La anunciada cancelación del viaje del presidente Néstor Kirchner a Cuba no sorprendió ayer tanto como el viaje que piensa emprender a España a fin de mes. Es más, el propio embajador argentino en La Habana, Raúl Taleb, pareció restarle importancia al régimen marchito de Fidel Castro, cuando sostuvo que la actitud de George W. Bush hacia el régimen castrista es de mera «venta mediática». Y aclaró, quizás innecesariamente para un diplomático, que «eso lo vivo permanentemente: la embajada más grande y con el mayor número de diplomáticos y autos oficiales ubicada en Cuba es la de Estados Unidos», afirmó en un reportaje, agregando que «además hay 180 empresas norteamericanas comercializando en Cuba, pero Bush necesita el voto de la Florida, donde está el residual de cubanos exiliados. De modo que yo veo en esto mucho de mediático y a ambas partes esta relación les es funcional». Tan sorprendente ha resultado la decisión del viaje de Kirchner a España, que ni siquiera la embajada española en Buenos Aires está enterada. Por lo que tampoco existe una agenda preparada. Es difícil que el rey don Juan Carlos I pueda recibirlo, atareado como está con Doña Sofía con los preparativos de la boda del príncipe de Asturias y deslumbrado por el trato y la puntualidad casi monárquica dispensada por el presidente chileno, Ricardo Lagos, en estos días, que lo llevó a conocer la Antártida. En cambio, con seguridad, el Presidente será recibido por José María Aznar, y quizás, no es seguro, por empresarios españoles.
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Sin embargo, Kirchner, que raramente quiera repetir la experiencia del año pasado en la Península Ibérica -tampoco los españoles-, antes de partir con el Tango 01 deberá tener resueltos, por lo menos, tres temas concretos:
. El primero se refiere al cuadro tarifario, tanto de las eléctricas como del gas. El precio del gas en boca de pozo es uno de ellos, mientras el gobierno muestra cierto grado de desinterés en lo que están interesados transportistas y distribuidores, las otras dos patas del negocio. No olvidar que entre los últimos está Repsol, una empresa que dialoga con habitualidad con el ministro de Planeamiento Federal, Julio De Vido.
. El segundo tema, también en el rubro tarifas, está referido a las de electricidad. Y para España, en particular, por sus intereses en empresas como Endesa y Edesur. En todos los casos, Kirchner cree que sólo podrá llevar promesas, quizás jurándoles que para adecuar las tarifas deberán esperar recién hacia fines de marzo en unos casos y en agosto, setiembre -con la llegada de la primavera 2004-para otros.
. El tercer tema para resolver por el gobierno en el interés de España pasa por saber cómo afrontará la Argentina la salida de la convertibilidad, para bancos como el BBVA (Francés) y el Santander (Río), lo mismo que las AFJP vinculadas a éstos.
Estos bancos, y otros también del sistema como el Nación, ven con preocupación que no hay respuestas al reclamo para que se los compense por la pesificación asimétrica y por la tenencia de bonos en default. Por los que Economía, con Roberto Lavagna a la cabeza, ofrece 25 por ciento de su valor (en realidad, 8 por ciento). Por su responsabilidad en las AFJP, los bancos afirman con razón que ellos no son «fondos buitre» -como calificó Kirchner a los inversores extranjeros en bonos argentinos-y que, en realidad, lo que han atesorado es plata de los ahorristas argentinos.
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