Un espectáculo fellinesco presentó la madrugada de ayer en el Rosedal de Palermo, donde una muchedumbre de partidarios y representantes del campo seguía las alternativas del debate del Senado en una pantalla gigante, mientras travestis y demás trabajadoras del sexo hacían la noche como cualquier otro día. Sin embargo, no era una noche común. Las vicisitudes del conflicto gobierno-campo nutrieron la fauna que suele deambular por la zona con otros hombres que calzaban bombachas, alpargatas y boinas. Pocos metros separaban a unos de otros.
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Brecha que, al conocerse la decisión de Cobos, pareció en algunos casos desaparecer y entrelazar el festejo campestre. Todo muy colorido, bajo la atenta vigilia de los patrulleros.
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