2 de abril 2008 - 00:00

200 años de frustraciones ¿se festejan?

Aquí, los principales párrafos del discurso de Cristina de Kirchner ayer en la concentración de funcionarios en la Plaza de Mayo, en autodefensa del gobierno ante los sectores del campo que están en huelga por la suba de las retenciones:

  • Hace apenas dos días que se cumplieron cien días desde que juré como presidenta de todos los argentinos y créanme, hermanos y hermanas, que nunca había visto en tan corto tiempo tantos ataques a un gobierno surgido del voto popular, nunca tantas ofensas, nunca tantos insultos. ¿Y por qué? Parece que sólo he cometido un pecado: haber sido votada por la mayoría de los argentinos en elecciones libres, populares y democráticas.   

  • Tal vez, además de ser votada, tenga otro pecado: el ser mujer, pero de los dos me siento orgullosa, de ser mujer, la primera que gobierna la República Argentina en nombre del voto popular. Tal vez, muchos que hablan de institucionalidad y de cultura democrática deberían practicarla, pero practicarla en las acciones concretas en lugar de los discursos.

  • En estos días de marzo, amigos y amigas, hermanos y hermanas, he visto nuevamente el rostro de un pasado, que pareciera querer volver. Tal vez, muchos de ustedes son muy jóvenes, por ahí lo veo a Juan Cabandié, hijo de la tragedia de los argentinos. Tal vez, muchos no lo recuerdan, pero un 24 de febrero de 1976 también hubo un lock out patronal; las mismas organizaciones que hoy se jactan de poder llevar adelante el desabastecimiento del pueblo llamaron también a un lock out patronal allá por febrero del 76. Un mes después, el golpe más terrible, la tragedia más terrible que hemos tenido los argentinos.   

  • Esta vez, no han venido acompañados de tanques, esta vez han sido acompañados por algunos «generales» multimediáticos que, además de apoyar el lock out al pueblo, han hecho lock out a la información, cambiando, tergiversando, mostrando una sola cara. Son los mismos que hoy pude ver en un diario donde colocan mi caricatura, que no me molesta, a mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, en un mensaje cuasi mafioso. ¿Qué me quieren decir, qué es lo no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?  

  • Cuando uno escucha a algunos dirigentes que dicen pertenecer al campo del pueblo y representar a los pequeños productores, digo yo, ¿se puede representar al pueblo y enorgullecerse de desabastecerlo? ¿Se puede pertenecer y representar a los pequeños productores que todos los días luchan contra los pools y las grandes concentraciones económicas? Hablemos claro los argentinos, porque si hablamos claro y con el corazón en la mano vamos a poder construir un país diferente, un país sin falsos enfrentamientos. Invito a los argentinos a hacer un ejercicio de memoria. Cuántos sectores tal vez, con muy buena fe, creyeron o esperaron que aquel 24 de marzo iba a ser para mejor; conozco inclusive militantes de los organismos de derechos humanos con esta autocrítica. Y esto debe llevarnos a pensar a todos nosotros cuáles han sido los desencuentros para 200 años de frustraciones.   

  • Yo convoco a todos, a todos, aun a los que agravian e insultan, sólo les pido, si les hace feliz agraviarme, síganlo haciendo, pero por favor no agravien más al pueblo, dejen las rutas para que se despejen y los argentinos puedan acceder a los alimentos, las fábricas a los insumos, los comercios a las mercaderías.

  • Quiero decirles también a quienes tienen la inmensa responsabilidad, la respetabilísima profesión de informar a la sociedad, que lo hagan sin crear antagonismos, sin diferenciar en los colores de piel, por favor, no dividan a los argentinos porque los argentinos queremos estar unidos, solidarios y trabajando.   

  • La voluntad del pueblo siempre es inapelable, nos guste o no nos guste el resultado, y a eso me remito, argentinos y argentinas. A este proyecto político de inclusión social, de redistribución del ingreso, de la vigencia irrestricta de los derechos humanos, por primera vez en éste, mi país, la Nación Argentina. Me siento orgullosa de poder mirar al mundo y que el mundo nos mire como ejemplo de plena vigencia de los derechos humanos.

  • Quiero convocar, argentinos y argentinas, desde esta histórica Plaza, a todos los argentinos y a todas las argentinas, a todos los sectores económicos y sociales, sindicatos, empresas, para que este 25 de Mayo, a dos años de cumplir el Bicentenario de la Patria, podamos poner una bisagra histórica y dejar atrás definitivamente doscientos años de fracasos, frustraciones y desencuentros.   

  • Como les dije el 10 de diciembre,sé que siendo mujer me va a costar un poco más, pero que no se confundan con mi aparente fragilidad; tengo ejemplos de mujeres que vencieron a lo que ningún hombre podía vencer. Allí están, a un costado, con sus pañuelos blancos en la cabeza; ellas son el ejemplo de que las mujeres, con objetivos, con ideales y con valentía, son capaces de vencer las adversidades más terribles.

  • Quiero finalmente pedirles, rogarles encarecidamente a los que aún creen que es bueno cortar caminos para que no pasen alimentos, que es bueno cortar caminos para que no pasen instrumentos para las fábricas, que, por favor, en nombre de todo el pueblo y en nombre de ellos mismos, que también son parte del pueblo, adviertan el mal que están haciendo.
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