3 de mayo 2006 - 00:00

400 de izquierda impiden con violencia que tengan rector 310.000 universitarios de UBA

Es la cuarta vez que ocurre. Ayer pequeños grupos marxistas y trotskistas -esta vez incluyeron golpes y hubo heridos- impidieron que se reúnan los consejeros que eligen el nuevo rector de la UBA tras haber sido elegidos ellos democráticamente para tal votación. Es la fuerza y la violencia de una pequeña minoría no dejando democracia en la universidad.

Caos y violencia: el cuarto intento frustradopor elegir rector en la UBA terminó ayer congolpizas masivas en los alrededores de laFacultad de Medicina. Al igual que en el destrozoal edificio Cavannagh, las autoridadesno intervinieron.
Caos y violencia: el cuarto intento frustrado por elegir rector en la UBA terminó ayer con golpizas masivas en los alrededores de la Facultad de Medicina. Al igual que en el destrozo al edificio Cavannagh, las autoridades no intervinieron.
Tan previsible como lamentable fue el cuarto intento frustrado para elegir nuevo rector en la Universidad de Buenos Aires. La toma de la Facultad de Medicina por parte de estudiantes de izquierda, la aparición de empleados no docentes que actuaron como «grupos de choque» y, fundamentalmente, la inacción del gobierno para evitar la violencia fueron los ingredientes del explosivo cóctel que derivó en palizas públicas a activistas de la FUBA en la porteña esquina de Paraguay y Uriburu.

Ahora, será el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires el que se hará cargo de la dirección del Rectorado, puesto que quedará sin un titular elegido democráticamente, hasta que se pueda celebrar la elección, ya que el mandato del actual rector, Guillermo Jaim Etcheverry, concluirá el próximo 7 de mayo.

El Consejo Superior de la UBA había apostado al fin de semana largo como método para desmotivar una nueva toma de los grupos de izquierda. Sin embargo, estos sectores, junto con la FUBA, aprovecharon la marcha piquetera del Día del Trabajador para luego romper el tapiado dispuesto en la Facultad de Medicina y tomar el establecimiento. Ninguna medida preventiva ni guardia policial se había montado en los alrededores para evitar el copamiento de la casa de estudios. Casi una «zona liberada», teniendo en cuenta las tres experiencias previas, cuando no se pudo elegir rector.

  • Inacción grave

  • El «dejar hacer» del Ministerio del Interior ya se había expuesto con nitidez en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Esta inacción es grave, teniendo en cuenta que ya parece ser una «marca registrada» del gobierno de Néstor Kirchner. Ocurrió en la localidad santacruceña de Las Heras, cuando una protesta de sindicalistas -no dispersada tiempo- se cobró la vida del policía Jorge Sayago.

    Ayer el descalabro fue total. Los no docentes de la UBA -APUBA, entre otros-, quienes teóricamente estaban a cargo del operativo de seguridad, intentaron con métodos violentos ingresar a la Facultad de Medicina, embestida que culminó con varios estudiantes de izquierda internados en el Hospital de Clínicas. Fue entonces cuando Jaim Etcheverry, casi con un mes de reacción tardía, advirtió que no estaban dadas las condiciones para llevar adelante la asamblea. «Ahora dependerá del Consejo Superior de la Universidad. El Consejo se reunirá y tendrá que convocar a otra asamblea», dijo Etcheverry.

    Luego llegaron las acusaciones cruzadas: los estudiantes de izquierda -enrolados en la FUBA- denunciaron que los empleados no docentes habían sido enviados por Atilio Alterini, decano de la Facultad de Derecho y candidato a rector; y desde ese sector apuntaron contra Jaim Etcheverry por «no hacer nada» para asegurar la elección.

    Desde el gobierno nacional, en tanto, salieron a justificar la ausencia de fuerzas de seguridad durante los graves incidentes que tuvieron lugar en la puerta de la Facultad de Medicina: voceros del Ministerio de Educación afirmaron que el conflicto generado en la UBA «no se resuelve con represión». Lo que no sugirieron fue un mecanismo para resolverlo.

    Las férreas críticas de Alterini a la reforma del Consejo de la Magistratura que consagró el poder de veto del oficialismo en la designación y remoción de jueces, así como el permiso otorgado por el decano de Derecho a líderes opositores del radicalismo para organizar foros en esa sede son sólo algunos de los motivos por los cuales el gobierno no simpatiza con la candidatura del prestigioso abogado, experto en Obligaciones.

    Pese a las acusaciones de haber sido funcionario del gobierno porteño durante la última dictadura, Alterini aseguró ayer tras los incidentes que mantendrá su postulación.

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