26 de julio 2002 - 00:00

Adelantar urnas pierde adeptos

Ahora en la Capital Federal quieren dar marcha atrás con el adelantamiento de las elecciones locales a marzo de 2003. El camino que están siguiendo los legisladores porteños, los mismos que clamaron por la renovación anticipada, terminaría dejando el calendario regular, octubre de 2003, aunque la decisión la tiene exclusivamente el jefe porteño.

Aníbal Ibarra
, quien anunció la convocatoria pero espera que Eduardo Duhalde decrete la nacional para hacer su propio decreto, comenzó a ver inconvenientes en esa urna conjunta, pero ya anunció el anticipo y no estaría dispuesto a dar marcha atrás. Por eso legisladores de distintos bloques piensan en una ley especial que desande la normativa vigente, votada hace poco menos de tres años que impuso elecciones conjuntas con las nacionales.

Si la norma se votara, diciendo lo contrario ahora de lo que se sancionó entonces, Ibarra tendría excusa para dejar en la nada el anticipo electoral.

La semana pasada, candidatos a jefes de Gobierno le enviaron una esquela al jefe porteño considerando la oportunidad de desdoblar el cuarto oscuro de la Ciudad del nacional. Con argumentos constitucionalistas redactados por el ex frepasista Rafael Bielsa -postulante al sillón de Ibarra por un partido vecinal-, Gustavo Béliz y Mauricio Macri suscribieron el pedido.

El peronismo tiene atada su estrategia también a esa fecha, cada uno por distintos motivos, pero el surtido de candidatos propuestos para disputarle el sillón a Ibarra tiene un inconveniente común: la elección de su propio candidato a presidente de la Nación.

•Bautismo

Distintos sectores del PJ resolvieron ayer (ver nota aparte) mantener la campaña electoral porteña al margen de la campaña nacional del peronismo. Como candidato oficial se lanzará Daniel Scioli formalmente, pero ayer desde La Rioja la ex legisla-dora Raquel Kismer de Olmos difundió que allí Carlos Menem la bautizó como su postulante a jefa de Gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, por lo que habría una interna entre esos dos candidatos. Scioli, secretario de Turismo de Eduardo Duhalde y tentado por José Manuel de la Sota, se vería beneficiado con un cuarto oscuro separado del nacional.

Mauricio Macri
, que anunció competir por su propio partido vecinal, estaría a la expectativa también del calendario, ya que peronistas que lo acompañan en la cruzada no están dispuestos a jugar la pelea porteña por fuera del partido, por eso sueñan con una fórmula que contenga al titular de Boca Junior y a Scioli. En el paquete, creen, podrían sumar a Bielsa, otro candidato que terminaría sin postulante propio a presidente, si es que llega con su partido al cuarto oscuro.

Béliz
también se vería en la trampa de llegar, si no fuerza alianzas, a disputar el sillón de Capital sin una boleta a presidente que lo acompañe.

El radicalismo porteño, en medio de una puja interna entre el sector ibarrista y el resto (casi toda la UCR) no definió aún su postura. Sin embargo, el sector que acompaña a Ibarra, la tropa de Cristian Caram, se inclina por elecciones desdobladas que le permitan votar por el candidato del Frente Grande y no uno propio y dejar libertad de elección en la urna presidencial.

De ese modo, al único que le convendría atarse a una lista a presidente es a
Ibarra en su intento por reelegir, si es que ese candidato que lo llevaría es Elisa Carrió. El jefe porteño, convencido de esa estrategia, empezó a desconfiar de la generosidad que pudiera tener para con él el ARI de darle la exclusividad de su candidatura. En cambio, cree, que Carrió dejaría que varios candidatos -eventualmente Eduardo Jozami y Norberto La Porta-llevaran la fórmula Carrió en sus listas a jefes de Gobierno.

A quienes preocupa el desdoblamiento es a los candidatos a presidentes, por una vieja convicción: en elecciones conjuntas todos, hasta el último candidato a consejero vecinal, trabaja en la campaña por el efecto arrastre. En cambio, dicen, no lo hacen si no es su propia elección.

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