Desde el aeropuerto, mientras esperaba la llegada del avión que transportaba a sus hijos desde Francia, Ingrid Betancourt dialogó ayer con Oscar González Oro sobre su liberación tras 7 años en manos de las FARC y contó algunos detalles de su vida en cautiverio y sus primeras horas en libertad.
Periodista: Ingrid, el mundo y también la Argentina se paralizaron viendo imágenes cuando bajaban del avión usted y los otros liberados...
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Ingrid Betancourt: Les agradezco tanto a ustedes, a los argentinos, al presidente Kirchner y obviamente a vuestra Presidente, que no la conozco pero es como si la conociera a Cristina de Kirchner, porque ella estuvo tan pendiente de nosotros, me envió unos mensajes muy hermosos que yo vi por radio Francia Internacional; ella estuvo en Francia y participó en una marcha a favor nuestro; ésos son momentos que nunca voy a olvidar, porque me hicieron sentir... que la gente se preocupaba por nosotros. Entonces ustedes son partícipes de esta historia que la quiero compartir con todo el pueblo argentino, con la familia Kirchner, con Cristina en particular, y bueno, tengo la inmensailusión, que Dios lo permitaen algún momento, de ir allá a abrazarlos y a darles las gracias.
I.B.: Sí, sí, es más, mi mamá me acaba de pasar un teléfono celular que lo cojo como si fuera algo totalmente extraño porque me da miedo romperlo, es muy chiquito, nunca había tenido un aparato de éstos en las manos, entonces me siento como... no entiendo bien cómo funcionan las cosas, pero voy a aprender rápidamente.
P.: Hoy que está en libertad, que volvió a ver luz eléctrica, que volvió a bañarse con agua caliente, con un jabón agradable, ¿qué pasa por la piel, por sus sensaciones más íntimas?
I.B.: Me fue difícil meterme en el agua caliente esta mañana, porque me dolía, tenía esa sensación como de ardor en la piel, pero salí renovada. Como la noche fue larga, amanecí conversando y cuando me di cuenta que ya era hora de vestirmepara estar aquí en el aeropuerto, la ducha creo hizo maravillas y no siento el cansancio, yo creo debe ser la emoción, no siento cansancio, no siento sueño, no siento hambre, no siento nada y bueno, en este momento estoy absolutamente feliz.
P.: Usted fue liberada juntoa 11 miembros del ejército, que durante estos 7 años, casi, fueron su familia. ¿Los extraña?
I.B.: No los extraño, pero los quiero y estoy gozando de pensar en ellos... me los imagino con sus mamás, con sus hermanas, con sus niños y sé que en algún momento, dentro de algunos días o semanas, los voy volver a contactar. Nos dijimos antes de separarnos anoche que nos vamos a volver a encontrar y vamos a planear ese momento también con mucho cuidado...
P.: A mí me parece, Ingrid, que va a ser imposible, por más tiempo que pase, disolver este grupo que se formó siendo secuestrados todos...
I.B.: Estábamos bajo el mando de un comandante alias «Gafas», porque usaba unos anteojos, era un hombre con una capacidad muy alta y la verdad el trato fue muy poco humano. No quisiera entrar mucho en detalles, pero nos obligaron a vivir situaciones muy bochornosas, simplemente por crueldad, porque todo es posible solucionarlo de una manera que se respete al ser humano, pero en este caso, yo siento que había un placer en humillarnos, había como una revancha de clase ideológica, yo de pronto representaba para ellos el enemigo, eso que odian... Fue una experiencia muy, muy difícil.
P.: ¿En usted, Ingrid, queda rencor, queda odio?
I.B.: No, definitivamente rencor no, el rencor es una atadura, y estoy totalmente libre, libre de ese tipo de sentimientos, muy tranquila... Al contrario, espero que esto nos sirva para que se haga un espacio de reconciliación en Colombia...
P.: Yo admiro su integridad... Ingrid, que usted viene de 7 años de vivir en cautiverio, 7 años de vivir en la selva.
I.B.: Sí, sí, 7 años de cautiverio, bajo un árbol, comiendo menos de lo que les daban a los animales que tenían ellos para alimentarse, es decir, una experiencia que le agradezco a Dios haberla vivido porque me dio un conocimiento de la condición humana muy profundo...
P.: Usted le agradeció primero a Dios...
I.B.: Sí, porque yo soy muy consciente de que lo que sucedió ayer es algo que no es posible sin la voluntad de Dios, que se hubieran dado tantas condiciones, es decir, tantos hechos, unos tras otros, que finalmente produjeron la liberación.
Dentro de esos hechos, por ejemplo la muerte de «Raúl Reyes», la muerte de «Manuel Marulanda», eso creó un caos al interior de las FARC...