No habría que tomar muy en serio las declaraciones televisivas, que ayer invadieron Buenos Aires, del presidente de Uruguay, Jorge Batlle. También provocaron reacciones fuertes de los políticos y del propio gobierno. En ese especial lenguaje de Diego Maradona habría que aplicar lo que el ídolo futbolístico suele decir: «Se le escapó la tortuga».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No habría que tomarlo seriamente por dos motivos. El primero es que formuló esas declaraciones fulminantes sobre la actualidad argentina sin darse cuenta de que el reportaje no había terminado y seguía con la cámara y micrófono encendidos, aunque él lo ignoraba. Es incomprensible el blooper en un político avezado como Batlle, pero así sucedió.
En segundo lugar, porque lo que dijo el mandatario uruguayo -no nos autoengañemos en esto-es lo que comúnmente se escucha y se dice en todo tipo de reuniones cotidianas de empresarios, políticos, banqueros y hasta en las redacciones de los diarios. Claro, está mal que lo exprese tan drástica y públicamente, aunque haya sido por un descuido de micrófonos abiertos, un presidente extranjero y de un país tan cercano a la Argentina. fondos cambiando a retiros de argentinos, turismo y en aspectos técnicos de su banca donde inclusive había importantes entidades financieras de capitales argentinos hoy comprometidos aquí.
Habría que admitir también que Uruguay no enfrentó con astucia lo que sobrevino en la Argentina. No sólo en tomar mejores precauciones sobre el hecho sino también en aprovecharlo -lo expresó hasta el presidente del Banco Central de la Argentina, Mario Blejer-por ejemplo, transformándose en banca offshore de depósitos acrecentados de argentinos que se llevaban -y llevan todavía-efectivo a sus casas. Bastaba un resguardo financiero extra, internacional, y no sólo no perdían depósitos sino que, con el efecto de tal propuesta, los atraían a sus entidades cuando las que operan en la Argentina tardarán quizás años en recuperar la confianza tras el «corralito».
Podían haber sido imán de inversiones desde una relanzada banca offshore, también otorgadora de créditos de alto rendimiento, sin parangón hoy en las plazas externas bastante restringidas en cuanto a tasas de retorno consistentes.
Dejá tu comentario