Acuerdo con los neo-K, nuevo dilema para Solá
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Es más: a modo de distinción, y como un anzuelo para los duhaldistas que chocaron con el gobernador, el dúo Pereyra-Descalzo (que suma a Raúl Othacehé, de Merlo, y Mario Ishi, de José C. Paz, entre otros) levanta la bandera de la Casa Rosada sin pasar por La Plata.
Ahora el desafío es unir los pedazos. Anteanoche, reunidos en el hotel Abasto Plaza, Solá escuchó un torrente de preguntas de sus leales sobre cómo actuar ante esa avanzada. El gobernador ordenó a Florencio Randazzo que genere un enlace con Descalzo y Pereyra para combinar acciones.
Ayer, Randazzo habló con ambos y acordó citas futuras para hacer un paneo sección por sección. Hoy, en tanto, en el American Towers, esos intendentes más el matancero Alberto Balestrini, Othacehé y otros peronistas cercados a Kirchner se reunirán para bosquejar un esquema común.
Pero mientras algunos felipistas miran de reojo el avance de los ex duhaldistas, Solá es más pragmático: «Lo que no podemos juntar nosotros, Kirchner lo junta a través de ellos. A la larga, guste o no, vamos a estar todos juntos contra los muchachos de la avenida Pavón».
Ahí un cortocircuito: los duhaldistas kirchnerizados empujan (ver nota aparte) ante todo un acuerdo entre la Casa Rosada y Lomas de Zamora. Claro que nadie se anima a pronosticar los términos de ese eventual pacto.
Hay otro más áspero: el armado de la listas provinciales. Hay quejas felipistas por la aparición de dos factores sorpresa: Kirchner, vía Carlos «Cuto» Moreno se apropió de la lapicera del Frente para la Victoria (FPV) y la nueva liga K que se suma a la mesa de reparto.
En adelante, sin contar a Duhalde, las listas deberán partirse en tres: Kirchner, duhaldismo kirchnerista y felipismo.
Así y todo, surfeando sobre un optimismo extremo, el gobernador advierte que a Duhalde sólo le quedan dos opciones -ambas trágicas-por delante:
1 - Encerrarse en el PJ, reteniendo el logo e intentar una competencia contra la boleta que encabezará Cristina Fernández tras la cual, aun con fórceps, se unirán a todas las vertientes ligadas a Kirchner: los K históricos como Carlos Kunkel y Luis Ilarregui, los felipistas K que él comanda y los neo K que conforman los duhaldistas recientemente mudados, que ordenan Pereyra y Descalzo.
2 - Aceptar el acuerdo, cada día más perdidoso, que le plantea la Casa Rosada. Ahora, según Solá, el pacto de repartir por tercios las listas provincias que Kirchner le propuso al lomense y este rechazo ahora, tras la mudanza de intendentes, será todavía más perjudicial para Duhalde. Lo mismo entienden algunos caciques, ahora definitivamente alineados con Kirchner: «Pasa el tiempo y el precio de Duhalde baja», dicen desde el conurbano profundo.



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