4 de agosto 2005 - 00:00

Activistas negocian si dejan sesionar

Amparados en el caos que ganó ayer a la bancada peronista de Diputados, activistas del gremio de empleados legislativos tomaron el recinto e impidieron la sesión en la que debía debutar la nueva conducción kirchnerista.
Amparados en el caos que ganó ayer a la bancada peronista de Diputados, activistas del gremio de empleados legislativos tomaron el recinto e impidieron la sesión en la que debía debutar la nueva conducción kirchnerista.
La nueva conducción kirchnerista del bloque peronista -integrada por Osvaldo Nemirovsci, Jorge Argüello, Juan Manuel Urtubey y Carlos Caserio- debutó ayer negociando aumentos salariales. El conflicto desatado por los empleados de la Cámara de Diputados lleva meses con reclamos por un aumento de $ 250 y 25% sobre el sueldo básico que no se concretó. Argumentan que desde 1993 no han recibido un incremento en sus sueldos; tienen incluso un acuerdo con Eduardo Camaño y con Daniel Scioli por el que se otorgará cuando el gobierno reasigne partidas del Presupuesto, pero ante el vencimiento de plazos declararon un plan de lucha.

Este estado de alerta de los empleados ya provocó, por ejemplo, que paralizaran en las últimas horas todo trabajo en comisión. De hecho, los sindicalistas ingresaron en varias comisiones del Senado y Diputados en los últimos dos días «comunicando» a los legisladores que esas reuniones debían levantarse.

Pero ayer la situación llegó al límite y se volvieron a vivir las escenas vistas el año pasado con una toma del recinto de sesiones y bloqueo de las puertas de acceso para impedir que se sesionara si antes no se otorgaba el aumento salarial.

• Presentación

La diferencia es que, ahora, la protesta fue derivada al jefe de Gabinete, por ser quien debería rubricar una decisión administrativa -en uso de los superpoderes que el propio Congreso le otorgó- para reasignar partidas por $ 25 millones a Diputados y solventar así los aumentos por este año.

El radical Horacio Pernasetti, por el contrario, presentó un proyecto de ley para modificar el Presupuesto nacional 2005 -algo sobre lo que el Congreso tiene el poder original y que ha delegado en el jefe de Gabinete- reasignando partidas por $ 25 millones para atender a los aumentos. El PJ, por el contrario, se sigue sometiendo el Ejecutivo y prefiere que lo haga éste usando los poderes especiales.

Ayer, no bien terminó de asumir la conducción colegiada del PJ,
Camaño comenzó a dialogar con la oposición los temas por debatir en la sesión convocada. Mientras se encontraba en esa tarea, los sindicatos de Asociación del Personal Legislativo y la Asociación de Trabajadores del Estado se enteraron de la pretensión y levantaron a los empleados de sus oficinas, que comenzaron a marchar con bombos y bocinas por los pasillos.

El primer conato de rebeldía fue en las propias oficinas de Camaño:
Norberto Di Próspero de APL y Horacio Alvarez de ATE le comunicaron que, de no haber aumentos, no habría sesión. Fue la primera vez que Camaño los derivó a la nueva junta kirchnerista: «Vayan y hablen con ellos, que consigan que el jefe de Gabinete reasigne los fondos».

En el camino, los sindicalistas pasaron por la oficina del vicepresidente de la Cámara, Eduardo Arnold. En ese caso, la cuestión fue más violenta: se metieron en su despacho y lo obligaron a llamar a Alberto Fernández, que se negó a tomar una medida así sin consultar a Roberto Lavagna.

Tras ese episodio, vino la toma del recinto y el abandono de cualquier posibilidad de sesionar:
«Nos vamos sólo con la Policía», decían. Finalmente, los empleados desalojaron el recinto, pero advirtieron que continuarán hoy bloqueando labores: «Si hay reuniones de comisión mañana o una nueva sesión en los próximos días, vamos a estar presentes con el reclamo porque todavía no tuvimos ninguna respuesta por parte de la Jefatura de Gabinete», dijo Di Próspero.

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