Los nuevos directivos de la CGT, además de ocupar oficinas -o pelear por ellas, como en el Congreso cuando aparecen legisladores flamantes-, observar el pago de salarios y preocuparse por la actividad de los añejos empleados, también han empezado a discutir sobre la aproximación o no al resto de los núcleos peronistas. Como se sabe, los tres (Rueda, Moyano, Lingieri) se reconocen justicialistas y, por las características de la central obrera, ya pensaron que se volverá necesario conversar con los gobernadores, del mismo modo que ayer lo hicieron con Néstor Kirchner.
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No se han planteado fechas ni prioridades, salvo un encuentro que consideran vital: cita con Eduardo Duhalde. Lo que no está decidido es si la reunión será secreta o si convendrá divulgarla al público. Informate más
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