Agazapados, los gremios juegan en todas las listas
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Hugo Moyano
Venegas logró que Duhalde le reserve un lugar en la lista de diputados nacionales del PJ y allí puso a Enrique Salinas. De ahí que Venegas haya motorizado la conformación de mesas sindicales «Chiche senadora» en toda la provincia y haya aportado a la campaña duhaldista.
• Sectoriales
Hay, sí, expresiones sectoriales. A lo de Venegas remando para el PJ bonaerense debe agregarse a Omar Viviani (taxistas) y Andrés Rodríguez (UPCN), que aportan al FpV de la Capital Federal pero donde sobresalen los porteros de Víctor Santa María. Enfrente, claramente opositor al gobierno, se para Barrionuevo. También Mauricio Macri cuenta con apoyo del sindicalismo, como el que lleva Daniel Amoroso (candidatoa legislador del PRO), cacique del gremio de empleados de juegos de azar.
Cófrade de Moyano en la CGT, Barrionuevo embiste contra los Kirchner -en la Casa Rosada lo acusan de haber armado una recepción con huevazos contra Cristina Fernández en 2003- y hasta amenazó con desatar una ola de paros desde la CGT para inquietar al gobierno.
Tiene otro pie que milita contra el FpV: su cuñado y también dirigente de Gastronómicos, Dante Camaño, integra la boleta de diputados nacionales del PAUFE de Luis Patti que pateó el panal al proponer a Roberto Lavagna como candidato a presidente para 2007.
El ensamble de esos dos apellidos, Barrionuevo y Lavagna, deriva inevitablemente hacia otro sector sindical: los «gordos» que ven depreciado su poder y le rezan a la estampida del ministro de Economía a quien cuentan entre sus pocos amigos en el gobierno.
El mercantil Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza) conforman el bloque residual de «los gordos» que junto a Rodolfo Daer -hoy recluido a su propio gremio, Alimentación, donde lo atormentan grupos de izquierda- controlaron la CGT en la era Menem.
Por aquellos años, Moyano y Juan Manuel Palacios, como cabecillas de caciques rebeldes, formaron el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) que coqueteó con todo aquel que se ponga contra el riojano. Ahora, Moyano tiene la CGT y embolsa beneficios oficiales.
Pero la grilla gremial es más compleja y aporta algunos datos para destacar: Carlos Etchehun, del gremio de la carne -aportó el asado con que se festejó la liberación de Castells- sponsorea la lista del MIJD que postula al piquetero y a su compañera, Peloso.
En 1945, ese gremio fue uno de los más activos, con Cipriano Reyes como protagonista central, en la movilización para reclamar la libertad de Perón, jornada que gestó el 17 de octubre peronista.
La diversidad explota en todos lados. La UOM es un caso paradigmático: en Buenos Aires tiene un candidato en la lista del PJ -Salinas- y otro en la del Frente para la Victoria -Francisco Gutiérrez-.
La UOCRA tiene también extensiones con intereses en boletas enfrentadas: Gerardo Martínez se pegó a la suerte del gobierno. Otros «obreros de la construcción», como el platense Juan Pablo Medina, optaron por seguir bajo las banderas del PJ oficial.
También en la CTA hay voluntades encontradas. De Gennaro aporta tibiamente al Encuentro Popular que derivó del Encuentro de Rosario pero Edgardo Depetri, compinche suyo en la interna gremial, figura como candidato en las listas armadas por la Casa Rosada.




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