21 de octubre 2005 - 00:00

Agazapados, los gremios juegan en todas las listas

Hugo Moyano
Hugo Moyano
En Catamarca, Hugo Moyano apoya la candidatura de Luis Barrionuevo, quien combate al kirchnerista Frente para la Victoria. Pero en Buenos Aires ubicó a Héctor Recalde en la lista del gobierno y su diputado provincial, Octavio Argüello, acaba de mudarse al bloque duhaldista.

Extremo y escandalosamente obvio en su mutabilidad y oportunismo, el camionero concentra en su figura el nivel de dispersión que golpea al gremialismo frente a la elección. Una rareza: formalmente, la CGT es una sola pero sus simpatías y alianzas políticas son múltiples.

En rigor, husmeando en las boletas de candidatos, florecen delegados sindicales en papeletas de todo color: no sólo en las de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, sino también en la de Luis Patti e incluso en la que encabezan los piqueteros Nina Peloso y Raúl Castells.

La nómina es más profusa cuando el radar rastrea en todo el universo gremial. Un ejemplo: los judiciales están vía Julio Piumato con Rafael Bielsa en Capital, Víctor Menbivil -aliado de Víctor De Gennaro en la CTA- aparece cercano al Encuentro Amplio y caciques bonaerenses reman para Chiche Duhalde.

Es un caso atípico: aliado de Moyano en la interna gremial, Piumato, a pesar de ser candidato a legislador porteño -estuvo en el palco vip en el acto de cierre del canciller el martes en Argentinos Juniors- motorizó una protesta que escaldó durante semanas los tribunales. Como contracara está Gerónimo Venegas, líder de UATRE y «Las 62 Organizaciones», que sostiene orgánicamente a Chiche Duhalde -las Seis Dos son la pata obrera del Partido Justicialista- mantiene una actitud moderada ante el gobierno nacional.

Venegas
logró que Duhalde le reserve un lugar en la lista de diputados nacionales del PJ y allí puso a Enrique Salinas. De ahí que Venegas haya motorizado la conformación de mesas sindicales «Chiche senadora» en toda la provincia y haya aportado a la campaña duhaldista.

Afectados por la fractura del PJ, que intentaron evitar -hubo una gestión para acercar a Kirchner y Duhalde-, los gremios perdieron protagonismo en la puja electoral. De hecho, el patagónico es el primer presidente peronista a quien los sindicatos no agasajan con un acto político.

• Sectoriales

Hay, sí, expresiones sectoriales. A lo de Venegas remando para el PJ bonaerense debe agregarse a Omar Viviani (taxistas) y Andrés Rodríguez (UPCN), que aportan al FpV de la Capital Federal pero donde sobresalen los porteros de Víctor Santa María. Enfrente, claramente opositor al gobierno, se para Barrionuevo. También Mauricio Macri cuenta con apoyo del sindicalismo, como el que lleva Daniel Amoroso (candidatoa legislador del PRO), cacique del gremio de empleados de juegos de azar.

Cófrade de
Moyano en la CGT, Barrionuevo embiste contra los Kirchner -en la Casa Rosada lo acusan de haber armado una recepción con huevazos contra Cristina Fernández en 2003- y hasta amenazó con desatar una ola de paros desde la CGT para inquietar al gobierno.

Tiene otro pie que milita contra el FpV: su cuñado y también dirigente de Gastronómicos,
Dante Camaño, integra la boleta de diputados nacionales del PAUFE de Luis Patti que pateó el panal al proponer a Roberto Lavagna como candidato a presidente para 2007.

El ensamble de esos dos apellidos, Barrionuevo y La
vagna, deriva inevitablemente hacia otro sector sindical: los «gordos» que ven depreciado su poder y le rezan a la estampida del ministro de Economía a quien cuentan entre sus pocos amigos en el gobierno.

El mercantil
Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza) conforman el bloque residual de «los gordos» que junto a Rodolfo Daer -hoy recluido a su propio gremio, Alimentación, donde lo atormentan grupos de izquierda- controlaron la CGT en la era Menem.

Por aquellos años,
Moyano y Juan Manuel Palacios, como cabecillas de caciques rebeldes, formaron el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) que coqueteó con todo aquel que se ponga contra el riojano. Ahora, Moyano tiene la CGT y embolsa beneficios oficiales.

Pero la grilla gremial es más compleja y aporta algunos datos para destacar:
Carlos Etchehun, del gremio de la carne -aportó el asado con que se festejó la liberación de Castells- sponsorea la lista del MIJD que postula al piquetero y a su compañera, Peloso.

En 1945, ese gremio fue uno de los más activos, con
Cipriano Reyes como protagonista central, en la movilización para reclamar la libertad de Perón, jornada que gestó el 17 de octubre peronista.

La diversidad explota en todos lados. La UOM es un caso paradigmático: en Buenos Aires tiene un candidato en la lista del PJ -Salinas- y otro en la del Frente para la Victoria
-Francisco Gutiérrez-.

La UOCRA tiene también extensiones con intereses en boletas enfrentadas:
Gerardo Martínez se pegó a la suerte del gobierno. Otros «obreros de la construcción», como el platense Juan Pablo Medina, optaron por seguir bajo las banderas del PJ oficial.

También en la CTA hay voluntades encontradas. De Gennaro aporta tibiamente al Encuentro Popular que derivó del Encuentro de Rosario pero
Edgardo Depetri, compinche suyo en la interna gremial, figura como candidato en las listas armadas por la Casa Rosada.

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