“A fin de sanear la economía alemana, es preciso estabilizar su moneda; es decir, hay que detener la emisión de valores de papel y disminuir la cantidad de los que están en circulación” (El capitalismo y sus crisis, Compilación de escritos de León Trotsky. Ed. Centro de Estudios, investigaciones y Publicaciones León Trotsky, 2008).
La inflación es un fenómeno multicausal (el equipo del FMI sobre Argentina, 21de marzo, 2021). Habitualmente se combinan elementos monetarios, no monetarios e inerciales. De nuevo, “no es un suceso exclusivamente monetario”. Sin embargo, esto no implica que las procedencias monetarias no acaezcan o, no expliquen ninguna parte invocada como multicausalidad. El reparo de esta columna de opinión frente al monetarismo es paradójico. Nos incomoda el intervencionismo de Estado que consiste en establecer el precio de las tasas de interés.
El conflicto en Europa excitó el aumento de precios de los alimentos y los combustibles. El euro vuelve a valer hoy, menos que el dólar. Los catalanes dicen que las compras mensuales de supermercado de una familia humilde-antes de la guerra-eran 400 euritos, y ahora, es de 600 euros. Los taxistas españoles les explican a nuestros enviados especiales, que llenar el tanque de combustible cuesta el doble. Todos están muy enfadados. Pese al incremento de la inflación y la recuperación del PBI, las tasas han sido flácidas. En consecuencia, la inflación mundial y de cada país en este momento, alcanza niveles máximos en décadas. La carestía de la vida conmovió el poder adquisitivo de los ciudadanos del mundo. Conjuntamente, los rebrotes de COVID implicaron limitaciones a la movilidad en China, entorpeciendo la producción y el comercio. Llega ahora el monetarismo con caja manual para EE.UU., que pudo esperar 14 años. Hoy con la celeridad de la inflación acarreó la necesidad de remontar las bajísimas tasas de interés.
En EE.UU., la inflación de mayo fue 1% mensual, si la proyectamos como ciertos macroeconomistas argentinos seria de “2 dígitos en 2022.” Desde alimentos, combustibles, hasta servicios. La Reserva Federal había manifestado que subiría la tasa en 50 basis points (equivale a 0.50%) en junio y julio 2022, y otros 25 puntos en septiembre; pero después del sobresalto de mayo, decidió escalar a 75bp en junio y la expectativa es de otra suba de 75 bp en julio (el doble de lo previsto). Además, la entidad revisó sus perspectivas y programa una tasa de 3.4% en diciembre 2022, casi el doble de lo que estimaba en marzo 2022. En este contexto los pronósticos de crecimiento se deterioraron y, cada vez es mayor la sospecha de una recesión.
Actualmente se está desarrollando una crisis de gas natural en Europa, decidida por una cuenta corriente de balanza de pagos creciente y un déficit fiscal modesto en Rusia, que está restringiendo el flujo de gas destinado a la Unión Europea-50% menos que previo la guerra-. Y aunque Rusia no desea obstaculizar sus exportaciones de crudo, la decisión del G7 de poner escollos podría generar un corte adicional en represalia, que elevaría más el precio del petróleo. Aunque la ministra de Exteriores de Alemania dijo hoy: “si prohibimos las exportaciones del petróleo ruso, en un par de días no podremos trasportarnos.
LA SUBAS DE TASAS COMO ARMAS DE DESTRUCCION
Las tasas de interés presionan sobre el gasto primario (educación, salud, seguridad, obra pública), la bolsa y los títulos públicos, el dólar se aprecia, y las condiciones financieras empeoran para los países emergentes, llegan a nuestros países con reversión de flujos de capitales y devaluaciones. La Reserva Federal mantuvo tasas bajas 14 años, pese a la recuperación del PBI y el pleno empleo de Donald Trump. Como la inflación se aceleró y la certidumbre se ha visto afectada, en tres meses se duplicó la tasa de interés.
Con la credibilidad carcomida, nadie sabe qué sucederá cuando la economía mundial se desacelere. El Banco Central Europeo (BCE) afronta un nuevo dilema: combatir la inflación, al mismo tiempo de apuntalar países exageradamente endeudados. Adquiriendo bonos de Italia que paga 2% más que Alemania en el plazo de 10 años-el doble del diferencial de principios 2021-. Los costos de financiamiento de España, Portugal y Francia también se han elevado considerablemente. Entre 2010 y 2020, el BCE podía justificar la compra de bonos porque eran estímulos económicos. Ahora, por el contrario, están tratando de enfriar la economía aumentando las tasas de interés, consecuentemente, la coartada de la compra de bonos portugueses o italianos con emisión monetaria se basa a palo seco en la lucha contra la desintegración financiera que amenazó 2010 con los PIIGS.
ARGENTINA
La renuncia de Martín Guzmán se produjo en el marco de un largo y quisquilloso combate dentro del FDT, que tuvo como pacificadora a Estela de Carlotto. Guzmán dimitió, en principio porque para poder ordenar la situación macroeconómica y financiera -como pretende ahora Silvina Batakis- era necesario contar con apoyo político. En ese contexto, después de un año de tedioso bullying, la excesiva alusión de Cristina el sábado 2 de julio, detonó el sosiego del “ministro Zen”. Aumentar la demora en la implementación del repetido ajuste tarifario segmentado para contener el desborde fiscal. Asimismo, influyó el hecho que Miguel Pesce no dejara de colocar Leliqs, compitiendo por los pesos de los bancos con el Tesoro.
¿Silvina Batakis ministra del equilibrio fiscal y monetario?
El nombramiento exteriorizaba que los anuncios se inclinarían hacia los reclamos de la vicepresidenta: más lapicera, una postura fiscal y monetaria más laxa, creación de empleo, lucha anti oligopólica y acuerdo de precios, dejando de lado los peligros macroeconómicos y de relación con el FMI.
Hoy eso no estaría sucediendo.
Ni mayor expansión fiscal, ni disputa con el FMI, ni respuestas a los reclamos de Cristina. Amalaya asombre, o alguien la va a imputar neoliberal, como a Guzmán.
Sostener un desequilibrio fiscal mayor, sin financiamiento, sin concertar subsidios, sobrellevando incrementos en los costos de la energía, es difícilmente viable, y “los pibes” están atentos. Ya se insinuó una corrida contra la deuda en pesos. Falló, pero pudo ser fatal. Sin autodisciplina fiscal y sin reservas netas, el replanteo del programa con el FMI solo puede ser un tradicional ajuste recesivo, en lugar de una recalibración de metas.
Ya lo explicamos otras veces, -no hay que insinuarlo siquiera-, si un día no se puede cumplir, es muy distinto que vociferar discursos épicos que pueden generar catástrofes sociales. Néstor Kirchner lo sabía, por eso requería: “déjennos respirar porque los muertos no pagan”. Mientras tanto sufragaba y aumentaba reservas al mismo tiempo, hasta que canceló en forma anticipada casi 10 mil millones de (dólares de 2005).
Los inversores empezaron a temer la agitación del elenco estable, “La gran Dujovne-Lacunza”: devaluación salvaje y reperfilamiento de deuda en pesos, por lo cual los títulos emprendieron el camino hacia la baja. Como consecuencia, crecieron las dudas sobre las facultades del tesoro para solventar necesidades financieras en pesos.
El inconveniente con los compradores de bonos llevó a una mediación del BCRA para soportar el precio e impedir que las tasas de interés sigan en ascenso. Durante junio y estos días de julio, el BCRA emitió más de $800 mil millones para mantener las paridades de los bonos, sin eficacia para reparar el mercado de títulos.
Entonces, a la emisión para financiar el déficit del Tesoro se agregó la emisión para recomprar deuda. Ello llevó a una absorción de pesos formidable en junio mediante la colocación de Leliqs y pases, aumentando el stock de pasivos remunerados. El inconveniente es el BCRA arrastra desde 2019 un déficit cuasi fiscal formidable que le dejó Macri, quien en su momento pudo producir un alud cuando las Leliqs divididas por pesos alcanzaron la suma de 60.000 millones de dólares. Macri en 17 meses cuadruplico las Leliqs de 2015, con el dólar planchado.
El mes pasado finalizó con bajas reservas, expectativas de devaluación, corridas contra los bonos en pesos y amputación del financiamiento fiscal en el mercado de deuda local. Añadimos, salvataje financiero del BCRA al Tesoro, mayor emisión y enérgico incremento de los pasivos remunerados del Central para absorber pesos-teniendo en cuenta que el BCRA, como se dijo, ya tiene un déficit cuasi fiscal importante-.
El Gobierno optó por sostener la paridad de bonos del Tesoro mediante compras del BCRA y profundizando controles cambiarios, y restringiendo importaciones. Se estableció tardíamente y por 90 días, un régimen que reduce los cupos anuales de divisas del BCRA disponibles para importaciones que impulsa a las empresas a fondearse por su cuenta. La iniciativa de acceder a divisas a partir de 180 días posteriores al despacho a plaza, tiene la intención de que las empresas y/o sus proveedores del exterior proporcionen financiamiento para mantener sus compras y no haya picardías para usar dólares de $120. Por lo tanto, el sector privado tiene que sustituir importaciones, conseguir plazo de los proveedores o “usar la propia”. También pueden conseguir divisas en los segmentos alternativos al dólar oficial.
En resumen, la acumulación de reservas empujó la decisión de restringir dólares oficiales. La inflación de los últimos meses, anualizada, viene a un ritmo piso del 5% mensual. Los dólares alternativos tocaron $280 y, la inflación lo sufre. Los ajustes salariales son más breves y con aumentos mayores; mientras que las expectativas de inflación se corrigen al alza. La caída de la demanda de pesos también contribuyó como un latigazo sobre la deuda en moneda local.
Batakis dijo que va a seguir el programa económico del presidente. Se mostró a favor del orden de las cuentas fiscales y de mantener el acuerdo con el FMI. Fue explicita “no se puede vivir en déficit permanente. El camino de llegar al equilibrio lo vamos a hacer, pero con la gente adentro”-como viene sucediendo con pandemia y todo- Ahora mismo va por la segmentación que anhelaba Guzmán. Ambos creen que, quienes tienen la capacidad de pago deben hacerse cargo por completo. Indicó que se siente cómoda con el actual nivel del tipo de cambio oficial, a pesar de las brechas. Es decir, no va a devaluar. Agregó: “Las cuentas ordenadas van a colaborar en la lucha contra la inflación”-ortodoxia-, “los acuerdos de precios son importantes”-heterodoxia-, sin precisar. Expresó: “Necesitamos que la clase trabajadora recupere los salarios”. Otro buen deseo que coincide con el de Guzmán. Remató: “En septiembre hay un vencimiento muy grande. Vamos a trabajar codo a codo con el Banco Central. Lo vamos a poder renovar seguramente, pero tenemos que estar muy encima. Las tasas de interés tienen que ser positivas y necesitamos instrumentos financieros en pesos”. Eso se llama ortodoxia monetaria, en este caso el heterodoxo era Guzmán con tasas negativas.
En conclusión, hasta el momento más ortodoxia fiscal y monetaria nos recuerda a Garrincha. Considerado el mejor puntero derecho de la historia, famoso por su continuo zigzag virtuoso, amagaba por la izquierda y salía por la derecha. ¿Batakis será como Garrincha? - No lo sabemos.
Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani