Hay casos conmovedores de adhesión -o más bien adherencia- a la función y el presupuesto públicos. El ejemplo lo da ahora un legislador porteño que estará verificando tres borocoteadas al hilo en cuatro años, a quien Mauricio Macri le ha ofrecido una subsecretaría de Derechos Humanos. Se trata de Helio Rebot. Ingresó a la Legislatura con Macri en 2003, se pasó al kirchnerismo, después al telermanismo y ahora vuelve al redil. Es hombre de gatillo fácil: dio el voto decisivo para voltear a Aníbal Ibarra.
El jefe de Gobierno porteño electo, Mauricio Macri, tiene decidido convidar un cargo en su gestión al legislador Helio Rebot, un hombre, que ha superado todo lo conocido en materia de borocotización. Aquel apelativo, el ingenio popular lo gestó cuando Eduardo Lorenzo Borocotó -también legislador porteño por entonces- saltó del macrismo a las filas del kirchnerismo. Pero la acrobacia de Rebot supera aquella pirueta política cual avezado trapecista, quizá por el entrenamiento a cargo de un maestro como Jorge Argüello, quien supo colarse en listas de candidatos de diversos colores. Ese entrenador llegó a Diputados de la mano de Macri y Rebot a la Legislatura, de la mano de Argüello, en la lista de Macri. Ambos emigraron al kirchnerismo al poco tiempo (como Borocotó).
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Luego, el legislador porteño Rebot -que termina su mandato el 10 de diciembre próximo- estando en el bloque Frente para la Victoria que conduce Diego Kravetz, fue el autor del voto que terminó destituyendo a Aníbal Ibarra de su cargo, contrariamente a lo que promovía el oficialismo. Sostendrá Ibarra que el ingreso de ese diputado a la gestión Macri le confirma el mentando pacto que dice hubo entre Jorge Telerman y el ahora electo jefe porteño para enviarlo a la vida doméstica.
Lo cierto es que Rebot en las pasadas elecciones porteñas no se alistó con su bancada detrás de la candidatura de Daniel Filmus a jefe de Gobierno, sino detrás de la de Telerman. Le había ofrecido el actual mandatario encabezar una lista de candidatos a legisladores, pero la ingeniería que insume esa confección dejó al diputado en un renglón con el cual no logró reelegir.
Desde que Telerman fue derrotado, en junio pasado, y se impuso Macri, el legislador comenzó a rondar las filas de su antigua casa para lograr el indulto.
De muy buenas relaciones con la vicejefa electa, Gabriela Michetti, Rebot intentó colar para acceder a una silla en la Auditoría General de la Ciudad, pero a propuesta de Telerman. No logró reunir lo votos y se desvaneció la defensa de sus virtudes que formuló Michetti. Es decir, de Macri a Kirchner, de Kirchner a Telerman, de Telerman a Macri. Toda una amplitud de pensamiento que le ha permitido saltos que parecen merecer premio, como es la oferta para ocupar un lugar a las órdenes de Michetti. De acuerdo con la nueva ley de ministerios que promueve Macri, la vicejefa tendrá bajo su órbita el área de Derechos Humanos. Una subsecretaría en ese rubro está abierta para el reborocotizado Rebot. Una mortificación no sólo para Ibarra, también (o no) para Telerman quien, después de todo, él mismo acudió recientemente a buscar la recomposición de su relación con el kirchnerismo.
Lo cierto es que la idea de que un arrepentido sea compensado por Macri con una subsecretaría provocó una apretada de dientes en más de un macrista, especialmente en aquellos que han tenido una oferta de cargo que luego, en el armado final del gobierno, les fue retirada.
Ministros
Macri piensa avanzar esta semana en el diagrama de su gestión porteña, donde debe aún decidir quiénes ocuparán los cargos de ministros de Producción y de Cultura. A los que ya tiene la palabra de que serán ministros del resto de las áreas, les ha dejado libertad para que designen a subsecretarios y directores generales.
«Que sean los mejores, aunque no fueran de nuestros equipos», les aseguró Macri, cuando compartió con ellos una suerte de retiro espiritual para entrenarlos tal cual CEO de empresas.
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