Aborto: triunfo político para Alberto (con costo externo)

Política

Alberto Fernández respiró tranquilo con el resultado de la votación del proyecto de legalizalización del aborto. En un día se garantizó dos triunfos: en Diputados la nueva fórmula de movilidad para actualizar jubilaciones que, mas allá de las polémicas por el impacto final que tendrá en los bolsillos, tuvo apoyo contundente en el recinto. Y el Senado convalidó el debate sobre el aborto convirtiendo en ley el proyecto por una diferencia de votos más grande que la pensada. En este caso era clave un triunfo: cuando Mauricio Macri convocó al debate sobre el aborto, lo hizo sobre la base de los proyectos presentados en el Congreso; no envió a las cámaras ningún proyecto oficial de Presidencia y, de hecho, el expresidente nunca estuvo a favor. Mucho menos su poco eficiente vicepresidenta, Gabriela Michetti , que hasta cometió el error (otro mas) de no disimular su festejo en el Senado cuando el debate del aborto fracasó. Con Alberto F. el escenario era totalmente distinto y personal: fue una promesa de campaña y estaba en juego un proyecto propio.

Ayer el Presidente recibió halagos y críticas por su triunfo. Desde España el presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, fue uno de los primeros en saludar al país por haber avanzado con la legalización del aborto.

No fue lo mismo que se escuchó desde Brasil. Jair Bolsonaro, reconocido evangelista, salió al cruce de la legalización : “Lamento profundamente la vida de los niños argentinos”, dijo en redes sociales.

Bolsonaro, uno de los principales detractores en el mundo del derecho a decidir de las mujeres, disparó contra la ley aprobada por mayoría en la Cámara alta que permitirá la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación, con posibilidad de intervenir a posteriori en caso de violación o de peligro la vida de la madre.

En Argentina la Iglesia fue también terminante. La Conferencia Episcopal Argentina dijo que el pueblo argentino “seguirá eligiendo siempre todas las vidas”.

Esa es la voz del papa Francisco, que ya dio señales de enojo sobre el tema. Desde el Vaticano esta semana llegaron mensajes de todo tipo sobre la cuestión. Uno de ellos anunciaba que Argentina debería despedirse de contar con una visita papal, algo que por otra parte nunca estuvo confirmado.

“La Iglesia en la Argentina quiere ratificar junto a hermanos y hermanas de distintos credos y también a muchos no creyentes, que continuará trabajando con firmeza y pasión en el cuidado y el servicio a la vida. Esta ley que ha sido votada ahondará aún más las divisiones en nuestro país”.

Dejá tu comentario