26 de abril 2006 - 00:00

Un fin de año sin controles

(El periodista dialoga con alto funcionario de la nueva administración de precios desde la Secretaría de Coordinación del Ministerio de Economía.)

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
PERIODISTA: ¿Vuelve a hacerse famosa esta cartera, como en los viejos tiempos?

Respuesta: En rigor, nunca debió dejar de ser famosa. Pero, lamentablemente, hasta había telarañas y descuido: el otro día, cuando Guillermo Moreno atendía a operadores de la carne, tuvo que pedirles perdón por la desidia en la limpieza. Una vergüenza.

P.: Bueno, convengamos que también Néstor Kirchner se ha interesado.

R.: Y, sí, ahora llama varias veces por día, desde temprano, como hace con otras secretarías que le interesan.

P.: Y es por la inflación, ¿no?

R.: Sin duda, aquí está claro que si hay alta inflación, o apartada de la inflación mundial, difícilmente vengan inversiones al país. Por lo tanto, lo que se persigue es alinear la tasa de interés en pesos y la tasa de interés en dólares. Hay una gran diferencia entre ellas, la inflación potencia esa diferencia y, en ese contexto, ningún proyecto con 12% o más de interés puede ser viable. Entonces, hay que bajar el índice para que haya más inversiones.

P.: Pero el mundo está, en materia de inflación, lejos de la Argentina. Los registros son de 2% a 6% anual. Y, además, ustedes tienen economistas a favor que hablan de que «un poco de inflación no está mal».

R.: Mire, nosotros vamos en esa dirección, a una tasa internacional. En cuanto a aquellos que hablan de vivir con un «poco de inflación», el propio Moreno se lo advirtió a los de la UIA, les dijo que él estaba en contra de esa frase que pronunció Javier González Fraga.

P.: De ahí la ofensiva sobre la carne, los precios de referencia.

R.: Bueno, convengamos que la carne es importante en el índice y que la situación del precio parecía imposible de resolver. Lo que se hizo con las nuevas autoridades es un plancito sencillo para terminar con las discusiones: se volvió al origen, al productor, se le estableció un precio de referencia y también un precio de mercado. Una combinación de 70% y 30%. A partir de allí, respetando plausibles ganancias, se llega en la cadena al remate en Liniers con casi todos contentos.

Tal vez Liniers no exprese siquiera 20% del mercado, pero sin duda referencia a todo el país. Además, claro, reiniciamos las exportaciones.

P.: Pero mencionar la Ley de Abastecimiento no parece lo más prudente.

R.: Vamos por partes. Primero, como ejemplo, digamos que acá con la carne se midió un par de veces el colesterol e indicó que a pesar de las recomendaciones de caminar y cambiar la comida, nadie hizo caso. Entonces, ahora hacemos de dietólogo y de personal trainer: obligamos al ejercicio físico y a un régimen de comida más estricto para bajar el índice. Caso contrario, habrá que apelar a la medicación. No se quiere hacer eso porque...

P.: En rigor, parece que el Estado avanza cada vez más sobre las empresas.

R.: Por Dios, lo último que pretendemos es eso. Al contrario, creemos que a fin de año vamos a levantar este sistema de precios con la carne.

P.: ¿Y por qué a fin de año?

R.: Sencillo, porque ése ha sido el tiempo que dice Agricultura y Ganadería que se requiere para incrementar el parque ganadero. Esperemos que sea cierto. Para nosotros, hay que entenderlo, este sistema es coyuntural, no de estructura. En cuanto alineemos las tasas de interés, como le dije al principio, la economía retoma su cauce tradicional.

Dejá tu comentario

Te puede interesar