con la definición que se adopte, diversos sectores ( construcción, actividades industriales, hotelería) enfrentaban problemas para cubrir posiciones en al menos un tercio del total de búsquedas que realizaban. Con la esperada reducción en la tasa de desempleo y una baja tasa de entrada de población activa al mercado, esta situación tenderá a volver más ajustada todavía en 2007 la relación entre oferta y demanda laboral. Tal como se señaló en notas previas, sólo 16% de los desocupados tiene experiencia previa, no plantea problemas de desempleo de larga duración y cuenta con un nivel de calificación mínimo para ciertas actividades (secundario completo).   

  • Aumento de la tasa de rotación. Con ello, cabe esperar que las empresas que no encuentren el personal en el mercado recurran cada vez más a la búsqueda de personal actualmente ocupado, ofreciendo salarios más elevados. Ello debería reflejarse en un aumento de la tasa de rotación (más que en un aumento de la tasa neta de entradas al mercado laboral). Los datos preliminares del Ministerio de Trabajo indican que en promedio la tasa de rotación de enero a noviembre ha crecido en todos los aglomerados respecto de igual período de 2005, con una apreciable caída de la tasa de entrada.   

  • No existe un aumento uniforme que deje a todos neutrales. Otro factor para tener en cuenta es que los sectores «ganadores» -que incluyen a la industria manufacturera en general, algunas actividades primarias y de servicios- seguirán con margen para ofrecer mejores condiciones que los sectores más rezagados en sus precios. Los datos al tercer trimestre del año pasado muestran que algunas actividades como la minería y la pesca -con bajo impacto en el empleo global, pero alto efecto local y regional- tienen salarios que multiplican por tres el promedio pagado en el sector formal del comercio. Con una nueva mejora esperada en los términos del intercambio y la represión de los precios domésticos, se acentuarán las diferencias entre sectores que miran hacia afuera respecto de los que venden domésticamente. Por esa razón, la idea de ajustes generales de salarios, y la misma idea de una pauta uniforme, carece de otro sustento que no sea la impotencia y la desconfianza en el uso de los mecanismos habituales (políticas monetaria y fiscal).

    ¿Cuál es, en todo esto, el rol de la CGT, de la Unión Industrial y del Ejecutivo? En todos los casos, estos actores prefieren un mecanismo uniforme de ajuste, porque en parte es la estrategia de menor daño en un período electoral y, de paso, evita la temida competencia (temida por empresarios y por sindicalistas).

  • Actitud

    ¿Qué deberíamos esperar del Ejecutivo? Una actitud prudente sería la de comenzar a ajustar las remuneraciones públicas por debajo de las privadas para favorecer un traspaso de trabajadores de este sector al sector privado, con fuerte demanda. Por supuesto, nada de esto esperamos que suceda, menos aún en un período electoral. Pero debería tenerse en cuenta que una política salarial general expansiva en el sector público (a diferencia de una política de ajustes selectivos) no hará más que alentar mayores ajustes de salarios privados (y mayores desequilibrios en las provincias).

    En suma, si bien la política tendrá bastante que ver con los aumentos de salarios en 2007, habrá factores económicos y políticas públicas que son los verdaderos responsables de esta pronunciada recuperación salarial.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar