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F.S.: En un momento pareció que sí, cuando el lenguaje se usaba; después se cambió ese lenguaje, y yo no creo que haya un campo, una sola cultura, un solo sector. Creo que hay muchos, mucha gente muy diferente en el campo. Hay gente que sin moverse de la ciudad gana mucha plata con pooles de soja y eso no es el campo, es una forma de producir en el campo. Me parece que debió haber una política agropecuaria que premiara más el maíz y el girasol y atajara un poco la soja, hace mucho.
P.: ¿No fue empujado por el propio gobierno a ir a sembrar soja porque con la carne no podíanobtener la rentabilidad necesaria, con la leche tampoco, y así empieza a retroceder el país en su conjunto?
F.S.: Nosotros producimos cada vez más alimentos.
P.: Claro, pero podríamos producir todavía más, ¿no?; leche, por ejemplo; leche menos, ¿estamos produciendo menos, no?
F.S.: Leche un poco menos, no estamos produciendo tantos alimentos como materias primas, para que otros sirvan la mesa.
P.: ¿De qué lado está, del campo o del gobierno?
F.S.: Del mismo lado que estuvecuando era secretario de Agricultura, del gobierno. Yo le dije, mire, no se confunda, yo no soy del campo para el gobierno, yo soy del gobierno para el campo, para atender al campo. Sí, el campo debe de haber estado mal atendido, pero eso no quiere decir que yo sea de un partido político verde rural que no existe. Soy peronista y como tal me preocupa lo que hacemos nosotros desde el gobierno y apoyo, en la medida de lo posible, y trato de aportar y ayudar, para que esto termine bien. Uno puede ser crítico. De hecho, he hecho algunas críticas al anterior y ahora, puedo aconsejar prudencia (...), pero no le quepa la menor duda que yo estoy del lado de los millones de argentinos que tienen que comer.
CRISTINA DEFRAUDO
P.: La estrategia del gobierno está muy clara: quiere dividir, desgastar al campo y confrontarlo con la sociedad, para luego, acusarlo de los peores males de la Argentina: la inflación, el desabastecimiento.
M.d.C.A.: Por supuesto. Yo lo dije: nunca vi un gobierno que tenga tanto convencimiento con lo que hace. Por eso, no creo que haya una reflexión, porque quienes manejan el gobierno, que es el matrimonio Kirchner, están, absolutamente, con una convicción profunda de lo que están haciendo: que lo que están haciendo es lo que tienen que hacer, que esta Argentina es una Argentina que es la de ellos, no sé cuál es, pero el resto no existe, y el interior y los gobernadores no existen. Entonces, yo creo que estamos en esta coyuntura de decir: «Bueno, la verdad es, como lo que yo dije: los gobernadores, o están con Kirchner o están con la provincia que los votó».
P.: Ya hay muchos gobernadores que se plantean qué tipo de estrechez cultivar en la relación con el gobierno central, ¿no?
M.d.C.A.: La responsabilidad, hoy, pública, es mucho más grande, y de mucha más envergadura, por lo que está pasando. Entonces, la situación no es del productor agropecuario. La situación es de la Argentina, que estamos destruyendo día a día, y que no sé cómo la vamos a poder sacar de esta manera. Y no estoy haciendo ningún apocalipsis. Le puedo asegurar que hablo con conocimiento y con dolor de lo que está pasando.
Cualquier gobernador de cualquier provincia, hoy, va a tener un fuerte respaldo de su pueblo, no en contra de nadie, a favor de su provincia y de su país. Cualquier gobernador que salga a juntarse para responder este tema va a tener consenso. Ahora, ojo, porque también se va a mirar muy de cerca a quienes tienen responsabilidad, dirigencial y pública, de que no estén mirando la realidad de su pueblo y de su provincia.
P.: Las mujeres de la política, y las mujeres en general, estaban orgullosas de tener una presidenta mujer. ¿Usted cree que Cristina Kirchner defraudó a las mujeres?
M.d.C.A.: Creo que la Presidenta sola ha puesto siempre el tema del género como discurso propio, y me parece que ha sido una muy mala representante del género. Primero, porque se ha dejado avasallar absolutamente por su marido, que no quiere irse de la presidencia de la Nación. Es como un fantasma que vuela ahí adentro, pero, ya es una realidad. Y además, creo que no tiene la mirada de lo que tendría que tener una madre, ¿no? La contemplación de la madre de que tiene que cuidar su familia, y lo hablo, haciendo una metáfora de la Argentina. Ella, como mujer, debería tener una mirada más abierta hacia los argentinos y hacia las argentinas. Lo dijo el presidente Lula. No hace mucho tiempo, tuve la oportunidad de escuchar: «Si yo hiciera mal la presidencia, con tantos errores, defraudaría a mi clase obrera, que después de tantos años me llevó a ser presidente de un país. Espero que Bachelet y Cristina de Kirchner honren a las mujeres en sus presidencias», dijo. Esa soberbia, y ese maltrato, y esa falta de respeto, y la falta de conocimiento. Es la segunda vez que tenemos en la Argentina una presidenta. Es la segunda presidenta argentina, la cual, como fue por un voto más directo que la vicepresidenta Isabel Martínez de Perón, se trata de otro tipo de confianza. La verdad, ha roto la confianza.



