Las proporciones de fuerzas están cambiando drásticamente debido al desplazamiento de la riqueza a favor de los países productores de materias primas y energía y en perjuicio de los que las solicitan. Hasta ahora en los EE.UU. la falta de ahorros fue compensada por la compra de bonos del Tesoro por parte de los bancos centrales asiáticos. En el transcurso de los años 2004 y 2005 los proveedores de energía y de materia prima alrededor del globo han acumulado en forma creciente riquezas que han utilizado en gran parte invirtiendo en préstamos estatales de sus compradores deficitarios. Ahora otras formas más rentables para invertir estas riquezas comienzan a ganar importancia.
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Rusia, como otros países, pagó en forma adelantada sus deudas y aumentó sus reservas monetarias por más de 100 mil millones de dólares. Como lo más probable es que el precio del petróleo se mantenga en un nivel relativamente alto, la perspectiva relacionada con mejoras duraderas de ingresos genera una mayor disposición de compras por parte de los exportadores de commodities. Estos países están ahora bien dispuestos a importar desde Europa artículos de lujo, modernizar sus plantas productivas con tecnología europea y ampliar fuertemente su infraestructura.
Los nuevos ricos del mundo han aprendido su lección del capitalismo observando a los mayores jugadores del Viejo Mundo y estudiando en las universidades. Ahora están desarrollando apetito para comprar empresas e inmuebles en los países occidentales. Se realizan inversiones directas, tomas de control, si fuese necesario en forma hostil. Los indios calculan preciso, negocianfuerte y piensan en grande. Quieren tragarse al gigante europeo en acero Arcelor, con lo que se formará el gigante mundial, tres veces mayor que el número dos del ramo. Las empresas europeas están estupefactas, la política reacciona en forma proteccionista. Reina el temor que implementa la orientación anglosajona hacia el valor para el accionista (Shareholder-Value) y que el humanismo europeo y el estado social estén en peligro.
• Proteccionismo
Pero el interés de los nuevos inversionistas no se limita a la antigua Europa, sino alcanza también al Nuevo Mundo, provocando ondas de proteccionismo en la misma patria del capitalismo, como en los recientes intentos de los chinos de asumir una empresa petrolera y el de los árabes de asegurarse la gestión de seis puertos en EE.UU. Los jeques saben que su oro negro no durará por siempre. Por el momento todos aquellos que pueden se aseguran las reservas vitales de energía mediante contratos de suministro y gasoductos. En tiempos de altas tensiones diplomáticas la China celebra acuerdos con Irán, todo el mundo aspira al tesoro ruso en materias primas; la nueva izquierda en América del Sur, aquellos productores de petróleo que colaboran con terroristas y regímenes corruptos tienen toda la libertad del mundo mientras dejen bien abiertos los caños del petróleo.
Incómodo es este nuevo mundo. Los oferentes de petróleo y gas, los indios y chinos vendrán y comprarán. Quien sabe, quizás ellos saben descubrir las perlas escondidas. Agarran, arriesgan e invierten su propio dinero en donde arroja las mayores ganancias. Sí, son capitalistas de pura cepa, los nuevos financieros y empresarios de todo el mundo. El mundo occidental se ha envejecido. No se le ocurre más que proteccionismo y falta de perspicacia nacional. Y la globalización promovida hasta ayer se le está cayendo encima.
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