Mario Vicens: Se está aprovechando un buen momento económico y financiero tanto local como internacional para que haya una percepción optimista, lo que es fundamental. La esperanza es que ahora comience una etapa de crecimiento sólido y que podamos acompañarla.
P.: ¿Cómo toma la propuesta el sistema financiero argentino?
M.V.: En el mercado local, hay muy pocos que creen que no habrá éxito. Sin embargo, creo que el canje será para el sistema financiero argentino menos importante que lo que fue la aceptación de la pesificación. Esa operación se concretó en otro momento del país, cuando la economía aún no estaba creciendo y cuando no había seguridad jurídica y financiera sobre lo que vendría. Aquello, la aceptación de la pesificación, fue más importante y trascendenteque el canje, porque era una decisión más difícil. Ahora no veo una situación tan complicada.
P.: ¿Qué información tiene sobre cómo se tomó el canje en el exterior?
M.V.: Estamos todos sujetos a una gran presión mediática de parte de todos los jugadores, tanto del gobierno argentino como de los acreedores. Pero el panorama puede ser el siguiente. Japón juega mucho en contra y hay que darlo ya por descartado. En Alemania probablemente se acepte el canje. La pregunta es entonces qué harán los italianos. Si es verdad que el Task Force Argentina está por partirse, se abriría un panorama más que favorable para el éxito del canje.
P.: Esa sería hoy la clave, si se quiebra el frente de Nicola Stock...
M.V.: Exactamente. Eso junto con la posición que adoptarán los tenedores argentinos, que aún no están definidos. Pero creo que éstos también van a ir al canje, ya que se trata de inversores que compraron en su momento títulos de la deuda cuando ésta ya estaba en caída y a precios bajos, esperando un rebote que nunca llegó.
P.: ¿Qué momento era ése?
M.V.: Por ejemplo, agosto de 2001, cuando los títulos estaban bajos y se esperaba que Domingo Cavallo hiciera algún milagro.
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