El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Denuncian supuestos «aprietes» y protestan por los procedimientos implementados: requisa en colectivos, ingreso y egreso a los yacimientos y circulación en calles de pueblos y rutas aledañas. Olvidan,quizás, la metodología que ellos mismos implementaron a partir del 23 de enero, cuando impedían la circulación de vehículos comerciales y particulares; cuando incautaban alimentos y colocaban miguelitos en vías alternativas; cuando ingresaban a las plantas de bombeo -a punta de pistola- para exigir el abandono de los puestos de trabajo y recorrían de noche los pozos imponiendo la continuidad del bloqueo.
Sin contar que se trató de un paro ilegal, que no fue convocado por el sindicato y que, por lo tanto, no pudo mediar la Subsecretaría de Trabajo provincial o la cartera laboral nacional para dictar una conciliación obligatoria.
Dejá tu comentario