Amparados en el caos que ganó ayer a la bancada peronista de Diputados, activistas del gremio de empleados legislativos tomaron el recinto e impidieron la sesión en la que debía debutar la nueva conducción kirchnerista.
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Este estado de alerta de los empleados ya provocó, por ejemplo, que paralizaran en las últimas horas todo trabajo en comisión. De hecho, los sindicalistas ingresaron en varias comisiones del Senado y Diputados en los últimos dos días «comunicando» a los legisladores que esas reuniones debían levantarse.
Pero ayer la situación llegó al límite y se volvieron a vivir las escenas vistas el año pasado con una toma del recinto de sesiones y bloqueo de las puertas de acceso para impedir que se sesionara si antes no se otorgaba el aumento salarial.
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